El presidente Javier Milei tiene previsto recibir al Papa León XIV en el Aeropuerto de Ezeiza este domingo 8 de noviembre por la tarde. En el Gobierno apuestan a cumplimentar todos los detalles de la organización de una histórica visita pastoral pero que también es de Estado, descartan que quede inmersa en la grieta con el kirchnerismo y apuestan que no haya un cuestionamiento directo a las políticas oficiales por parte del Santo Padre.

La propia Karina Milei se involucró de lleno en la organización hace poco más de dos meses. En el Episcopado reconocen la buena predisposición de la secretaria general de la Presidencia y la persona que designó, Mara Gorini, para articular las actividades con el personal de ceremonial de El Vaticano. Se trata de la funcionaria, con contrato precario, encargada de la logística de todos los actos públicos en los que aparecen el Presidente y su hermana.

Otro de los funcionarios que más contacto tuvo con los emisarios del Sumo Pontífice y los obispos fue el secretario de Culto, Agustín Caulo, que juega con Santiago Caputo en la interna oficialista. También fue partícipe de algunas de las conversaciones el secretario de Medios, Fabián Fernández.

Por su parte, la ministra Alejandra Monteoliva (Seguridad) tuvo un rol importante en el diseño de las cápsulas de seguridad por donde se moverá el sucesor de Francisco y mantiene un diálogo fluido con los obispos. Si bien no estuvo involucrada en la programación de la visita del Santo Padre, que se extenderá hasta el miércoles 11 de noviembre, la ministra Sandra Pettovello ha tenido un gran vínculo con los obispos tanto por temas educativos como por la gestión de Cáritas.

La agenda del Papa, además de tener lugar en Luján y en Córdoba, tendrá dos actividades el lunes que en principio podrían generar rispideces con el Ejecutivo: la visita prevista, a las 9.30, al Pequeño Cottolengo Don Orione, en la localidad bonaerense de Claypole, y por la tarde, el “Encuentro con el Mundo del Trabajo en la UCA”, en la sede de Puerto Madero.

Pero tanto en la Iglesia como en fuentes gubernamentales consultadas le bajan el tono a cualquier eventual polémica. “La visita del Papa es una película guionada”, se atajan fuentes eclesiásticas como forma de descartar alguna sorpresa. Otras fuentes conceden que los modos discursivos de León XIV, si bien tienen fundamento teológico, podrían ser “quirúrgicos” al intentar esbozar alguna crítica.

En el oficialismo, con todo, descartaron cualquier “preocupación por los dichos del Papa por lo social o electoral. Es una visita para todos los argentinos y no hacia un partido” y concedieron que la misma no estará inmersa en la grieta o en los problemas coyunturales, como la crisis en el sector de la discapacidad. “No creo nadie se ponga a contar fotos ni abrazos”, abundaron.

El tema discapacidad podría emerger con la visita del Santo Padre al Cottolengo. Pero fuentes del peronismo con estrecho vínculo con la Iglesia, indicaron que “la diplomacia vaticana es clara en obturar cualquier interpretación política” de los dichos del Sumo Pontífice. En el Episcopado concuerdan en que cada peregrinación papal, no importa los momentos históricos, suele hace pie en establecimiento penitenciarios o centros de atención a la discapacidad. “El centro del viaje es el Papa y no la repercusión política que pueda generar”, explican.

Con respecto a la actividad en la UCA, tampoco tendrán participación dirigentes de la CGT o los movimientos sociales, muy críticos con el trazado económico del Gobierno. Pero en el encuentro sí intervendrán sólo cuatro personas vinculadas al mundo del trabajo, que entregarán documentación al Papa con una breve semblanza y luego será el obispo de Roma el encargado de dar el discurso basal del evento.



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