Los hinchas están felices. Basta con ver sus caras a la salida de la Bombonera o cruzarse con alguno de ellos en cualquier esquina del país. Sonríen porque “Boca va”, como narraba un viejo relator partidario. Y tan embalado está que desde el viernes, cuando recibirá a Instituto de Córdoba, hasta el 19 de diciembre, fecha en la que concluirá la temporada, puede ganar cinco títulos y corporizarse en un equipo de época. Si todo sale como sueña su gente, deberá encontrar un espacio en su escudo cargado de estrellas.
Con los tres puntos obtenidos ante Unión y el empate de Independiente Rivadavia ante Gimnasia, Boca llegó a 50 unidades -igual que Argentinos Juniors- y quedó a tiro de la cima de la Tabla Anual que dominan los mendocinos, que cosecharon 52. Es decir que puede ser campeón de Liga. Paralelamente, está en el tercer puesto de la Zona A que domina su próximo rival, nada menos. Casi clasificado a los playoffs, también competirá por la corona del Torneo Clausura.
Además, viene de eliminar a Racing de la Copa Argentina (perdía 2 a 0 y lo ganó 3 a 2 con el inolvidable hat-trick de Enner Valencia). Su rival de la semi será Banfield, el 14 de noviembre en el Mario Alberto Kempes. En la otra llave están Platense y Atlético Tucumán, que se enfrentarán el 28 de octubre. Son tres de los equipos que pelean por la permanencia y muy irregulares, más allá de que llegaron lejos en el certamen vernáculo.
Y como si fuera poco, tiene por delante la Sudamericana, donde enfrentará en un mata-mata a Vasco Da Gama, el 13 de octubre en la Bombonera y el 20 en Río de Janeiro. Del otro lado están Atlético Mineiro y Montevideo City Torque. Tiene todas las chances de jugar la final del 21 de noviembre en el estadio Metropolitano de Barranquilla.
El quinto título podría desembocar del Trofeo de Campeones que se disputará el 19 de diciembre, también en Córdoba. Ya tiene su lugar Belgrano, ganador del Torneo Apertura. Si Boca se consagra en el Clausura, tendrá la posibilidad de disputar este mano a mano con los cordobeses.
Si se dan todos los resultados, Boca tendría 15 partidos en 70 días, uno cada 5. Hasta ahora, tiene asegurados 8. Además del mencionado choque con Instituto, habrá cuatro fechas restantes de la fase regular, entre ellos el Superclásico del 1° de noviembre en la Bombonera. También recibirá a Talleres, el fin de semana del 18 de octubre, y a Defensa y Justicia, una semana después del mano a mano con River. En el medio, tendrá que visitar a Independiente. Los otros 3 se reparten entre el ida y vuelta con Vasco Da Gama por la Sudamericana y la semi con Banfield por la Copa Argentina.
Si llega a la instancia de los playoffs del Torneo Clausura, a esa altura ya se sabrá si logró o no coronarse campeón de Liga por la vía de la Tabla Anual. Entonces, tendrá cuatro potenciales partidos: octavos de final (entre domingo 22 y el miércoles 25 de noviembre, teniendo en cuenta su suerte en la Sudamericana), cuartos (sábado 28 o domingo 29), semi (sábado 5 o domingo 6 de diciembre) y final (sábado 12 en el estadio Ciudad de La Plata).
Ante este escenario que genera desmesuradas expectativas, sobre todo después de coleccionar fracasos durante los tres años de la gestión de Juan Román Riquelme como presidente, Rodolfo Arruabarrena es medido. El Vasco pone un freno a la ilusión desde la razón.
“Tenemos que seguir, sabemos que es un mes cargado de partidos. Cada vez el embudo se va haciendo más fino y los partidos son más duros, importantes, tienen otra carga de presión y los chicos se hacen presentes. Estamos en muchas competencias, vamos a tratar de pelear todo, pero no hemos ganado. Tenemos que tener los pies sobre la tierra. Sabemos que el hincha se ilusiona, pero nosotros tenemos que bajar un cambio”, manifestó en la conferencia de prensa tras la goleada ante Unión.
En ese sentido, el calendario propone media docena de partidos en octubre, incluidos los dos choques ante los brasileños. Y habrá que administrar los recursos necesarios. La baja de Alan Velasco, que se desgarró el aductor de la pierna izquierda en plena evolución futbolística, es un duro golpe interno. A fin de cuentas, el ex Independiente había reemplazado con creces a Tomás Aranda, quien se fracturó el peroné derecho. Será el momento de Carlos Palacios, que viene “con la flechita para arriba”, tal cual definió el propio entrenador, que tampoco tendrá disponible a Tomás Belmonte, quien fue operado de la rotura de meniscos de la rodilla derecha.
Además, le daría espacio a un par de chicos de la Reserva: se trata de Lautaro Mendieta, volante polifuncional de 20 años, y Franco Pérez, enganche de 17 e hijo de Omar. Se sumarán a Facundo Jagger Herrera, que se ganó la titularidad, Matías Satas y Rodrigo Bacidalupe, quienes vienen trabajando con la Primera.
“Esta semana se nos cayó algún que otro soldado, pero ya los recuperaremos y vamos a ver qué subimos. Hay un gran trabajo de Mariano Herrón (técnico de la Reserva) y Boca Predio. Intentaremos suplir estas bajas momentáneas con algunos chicos”, apuntó el Vasco, que lleva a Boca camino al éxito, con 16 partidos invicto y un ciclo que busca un broche dorado para fines de 2026.
