Los liberales que están afuera del Gobierno, y otros que están adentro pero no lo pueden decir, se oponen al RIGI. Lo consideran contrarios al libre mercado porque el Estado incentiva inversiones millonarias en ciertos sectores estratégicos y ellos creen que así se perjudica la asignación eficiente de recursos. Deben creer que la mano invisible del mercado va a conseguir miles de millones de dólares en inversiones que maduran en el largo plazo, en un país como el nuestro.
Los liberales que están adentro, que creen lo mismo, deben recurrir a un argumento elusivo de sus convicciones para defender el RIGI: afirman que lo hacen para otorgar seguridad cambiaria y fiscal a los potenciales inversores porque los peronistas hicieron historia combatiendo al capital con regulaciones extravagantes, y cambiando las reglas de juego de un día para el otro sin pasar por el Congreso como hicieron con la Resolución 125.
Del otro extremo del péndulo, los peronistas se oponen por otros motivos ideológicos, salvo los gobernadores de las provincias receptoras de inversiones millonarias en sus territorios, que no se pueden permitir esas taras. Los que se oponen no tienen pruritos para exhibir sus propias contradicciones ideológicas y a la pasada las de los oficialistas, citando a todos los próceres liberales que se han pasado la vida oponiéndose a un cherry picking alejado de la mano invisible del mercado. Una herejía desarrollista inaceptable, digamos.
Estas contradicciones ideológicas de los extremos del péndulo que se expresan ahora en relación al RIGI tienen una larga historia: los dos hicieron exactamente lo mismo en contra de Frondizi cuando lanzó la batalla por el petróleo hace mas de sesenta años.
También tienen una historia más cercana que no está muy difundida: el alma mater del RIGI fue un funcionario que venía con una larga experiencia como consultor de multinacionales en el sector privado, pero otra mas larga como funcionario de gobiernos peronistas: subsecretario de Infraestructura del gobernador Cafiero, subsecretario de Industria del presidente Duhalde, jefe de asesores de Cafiero en el Senado, vicepresidente de Nación Servicios con Néstor Kirchner y presidente del CEAMSE con CFK. Los dos extremos del péndulo condensados en una misma persona, pero sin sus prejuicios ideológicos: Guillermo Ferraro.
En enero de 2023, siendo todavía un diputado desarrollista en el bloque de LLA, le pedí una reunión y lo primero que le transmití fue mi apoyo al RIGI, y que me sorprendía porque le veía más puntos de contacto con mi visión histórica que con la de los faros ideológicos del nuevo presidente. Me dijo que tenía razón, que era un régimen desarrollista, y que no había sido una creación del ala liberal del gobierno sino de su propio equipo y bajo su dirección absoluta. Misterio resuelto. Se confirmaba mi intuición: era imposible que un régimen de esas características hubiera sido imaginado por un liberal.
Los antecedentes peronistas del RIGI
En julio de 2013 CFK firmó con Chevron un acuerdo secreto, que le exigía varias condiciones concretas: topes de regalías, estabilidad tributaria, libre disponibilidad de divisas, jurisdicción extranjera para dirimir disputas, derechos de exportación “aceptables”, no liquidar divisas en un porcentaje “aceptable”, todo por 30 años y con validación del Congreso. CFK tuvo que hacer aprobar una reforma de la ley de Hidrocarburos para satisfacer a los estadounidenses. Un proto-RIGI kirchnerista votado en espejo invertido de sus posiciones actuales: 136 votos a favor kirchneristas; Votaron en contra el PRO, la UCR y … el Frente Renovador de Massa.
En octubre de 2023, el kirchnerismo, esta vez con Massa adentro, le dio media sanción a una Ley de Gas Natural Licuado. Sus fundamentos eran totalmente contradictorios a los que esgrimen ahora para oponerse al RIGI. Es notable, porque la Ley de GNL era mucho mas parecida al RIGI que la Ley Chevron: libre disponibilidad del 50% de divisas, retenciones escalonadas, como con la Resolución 125 que casi nos lleva a la guerra civil, amortización acelerada en Ganancias, y devolución de IVA, todo por un plazo de 30 años. Votado con fervor por el kirchnerismo tres meses antes de dejar el gobierno, esta vez tuvo menor oposición, solo 7 votos en contra. El PRO y la UCR se abstuvieron. Ninguno de los libertarios voto a favor: Milei y Piparo votaron en contra, Espert se abstuvo y Victoria Villarruel estuvo ausente.
Los desarrollistas hubiéramos votado a favor en los tres casos, y sin contradicciones ideológicas. Siempre estuvimos y estaremos a favor de impulsar masivas inversiones en sectores estratégicos para el desarrollo nacional. Al respecto, somos muy coherentes: venimos sosteniendo lo mismo desde el gobierno del presidente Frondizi.
Eduardo Falcone es Diputado nacional (MID)
