Albana Fuentes y Felipe Bou Abdo, de animar cumpleaños infantiles a convertirse en la pareja revelación del teatro musical


Cuando Felipe Bou Abdo fue a ver La Sirenita por primera vez, intentó vivir la función como un espectador más. Pero apenas se levantó el telón y vio a Albana Fuentes aparecer suspendida en el aire con la cola de Ariel, rodeada por un Gran Rex repleto, dejó de prestar atención al espectáculo. Solo podía pensar una cosa: “Ella es mi novia y toda esta gente no lo sabe”.

La imagen resume bastante bien el último año de la pareja. Hasta hace poco compartían castings, trabajaban animando cumpleaños infantiles y se consolaban mutuamente después de escuchar una vez más el temido “no quedaste”. Hoy ella se prepara para protagonizar El Mago de Oz en el Teatro Nacional Cervantes, mientras él acaba de incorporarse como Dimitri a Anastasia, el musical y se prepara para el estreno de la tercera temporada de Margarita, la serie de Cris Morena en la que interpreta a Rayan.

“La gente se queda con el brillo, la marquesina y la nota en Clarín, pero nadie ve todo lo que pasamos para llegar hasta acá”, resume Felipe durante una charla en uno de los salones del Cervantes, donde Albana ensaya las últimas semanas antes del estreno del 16 de julio.

Y ese camino, cuentan, estuvo mucho más lleno de rechazos que de aplausos.

La Sirenita fue un quiebre en mi vida porque yo había soñado toda la vida con trabajar de esto y no se me daba. Hacía todos los castings existentes y no quedaba nunca en ninguno. Ni en producciones chiquitas ni grandes. No tenía esperanzas reales de quedar en el proyecto. Cuando sucedió el milagro tuve que aprender de golpe lo que significa formar parte de una producción tan grande. Pasé de cero a cien”, recuerda Albana.

Felipe vivió ese cambio de otra manera. Mientras ella dio un salto de golpe, él siente que fue creciendo “pasito a pasito”. Pero algo que tiene muy claro es el momento en el que se dio cuenta de que su vida iba a cambiar: “Cuando me mandaron la canción de Margarita y escuché mi voz y me cayó la ficha de dónde estaba, me puse a llorar en el colectivo. Dos meses antes había ido al Movistar Arena a ver a mis compañeros y veía a diez mil personas gritándoles como si fueran Madonna. Ahora yo iba a estar ahí”, cuenta.

El amor que nació antes que la fama

Albana y Felipe se conocieron en 2022, mientras estudiaban teatro musical en el IAM -la escuela de Fer Dente y Ricky Pashkus-. Él era ayudante en una de las clases y enseguida empezaron a preparar audiciones juntos.

Albana Fuentes y Felipe Bou Abdo vivieron un cambio rotundo en sus carreras gracias a "La Sirenita" y "Margarita".

“Después también trabajamos en muchos eventos y cumpleaños infantiles”, recuerda él. En ese momento ninguno imaginaba que, apenas unos años después, compartirían las marquesinas más importantes del género.

La historia de amor empezó casi al mismo tiempo que el cambio en sus carreras. “Cuando a Albana le salió el casting de La Sirenita nosotros recién empezábamos a salir, muy informalmente”, recuerda Felipe.

”Él me escribía cuando estaba esperando el resultado de la audición. Yo estaba angustiada y me decía: ‘Vos estás donde tenés que estar’“, sumó Albana.

Los dos coinciden en que compartir profesión hizo todo más fácil. “Lo que más agradezco de nuestro vínculo es tener una persona que entiende exactamente lo que estoy viviendo en el momento en que lo estoy viviendo”, dice Felipe.

Albana Fuentes arrancó su relación amorosa con Felipe mientras audicionaba para ser Ariel en "La Sirenita".

Porque detrás de las funciones agotadas también hay viajes, ensayos eternos y semanas enteras sin verse. Mientras Albana protagonizaba La Sirenita, por ejemplo, Felipe viajaba constantemente a Uruguay para grabar Margarita.

“Llegué a Buenos Aires dos horas antes del estreno de La Sirenita para poder verla. Casi no llego. A los dos días me tuve que volver a Uruguay y me perdí la función de prensa. Después la llamé para preguntarle cómo había salido todo y me dijo: ‘Estoy en la Guardia porque me quebré un dedo’. Lamentablemente así es nuestro trabajo”, reflexiona Felipe.

No tenemos una rutina normal de pareja. Hay días en que uno entra al teatro a la una de la tarde y vuelve pasada la medianoche. Después puede pasar al revés. Lo importante es entender que a veces uno está trabajando muchísimo y el otro no tanto. Hay que acompañarse”, suma Albana.

Si hay algo que aparece una y otra vez durante la charla es la admiración que sienten uno por el otro. Felipe todavía se emociona cuando habla de ver a Albana convertida en Ariel.

