Lisandro Martínez fue recibido como un verdadero héroe en Gualeguay, su ciudad natal, donde una multitud se acercó para demostrarle su cariño tras el subcampeonato conseguido con la Selección Argentina en el Mundial 2026. Aunque la derrota en la final frente a España todavía duele, el defensor volvió a sentir el afecto incondicional de quienes lo vieron crecer.
Durante la jornada fue declarado ciudadano ilustre de Entre Ríos y participó de un acto organizado por la Gobernación que reunió a miles de vecinos. Desde temprano, familias enteras, chicos con la camiseta de la Selección y fanáticos de todas las edades ocuparon los alrededores del escenario para darle la bienvenida.
🥹🇦🇷 EL RECIBIMIENTO A LICHA MARTÍNEZ EN GUALEGUAY. pic.twitter.com/OlMln12z6z
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) July 26, 2026
Fiel a su estilo, Lisandro se mostró cercano durante toda la celebración. Saludó, firmó autógrafos, posó para las fotos y les dedicó varios minutos a los más chicos. Luego subió al escenario con la campera de la Selección Argentina y recibió una ovación antes de tomar el micrófono.
“Quiero darles las gracias a todos por tomarse el tiempo de venir hasta acá. Para mí es un orgullo enorme representar a mi ciudad”, dijo en el inicio de un discurso que tuvo su momento más emotivo cuando recordó el título de Qatar 2022.
“Me tocó estar acá cuando salimos campeones, ahora lamentablemente no lo pudimos conseguir de nuevo…”, alcanzó a decir antes de que la voz se le quebrara. El silencio duró apenas un instante: enseguida llegó una ovación cerrada que lo abrazó y transformó la emoción en reconocimiento.
“ESTA VEZ NO TOCÓ GANAR PERO CREO QUE GANAMOS EN MUCHAS COSAS”
Lisandro Martínez en el homenaje que recibió en Gualeguay por el 2° puesto de la Scaloneta en la Copa del Mundo. ¡ARGENTINIDAD AL PALO! pic.twitter.com/s1eLwcMzY1
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Antes de despedirse, dejó un mensaje para las nuevas generaciones. “Lo único que quiero es dejar mi legado en el fútbol. Hoy veo muchos chicos y les digo que crean en sí mismos, que luchen y que no se den por vencidos. Van a sufrir adversidades y gente que los va a tirar para atrás, pero con la ayuda de la familia, los sueños están para cumplirse”.
La escena volvió a reflejar el vínculo que une a los campeones del mundo con la gente, incluso después de una derrota. Licha Martínez regresó esta vez sin la copa, pero recibió un reconocimiento que trasciende cualquier resultado: el cariño de su ciudad, que lo ovacionó como si hubiera vuelto a levantar el trofeo. Hay victorias que no se cuentan en títulos, sino en el afecto que un deportista despierta entre los suyos.
