En medio de un profundo respeto y mucho dolor, la familia Messi despidió este domingo a papá Jorge, quien murió el sábado a los 68 años después de luchar contra una dura enfermedad. En el cementerio El Prado hubo un nutrido operativo de seguridad que cercó el lugar para mantener la privacidad y pocos allegados y amigos pudieron ingresar a la capilla donde se celebró la ceremonia íntima que significó el cierre de un fin de semana triste para todo Rosario y la Argentina, que abrazó a su leyenda futbolística en uno de los momentos más difíciles de su vida.
La única imagen que se pudo ver de Messi habla por sí sola. Caminando solitario, con la cabeza mirando el suelo y las manos en los bolsillos de su pantalón, el campeón del mundo de 39 años transitó por los senderos del lugar y luego de las 12:00 se retiró junto a su mujer Antonela Roccuzzo, a quien también se la pudo ver recibiendo el consuelo de sus allegados.
Leandro Paredes, uno de sus compañeros más cercanos en la Selección Argentina, había anunciado que algunos de los futbolistas estarían acompañando a su capitán, pero no se dejaron ver ante las cámaras de televisión o lentes de los fotógrafos en la guardia periodística que se montó en el sitio de responso.
Rodrigo Messi, el primer hijo de Jorge y hermano mayor de Lionel, partió unos minutos antes junto a su mamá Celia Cuccittini en una camioneta blanca que salió por la puerta principal del cementerio, ubicado en la localidad de Pérez, a unos 13 kilómetros de Rosario.
Por el ingreso alternativo, salieron luego Matías Messi y el propio Lionel, separados en sendas camionetas de color negro, custodiadas por efectivos de la Policía de Rosario, a cargo del operativo.
En el aeropuerto internacional “Islas Malvinas” está preparado el avión privado de la familia, por lo que se especula que el astro de la Selección Argentina parta rumbo a