Albana Fuentes y Felipe Bou Abdo tienen rutinas muy atareadas, pero siempre encuentran tiempo para pasar tiempo en pareja.

“Fui a ver La Sirenita unas veinticinco veces. Siempre estaba lleno. La obra arrancaba con ella volando sobre el escenario y yo solo podía pensar: ‘Ella es mi novia y esta gente no lo sabe’. Después ésa es la misma persona con la que me comía un asado el fin de semana. Eso era lo más increíble”

“Cuando lo vi en Anastasia lloraba. Pensaba: ‘¿En qué momento aprendió todo esto?’. Más allá del talento, admiro muchísimo su disciplina”, dice ella.

El boom de los musicales y una nueva relación con el público

Para ambos, el éxito que atraviesan no puede entenderse sin el gran momento que vive el teatro musical en la Argentina. Nunca hubo tantas producciones en cartelera al mismo tiempo y, por primera vez, sus protagonistas empezaron a convertirse en figuras con un nivel de popularidad que hasta hace algunos años parecía reservado para la televisión o el streaming.

“Es el mejor momento del teatro musical por escándalo”, asegura Felipe. Y suma: “Antes se lo subestimaba. Hoy la gente entiende que no es solamente cantar y bailar, sino una de las formas más complejas de contar una historia.”

Albana Fuentes reconoce que "La Sirenita" le cambió la vida.

Albana coincide y suma otro factor que explica el fenómeno: las redes sociales. “Creo que éste es el año con más musicales en cartelera que recuerdo. Y las redes ayudaron muchísimo. Se generó una especie de FOMO (el fenómeno de no querer quedarse afuera): como todo el mundo sube que fue a ver una obra, el resto también quiere vivir esa experiencia“, cuenta.

Ella misma experimentó ese cambio de un día para el otro. Después del fenómeno de La Sirenita, pasó de ser una actriz conocida dentro del circuito a una figura que empezó a ocupar espacios poco habituales para un artista de teatro musical.

“Yo no entendía nada. No me conocía nadie y, de repente, aparecí sentada en la mesa de Juana Viale y después en la tapa de Los personajes del año de Gente, al lado de Moria Casán. Es muy poco común que a un actor de teatro musical le pase algo así. Yo estudié para actuar, cantar y bailar, pero terminé tomando clases de natación para promocionar una obra porque tenía una cola de sirena. Todo era muy loco.”

Felipe Bou Abdo entró al circuito comercial con "Querido Evan".

Ese reconocimiento también se trasladó al contacto con el público. Ya no se trata solamente de los aplausos al final de cada función. Ahora los esperan durante horas a la salida de los teatros, les llevan regalos y construyen con ellos un vínculo que los sigue sorprendiendo.

“Hay una chica que ya me regaló dos veces mi perfume favorito solamente porque una vez lo nombré en un vivo de Instagram”, cuenta Albana, todavía incrédula.

Felipe sonríe porque a él le pasa algo parecido, aunque con otro tipo de obsequios. “Como soy fanático de Estudiantes de La Plata, siempre me regalan cosas del club. Yo siempre digo que mi objetivo es convertirme en el Guillermo Francella de Estudiantes. Quiero que cada vez que alguien piense en el equipo también piense en mí. Y, de paso, si hay algún dirigente leyendo esta nota, aprovecho para pedirles que me conozcan”, dice entre risas.

Pero coinciden en que lo más valioso no son los regalos, sino las historias que reciben al terminar cada función. “Hay gente que te espera para decirte: ‘Hace dos meses falleció mi mamá y durante estas dos horas me olvidé de todo’. Ahí entendés lo que nuestro trabajo puede significar. Eso no deja de sorprenderme nunca”, resalta Felipe.

El futuro, sin embargo, sigue siendo una incógnita. Aunque el género atraviesa uno de sus mejores momentos, todavía no hay anuncios sobre los grandes musicales que llegarán el próximo año. Y ellos conocen demasiado bien la incertidumbre que forma parte del oficio.

“Intentamos vivir el presente y disfrutarlo porque sabemos que esta profesión es muy fluctuante. Hoy me toca estrenar El Mago de Oz y quizá cuando termine no tenga nada confirmado, mientras Felipe siga trabajando hasta fin de año. Nos puede pasar al revés en cualquier momento”, reconoce Albana.

Ninguno sabe cuál será el próximo proyecto cuando bajen los telones de sus proyectos actuales, pero hay algo que ya no necesitan demostrar: después de años de castings, de escuchar una y otra vez el “no quedaste” y de animar cumpleaños infantiles para seguir persiguiendo el sueño, finalmente encontraron el lugar por el que trabajaron toda la vida. Y, casi sin proponérselo, llegaron hasta ahí juntos.



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