El sobrepeso en las mascotas es un problema que pasa desapercibido para muchos dueños. Víctor Algra, veterinario, ha explicado en la Cadena COPE que el sobrepeso en perros y gatos comienza cuando superan entre un 15% y un 30% su peso ideal, y que la obesidad se considera cuando el exceso supera el 30%.

El veterinario recomienda palpar las costillas para saber si nuestra mascota está en forma. “Tenemos que notar un poquito ese tacto de las costillas”. Además, hay que fijarse en la base de la cola y la zona lumbar, donde se acumulan “flotadores”, y observar al perro desde arriba: “La cintura se les debería marcar un poquito, hacia adentro, y no con una forma rectita, como de croquetilla”, puntualiza.

Las guías de la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) se basan precisamente en eso, en evaluar la condición corporal mediante la observación y la palpación, y no utilizar únicamente el peso como referencia.

Hablando de cifras, pone un ejemplo simple: “Para haceros una idea, en un perrito de unos 5 kilos ya estaríamos hablando de un sobrepeso por encima de los 750 gramos. Y un perro de 5 kilos que pesa 6 y medio ya tendríamos un perrito obeso”, alerta.

No obstante, hay que remarcar que no se trata de una cuestión de matemática exacta. No significa que cualquier perro que pese exactamente un 30% más de su peso de referencia deba diagnosticarse automáticamente como obeso.

La obesidad canina es más común de lo que se cree. Algra señala que “lo vemos mucho en consulta” y menciona un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, dirigido por el catedrático José Alberto Montoya, que reflejaba que en torno a un 41% de perros ya presentaban obesidad, una cifra “muy elevada”.

La situación no parece exclusiva de Canarias. El macroinforme presentado globalmente en el Vet Symposium 2025 de Royal Canin estimó que alrededor del 40% de perros y gatos presentaban sobrepeso u obesidad. Además, más del 40% de los veterinarios consultados consideraba que los propietarios infravaloraban los riesgos asociados al exceso de peso.

Y aquí está probablemente el principal problema, que el sobrepeso puede instalarse poco a poco y acabar pareciendo normal. Un perro que gana unos gramos cada año no necesariamente parece “gordo” de repente. La transformación es progresiva y, precisamente por eso, puede pasar desapercibida.

La obesidad no es solo una cuestión estética. Los perros con sobrepeso tienen elevados niveles de colesterol y triglicéridos en sangre y sufren problemas respiratorios, cardiovasculares, articulares y una menor esperanza de vida. Además, la correlación entre el sobrepeso de los dueños y el de sus perros ha sido confirmada en numerosos estudios: tener un dueño con sobrepeso es el factor más importante en la aparición de obesidad en perros.

La educación de los propietarios y el ejercicio conjunto con las mascotas son estrategias clave. Por tanto, no hay que esperar a que el animal tenga un aspecto claramente obeso. Detectar los primeros cambios es tan sencillo como tocar las costillas, mirar la cintura y controlar periódicamente su condición corporal.



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