Las exportaciones de yerba mate pegaron un salto en el mes de junio y le dieron algo de aire a una economía que atraviesa una prolongada crisis. Ese incremento en los despachos compensó la caída que sufrió el mercado interno en el primer semestre, que cerró con ventas totales levemente por debajo del mismo período de 2025.
De esta manera, el mercado externo sigue siendo el sostén del negocio yerbatero. Si se hace una proyección, el año podría cerrar con un nuevo record de envíos, ya que este mes India habilitó el ingreso de yerba mate como producto alimenticio, reduciendo considerablemente los aranceles aduaneros que se deben tributar.
En junio salieron del país 7.040.971 kilos de yerba mate, convirtiéndose en la tercera mejor marca histórica. Este fuerte repunte permitió cerrar el semestre con 25.897.279 kilos despachados, casi un 6% más que en el mismo período de 2025, cuando las ventas habían alcanzado los 24.495.147 kilos.
El mercado interno tuvo un mes de junio con buenas ventas, según los datos estadísticos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). En ese mes salieron de los molinos hacia las góndolas 23.458.938 kilos, cantidad que lo ubica como el mejor junio del último lustro.
Este buen número queda opacado si se toman las estadísticas del semestre. El INYM detalló que en los seis primeros meses los argentinos demandaron 137.336.991 kilos frente a los 138.279.554 kilos del mismo período de 2025. La caída del mercado interno rondó el 0,7%, lo que equivale a casi un millón de kilos menos.
Si se toman las ventas totales (mercado interno+exportaciones), los números son positivos, aunque revelan un crecimiento ínfimo. En el primer semestre de 2025 se comercializaron un total de 162.774,701 kilos; mientras que en 2026 la cifra se elevó a 163.234.270 kilos. La diferencia es de casi medio millón de kilos más y se debe a la mayor demanda del exterior.
Un detalle no menor es que el negocio exportador está en manos de una decena de empresas yerbateras; mientras que el mercado interno está mucho más atomizado, con fuerte predominio de dos firmas del Norte de Corrientes.
En lo que se refiere a la cosecha, en junio hubo un fuerte repunte, ya que ingresaron a los establecimientos de secanza un total de 142.216.329 kilos, frente a los 133.053.916 kilos de junio de 2025. El semestre, en tanto, cerró con una caída de la producción de 32 millones de kilos. Entre enero y junio de 2025 se habían procesado en los secaderos 449.550.576; mientras que en el mismo período de este año cayó a 417.543.666 kilos. La disminución supera el 7%.
Los productores miran con desconfianza los datos de la cosecha difundidos por el Instituto. “Es posible que hayan cargado algunos días de julio para llegar a esa cantidad. Sólo hay que recorrer los secaderos para ver que las planchadas tienen muy poca hoja verde”, sostuvo un dirigente de la producción primaria.
Este jueves las asociaciones de productores yerbateros se reunieron con el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua; y con el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, para exponer la crítica situación por la que atraviesan los chacareros y también los peones que se encargan de la cosecha manual.
“No voy a parar de luchar hasta que el INYM recupere sus facultades. Acá no hay cuestiones partidarias”, sostuvo el gobernador tras la reunión. Indicó que mientras el Gobierno Nacional mantenga su decisión de mantener desregulado el mercado, “como provincia autónoma vamos a trabajar para buscar un mejor precio y respaldo para los trabajadores rurales”.
El obispo Martínez también apoyó el reclamo de los yerbateros. “En Misiones tenemos miles de pequeños productores y tareferos, que en realidad son todos pobres. No estamos hablando de grandes terratenientes, sino de personas que hoy no pueden sobrevivir”, dijo.
Para el religioso, la crisis del sector yerbatero impacta en la economía de todos los municipios. Además, criticó al Gobierno Nacional al destacar que “todo proyecto económico, si no incluye a la gente, no nos sirve para nada. Todos queremos estabilidad, pero no sirve que los números cierren mientras aumentan la pobreza, cierran comercios y se pierden fuentes de trabajo”.
