La colectividad judía de los Estados Unidos se encuentra en un récord histórico de gasto en seguridad, de más de US$ 1.000 millones al año, destinados a la protección de sus instituciones y miembros ante el crecimiento del antisemitismo en los últimos tres años. Y sin contar los millonarios recursos que también se disponen para la colectividad a nivel federal.
Se registran agresiones de todo tipo, desde insultos de menor riesgo en las redes sociales hasta episodios físicos de mayor gravedad. Hubo asesinatos por odio religioso contra esta comunidad, lo que suma en un aumento de entre el 30% y el 50%, según la ciudad o el Estado en el que se producen. El punto de inflexión, aseguran todas las fuentes, es el ataque terrorista sobre territorio israelí del grupo fundamentalista Hamas del 7 de octubre de 2023, que dejó 1.200 muertos y 250 rehenes, y desató una devastadora cruzada de Benjamín Netanyahu en la Franja de Gaza, que ahora está devastada.
En el caso de la Argentina, donde el presidente Javier Milei es un estrecho aliado de Donald Trump y de Benjamín Netanyahu, la Liga Antidifamación (ADL), en conjunto con el llamado Grupo de Trabajo J7, registró un índice de aumento de actitudes antisemitas del 39%, posicionándose en el puesto 46 de 103 países analizados a nivel global. Pero el presupuesto destinado al gasto en seguridad, que también, según trascendidos, es mucho mayor en tres años, no se informa, a diferencia de lo que ocurre en los Estados Unidos.
“Hay tres tipos de antisemitismo. Uno por ignorancia, por tener una imagen distorsionada de lo que es un judío, de lo que en realidad es esa persona y de la imagen que se ha creado; otro, por la teoría de que los judíos controlan el mundo y también las finanzas. Otro, por crueldad”, dijo el rabino Benzion Korf durante una visita de Clarín a la Greater Miami Jewish Federation.
En esta ciudad reside la tercera comunidad judía más grande de los Estados Unidos, después de Nueva York y Los Ángeles, que tiene 4.500 instituciones, según cifras de septiembre.
Durante un Seminario Internacional sobre el Combate al Antisemitismo que organizó el Departamento de Estado y al que fue invitado este diario junto a periodistas de todo el mundo, se puso sobre la mesa la cifra sideral del gasto de la comunidad judía de los Estados Unidos en un contexto de incremento palpable del antisemitismo.
A lo largo de la cruzada de Netanyahu en Gaza, las universidades de Estados Unidos fueron epicentro de fuertes protestas contra Israel y en favor de Palestina, lo que fue duramente embestido por Trump. Al mismo tiempo hubo estudiantes judíos que sufrieron embates de sus compañeros. La protesta en las aulas se fue apagando.
Para los líderes comunitarios, los ataques de odio contra una colectividad muy arraigada en los Estados Unidos hacen que los US$ 1.015 millones que se gastan por año -la cifra podría ser mucho mayor, ya que llega hasta septiembre- afecta la educación judía, la atención a los ancianos y los programas comunitarios.
Las comunidades tienen un impresionante despliegue preventivo, con monitoreo satelital de hechos en tiempo real, lo que les permite vigilar y estar en permanente contacto con la policía, en este caso la de Miami, el FBI y otras agencias anti crimen.
En una conversación con cuatro autoridades de la Policía de Miami, estas contaron que “el secreto” era la prevención y que, para ello, confiaban en una sociedad cada vez más vigilada las 24 horas al día, con cámaras, drones y tecnología en tiempo real. En esta ciudad, el despliegue de cámaras y de policías es impresionante. “No toleraremos una sola gota de antisemitismo”, afirman.
Clarín visitó, tanto en Washington como en Miami, centros comunitarios que van desde escuelas religiosas, como la Chabad Miami de Lubavitch. Es el grupo ultraortodoxo que apoyó electoralmente a Javier Milei, quien es siempre destacado en conversaciones con este diario por el gobierno de Trump y por un sector de la colectividad -otros no ocultan su incomodidad por las actitudes “exageradas” que notan en el presidente argentino en su vínculo con Netanyahu-.
Destacan su postura contra el antisemitismo y así lo dijo también el representante de Donald Trump en la lucha contra este crimen de odio, el rabino Yehuda Kaploun, y en la Universidad Internacional de Florida (FIU) y el Museo de Historia Judía, donde se evidencia el esfuerzo por sostener la integración de ciudadanos estadounidenses de religión judía, expuestos a los ataques de una sociedad que también está muy polarizada a nivel político y en torno al devenir de la guerra en Oriente Medio. En muchas situaciones terminan volcando su furia contra un determinado grupo: “los judíos”.
