Si bien anteriormente se lo solía relacionar con inconvenientes como un aumento en la presión arterial o el ritmo cardíaco, lo cierto es que la difusión de los últimos estudios sugieren que, desde hace ya un tiempo, el café goza de “buena prensa”. O mejor dicho, mucha mejor imagen que antes.

Una muestra de esto podría apreciarse en la cantidad de cafeterías de especialidad que proliferan por muchos barrios porteños, confirmando que la cafeína es el estimulante más popular del mundo, y el café, la forma más común de consumirla.

Sin embargo, pareciera que no está todo dicho. De hecho, prevalecen ciertas dudas respecto no solo a su impacto respecto a la salud cardiovascular, sino también en relación a la cantidad adecuada o “segura” para su consumo.

En esta línea se inscribe la nueva declaración científica que la Asociación Americana del Corazón publicó en Circulation, su revista insignia.

Allí se aclara qué se sabe hasta ahora respecto a los efectos concretos del café con cafeína en la salud, en lo relativo a colesterol, glucemia y ritmo cardíaco, entre otros; así como la cantidad de cafeína que se puede consumir al día, es decir, aquella que no genera un impacto negativo.

Una relación compleja

Los autores de la declaración científica -que describe el conocimiento actual sobre el tema, y si bien sirve de base para la elaboración de guías clínicas, no constituyen recomendaciones de tratamiento- reconocen que estudiar los efectos de la cafeína en el sistema cardiovascular es complejo.

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“La relación entre la cafeína y los factores de riesgo y enfermedades cardiovasculares es compleja y presenta heterogeneidad según la naturaleza de la cafeína consumida y las predisposiciones individuales”, señalan.

Muchas veces suele asociarse el café a la cafeína, pero lo cierto es que son dos cosas diferentes: el café suele ser la fuente central de consumo de cafeína (aunque hay otras, como el té, el chocolate, las gaseosas y las bebidas energéticas, así como los medicamentos de venta libre y con receta), y tiene otros compuestos, que podrían ser los que generan los efectos cardiovasculares observados.

Por ejemplo, estudios experimentales sugieren que los compuestos bioactivos del café podrían tener propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que podría explicar algunos de sus beneficios para la salud.

También se presenta otra dificultad: resulta difícil separar los efectos de la cafeína de los de otros ingredientes que se suelen añadir al café, como la leche, la crema, los jarabes aromatizados, el azúcar o el edulcorante.

Por último, la mayoría de los estudios sobre la cafeína son observacionales, por lo que no pueden demostrar una relación de causa y efecto, sino una asociación.

Efectos de la cafeína en el organismo

La cafeína presente en el café se metaboliza en el hígado y, por lo general, alcanza su concentración máxima en una hora. Sin embargo, la rapidez con la que cada persona procesa la cafeína depende de su genética, metabolismo, edad y consumo previo de cafeína.

En este sentido, el consumo regular de café con mayor contenido de cafeína puede generar tolerancia a niveles más altos, mientras que otras personas no habituadas a su consumo pueden experimentar efectos más intensos con la misma cantidad.

Lo cierto es que los efectos a corto plazo de la cafeína pueden incluir aumentos temporales de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el nivel de azúcar en sangre y el estado de alerta. Algunas personas pueden experimentar palpitaciones y/o trastornos del sueño.

Cuántas tazas de café son seguras

Las investigaciones más recientes, dice la declaración, respaldan la conclusión de que, para la mayoría de los adultos, consumir hasta 400 miligramos (mg) de cafeína al día (o hasta 5 tazas de café con cafeína de 237 mililitros –ml- al día) es seguro y parece estar relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en algunas personas.

Tengamos en cuenta que un café con cafeína normal, preparado con una cafetera tradicional, suele contener entre 9,4 y 20,6 mg de cafeína por cada 30 ml.

Según los resultados de los estudios de investigación más recientes, estas dosis se refieren al llamado café negro, es decir, sin azúcares, edulcorantes, saborizantes ni aditivos.

Sin embargo, dosis más altas de cafeína, como las que se encuentran en las bebidas energéticas, incluidas las concentradas, pueden causar daño cardiovascular, así como un mayor riesgo de hipertensión y arritmias cardíacas.

Debe contemplarse que estas bebidas pueden contener entre 40 y 69 mg de cafeína cada 30 ml, entre 3 y 4 veces más que el café habitual.

Efectos específicos de la cafeína en la salud

En la declaración se hace alusión al impacto del café en distintas áreas de la salud:

-Sobre la presión arterial: Diversos estudios han demostrado que el consumo de café con cafeína puede afectar la presión arterial de manera diferente según la cantidad ingerida. En personas con presión arterial normal, beber de 1 a 3 tazas al día se asoció con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión, pero, llamativamente, beber más de 3 tazas al día se asoció con un menor riesgo.

