Son miles las historias de argentinos que migran a Miami, quizás la ciudad de Estados Unidos en la que resulte más fácil la adaptación debido a su aporte de la cultura latina. Pero las dificultades para asentarse allá no son pocas. Cada caso es un relato de esfuerzo y dedicación, como el de Cristian de La Matanza quien se fue allí en el 2014: “No tenía la vida que quería para mis hijas”.

Esta frase del hombre resume lo que mucha gente piensa al momento de tomar la decisión de irse: una mejor vida para su familia. Sin embargo, no muchas veces esto último se consigue, y son también miles los casos que deben volver a la Argentina por la falta de oportunidades.

El testimonio de Cristian se publicó en un documental realizado durante el último Mundial de fútbol para la plataforma de videos Youtube, titulado “La cara oculta de emigrar a EEUU: De dormir en la calle y comer de la basura a vivir de lo que aman”, en el que se presentan distintos argentinos que viven en la ciudad del estado de Florida.

“Hay un estereotipo sobre el argentino que vive a Miami, pero también hay muchas historias de gente que se va ‘con lo puesto’ e intenta hacer una oportunidad allá, a riesgo de perderlo todo”, declaró el presentador.

La historia que llama la atención es la de Cristian, que se fue de San Justo a Miami en el 2014. “Estaba empezando a pudrirse todo en la Argentina”, comenzó su testimonio, y dijo que nunca le gustó ni se metió en política. “Yo vivía en La Matanza, donde más se siente todo lo que pasa en Argentina, y no me gustó. Conocí a la que fue la madre de mis hijas y vinimos para acá, a probar suerte”, adelantó.

“Vine a cambiar la vida, tenía una vida agitada con algunos excesos”, confesó sobre su pasado. Además, dijo que su barrio “no avanza”, al contrario del slogan político de La Matanza, porque “te atrapa: perdí amigos, mucha gente querida“, contó.

Luego dijo que en el país “no tenía los recursos que quería”. “No tenía la vida que quería para mis hijas, porque iba a ser padre muy joven y no quería eso para ellas. Por eso decidí venir para acá”, definió Cristian.

Además, contó que no todo en Estados Unidos fue fácil y que con las tarjetas de crédito se pegó más de una “piña”. “Es que la he dado vuelta, no una, sino cinco veces. De tener tarjeta de 100 a tener de 30 mil dólares, y gastarlas y reventarlas, y pagarla y volverla a reventar. Hasta que entendí y dije ‘basta'”, confesó.

“Hoy en día, la tarjeta de crédito lejos, dásela a los que no conocen. Es una adicción, es una es una doble de filo porque ellos te dan un dinero, como un prestamista, te dan un dinero que no es tuyo. Y con dinero… Y más en Miami. ¿Entendés? Querés un auto y te lo comprás. Cuando te querés acordar… ¿Cuánto tenés que ganar para pagar todo?”, analizó.

El hombre aseguró que ese país está “armado para el consumismo”. “Por eso este país está ahí arriba. Se necesita consumir para que se mueva el dinero. Uno cae. Yo, en mi caso y sin saber ni haber estudiado ni entendido… Salí del barrio y acá caí en la trampa. Hoy que ya aprendí se lo explico a mis hijas”, concluyó.



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