Milei y Kaploun compartirán el jueves 15 un acto en la embajada argentina en Washington, otro gesto de la alianza del libertario con la colectividad —que ya de por sí es prioritaria—. Milei llegará a esta capital para hacer campaña por Trump en la gala de la Hispanic Heritage, donde es invitado de honor para este miércoles 14.
Seminario Internacional del Combate al Antisemitismo organizado por el Departamento de EstadoExisten numerosas medidas que se han consolidado a través del apoyo federal y que maneja la colectividad. Por ejemplo, la vicerrectora académica de la FIU, Elizabeth Béjar, y el decano de la Green School, Shlomi Dinar, entre otros, hablaron sobre las restricciones a las que están atentos ante actos de antisemitismo: entre otros, la prohibición de los boicots académicos, bajo una ley que define como acciones discriminatorias contra Israel aquellas que incluyen boicots académicos; es decir, cuando una institución o entidad adopta políticas restrictivas o limita sus relaciones en función de sus vínculos con Israel. También mencionaron la pérdida de fondos estatales —vale recordar las peleas de Trump contra las universidades cuando se manifestaban a favor de Palestina y eran muy críticas de la ofensiva israelí en Gaza— y las restricciones de visas.
Pero los problemas son evidente, sobre todo en los prejuicios. Hay distorsiones tan sutiles como la creencia de que en las escuelas judías solo se habla hebreo, cuando el idioma madre es el inglés, como en el resto del país. Distintos rabinos ultra ortodoxos recibieron a Clarín: Yakov Fellig, Yossi Vogel, Danny Aqua y Yossi Denberg. Los cuatro afirmaron, con tono crítico, que la prensa occidental era “parte” de los problemas de antisemitismo por “no” reflejar quiénes eran los victimarios y quiénes las víctimas. ES la opinión del grupo. En la mayoría de las entrevistas que tuvo este diario se centralizó en la cuestión del derecho de Israel a existir.
Campamento instalado por estudiantes que se manifiestan a favor de Palestina, el 26 de abril de 2024, en el campus de la Universidad Northeastern en Boston, Massachusetts (Estados Unidos). Hace un mes, los estudiantes de la Universidad de Columbia en Nueva York levantaron un campamento en contra del apoyo de Estados Unidos a Israel en la guerra en Gaza, un acto de rebeldía que sembró la semilla de las mayores protestas que ha vivido el país en décadas.EFE
Los sectores ultra ortodoxos transmiten la sensación de que una buena parte del mundo no los reconoce, cuando en realidad es una minoría muy pequeña, que históricamente centralizó la República Islámica de Irán y sus llamados “proxies”, Hezbollah y Hamas. A lo largo de este seminario no hubo chance de debatir política en profundidad. No era el foco.
Entre los incidentes más graves registrados en este país en los últimos años, se encuentra el asesinato de empleados de la Embajada de Israel en Washington DC, cuando Yaron Lischinsky, de apenas 30 años, y Sara Milgrim fueron atacados por el joven Elías Rodríguez, quien, al grito de “Lo hice por Palestina, lo hice por Gaza”, arremetió a tiros contra ellos el 21 de mayo de 2025.
El 12 de marzo pasado, en la sinagoga Temple Israel, en West Bloomfield Township, Michigan, Ayman Mohamed Ghazali estrelló su vehículo contra el edificio, disparó un arma y utilizó materiales inflamables antes de quitarse la vida. No hubo muertos que lamentar.
En estos tres años se registraron también otros episodios, entre ellos la agresión en Surfside, el 16 de agosto pasado, cuando una persona resultó herida en un ataque físico. Tres días antes, el 13 de agosto de este año, hubo un incidente en la Sinagoga Central de Manhattan. Solo hubo que lamentar un herido, pero no hubo víctimas fatales.
Sin duda, el más grave ataque terrorista de todos contra un blanco judío tuvo lugar en la sinagoga Tree of Life, de Pittsburgh, Pensilvania, en 2018. Once personas murieron y seis quedaron heridas, entre ellas policías, cuando el supremacista Robert Gregory Bowers abrió fuego contra ellas. Estaba motivado por su ideología supremacista blanca y antisemita.