Esto es porque los estudios de cohortes prospectivos con seguimiento a largo plazo revelaron una asociación en forma de J invertida del consumo habitual de café con el riesgo de hipertensión (representa una tendencia donde la variable del eje vertical empieza con valores muy altos y desciende rápidamente hacia cero o niveles bajos a medida que se avanza en el eje horizontal).

“Los efectos a largo plazo del consumo habitual de cafeína sobre la presión arterial siguen sin estar claros y probablemente sean mínimos, aunque el riesgo puede aumentar con una ingesta elevada, especialmente entre personas con hipertensión grave o mayor sensibilidad, ya que el uso regular puede generar tolerancia”, dice el documento.

Las dosis altas de cafeína (como las que se encuentran en las bebidas energéticas) pueden aumentar significativamente la presión arterial, especialmente en personas que ya la padecen.

-Sobre la diabetes tipo 2: Si bien “los datos sobre la relación entre la cafeína y la diabetes no son consistentes”, aclaran, el consumo habitual de café se ha asociado con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2”.

A su vez, las investigaciones sugieren que el café con cafeína puede reducir la sensibilidad a la insulina a corto plazo.

Sin embargo, como se indicó, el efecto es distinto a largo plazo: el consumo regular de café negro con cafeína (sin aditivos, saborizantes ni edulcorantes) se asoció con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Este beneficio podría deberse que el café tiene otros compuestos, además de la cafeína, que podrían actuar en este sentido.

-Sobre el colesterol: Datos de ensayos clínicos aleatorizados indican que el cafestol, un componente presente tanto en el café con cafeína como en el descafeinado, se asoció con niveles más altos de lipoproteínas de baja densidad (también conocidas como colesterol “malo”).

Las bebidas energéticas tienen altas dosis de cafeína. Foto ilustración Adobe Stock.

El cafestol está presente en el café sin filtrar (como el espresso, el de prensa francesa, el moka o proveniente de la cafetera italiana, el turco o el hervido), pero no en el café preparado con filtros de papel ni en el café instantáneo. Aún así, se necesita más investigación para comprender qué productos contienen mayores niveles de cafestol y sus mecanismos de acción, aclaran.

-Sobre el ritmo cardíaco: Los análisis más recientes con información autodeclarada por los participantes hallaron que beber de 1 a 3 tazas de café con cafeína al día no se asoció con un mayor riesgo de fibrilación auricular o ritmo cardíaco anormal.

Sin embargo, el café con cafeína en esa misma cantidad puede estar asociado con más latidos prematuros de la cavidad inferior del corazón, llamados contracciones ventriculares prematuras (o PVC). Dosis muy altas de cafeína (como las que se encuentran en las bebidas energéticas con cafeína o los shots energéticos) se han relacionado con ritmo cardíaco anormal en personas que generalmente se consideran con bajo riesgo de enfermedad cardiovascular, como los adultos sanos menores de 30 años.

-Sobre las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares: El consumo de 2 a 4 tazas de café con cafeína al día se asoció con un menor riesgo de enfermedades cardíacas, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, consumir más de 4 tazas de café con cafeína al día puede aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca.

No todas las fuentes de cafeína son iguales

Es necesario realizar más investigaciones para analizar los diferentes efectos en la salud de los distintos tipos de café con cafeína y otros productos que la contienen, como el té, los refrescos, las bebidas energéticas, los concentrados energéticos y los alimentos, advierten.

Hay pocos estudios comparando el té con el café; sin embargo, el té se ha asociado, al igual que el café con cafeína, con un menor riesgo de fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular.

En cambio, las bebidas energéticas, las barritas, los geles y los suplementos a base de cafeína suelen contener otros ingredientes añadidos que pueden aumentar la absorción de cafeína, acelerar sus efectos en el organismo, elevar la presión arterial e incrementar el riesgo de daño cardiovascular.

A modo de conclusión

Para finalizar el exhaustivo análisis, el documento aclara que “si bien las investigaciones sugieren que el consumo de cafeína puede estar asociado con ciertos beneficios cardiovasculares para algunas personas, es importante recordar que no existe una estrategia única para un consumo seguro ”.

Esto se debe a que “cada persona reacciona de manera muy diferente a la cafeína según diversos factores, como la edad, los medicamentos, las afecciones médicas preexistentes, la genética y la velocidad con la que su cuerpo la metaboliza. Lo que puede ser una cantidad razonable para una persona podría causar efectos indeseados, como palpitaciones, ansiedad o trastornos del sueño, en otra”, añade.

Gregory Marcus, presidente del grupo de redacción de la declaración científica, profesor de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, concluye que por todo esto, “es importante prestar atención a cómo reacciona su cuerpo a la cafeína y consultar con su equipo médico sobre lo que es adecuado para usted”.

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