Parece cosa señalada: en Estudiantes de La Plata no hay Copa Libertadores sin un Verón como protagonista. No en vano ese apellido es el más ilustre de la institución platense, dueña de una historia rica que tiene nombres potentes como los de Carlos Salvador Bilardo, Osvaldo Zubeldía y Alejandro Sabella, entre muchos. Pero ninguno tan coloso como Verón, ese apellido que le duele cada vez más al presidente Claudio Tapia. El místico Estudiantes, con el desafiante Juan Sebastián como actor principal desde los palcos, jugará una nueva final de Copa Libertadores: el sábado 28 de noviembre ante Palmeiras en el Centenario de Montevideo. Sí, el mismo rival y el mismo estadio de la primera vuelta en 1968.

Papá Juan Ramón -fallecido en mayo del año pasado- fue clave como futbolista en las vueltas olímpicas de 1968, 1969 y 1970. Juan Sebastián, hijo, fue el capitán del equipo que levantó el trofeo en 2009 con Sabella como conductor. Y ahora puede abrazar la quinta como presidente. “Gracias, viejo”, escribió la Brujita en sus redes sociales. A la publicación la ilustró con dos fotos de él como bebé en los brazos de Juan Ramón.

Juan Sebastián Verón camina como caminan los ganadores. Con paso triunfal salió del Maracaná tras la clasificación a la final y con ese andar relajado retornó a La Plata después de aterrizar en Ezeiza. Tal vez por esa confianza plena en sus convicciones y en sus ambiciones decidió plantarse ante Chiqui Tapia sin buscar aliados ni perderse en entramados heterogéneos para discutirle el poder desde un frente amplio. Verón solo, con su apellido como escudo, dijo, palabras más, palabras menos, que el fútbol argentino necesitaba un cambio drástico si quería crecer. No le importaron las consecuencias. Y esas declaraciones fueron tomadas como una traición por Tapia y su ladero inflamable, Pablo Toviggino.

Conviene decir que a Verón no le salió mal la estrategia de enfrentarse a la cúpula de la AFA: no paró de dar vueltas olímpicas. Fueron cinco desde 2023: Trofeo de Campeones de Argentina 2025 y 2024, Torneo Clausura 2025, Copa de la Liga Profesional 2024 y Copa Argentina 2023.

El encono de Tapia con Verón data de años. Según cuentan, Chiqui se habría enterado de una reunión secreta -en tiempos de la presidencia de Alberto Fernández- de la Brujita con altos dirigentes políticos del kirchnerismo para eyectarlo del cargo. Desde entonces, en la AFA le hicieron la cruz a Juan Sebastián. Lo empezaron a hostigar desde redes sociales y la cuestión escaló hasta lugares impensados. “No tengo la ambición de ser presidente de la AFA”, suele decir la Brujita.

Ha pasado demasiada agua bajo el puente, con declaraciones cruzadas y suspensiones ridículas. El pico más alto del conflicto ocurrió cuando Estudiantes hizo un espaldazo en vez de un pasillo de honor para saludar al campeón de escritorio Rosario Central. Desde esa secuencia, en cada uno de los partidos en UNO suena una canción: “No soy secanucas/soy soldado de la Bruja”, gritan los hinchas. Y últimamente también se manifiestan contra la Commebol y su presidente Alejandro Domínguez.

“Llegar a la final es importante para el fútbol argentino. Pero si mejorara, podríamos ver mucho más que esto. Necesitamos una mejora en todos los aspectos. Ojalá que estas cosas no se utilicen para decir: ‘Vieron que…’. Con una buena planificación y un buen equipo se puede, pero también es necesario tener recursos y una buena organización en los campeonatos”, lanzó su dardo Verón, quien carga con una suspensión de 3 meses por los incidentes que se produjeron tras el final del partido por la Supercopa Internacional, que Rosario Central le ganó 3 a 1 a Estudiantes en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero.

La respuesta de Tapia al tiro directo de Verón desde Río de Janeiro no se hizo esperar. Fue sutil lo de Chiqui. El miércoles, el presidente de la AFA había saludado a Boca por su logro en la Sudamericana. Y este viernes celebró el triunfo del Pincha casi con las mismas palabras. Solo que en la primera de las publicaciones mencionó a Juan Román Riquelme y en la segunda omitió el nombre de la Brujita. La acción no pasó desapercibida: el posteo por Estudiantes tuvo el doble de comentarios. Casi todos negativos.

La historia parece entregarle un guiño a Estudiantes, que consiguió 2 de sus 4 Libertadores en el Centenario. La primera, se dijo, fue ante Palmeiras en 1968; la segunda, en tierra charrúa, frente a Peñarol en 1970. “Es lindo poder tener ese hilo conductor. Es bueno y te pone a prueba. No tengo dudas de que el equipo va a dar la talla; después, es fútbol. Alcanzar este tipo de instancia habla de lo que viene dando este plantel”, dijo el presidente.

Verón siente una cercanía especial con este plantel. Fue él quien se inclinó por Alexander Medina para reemplazar a Eduardo Domínguez y lo respaldó fuertemente en algunos momentos adversos. Como nunca, acompañó al plantel a varios de los partidos de visitante y se puso al frente de algunas negociaciones. Fue determinante para destrabar los retornos de Marcos Rojo y Joaquín Correa. También fue vital para recuperar al arquero Fernando Muslera después del pésimo rendimiento que tuvo en el Mundial. “Yo sé lo que es pasar por un momento así. Y le dije que se tenía que dar una oportunidad más. No merecía retirarse así”, contó.

Ahora, Verón vuelve a estar ante la posibilidad de hacer historia en el club que lleva su apellido como bandera. Como futbolista y ahora desde la presidencia y enfrentado al poder, la Libertadores vuelve a cruzarse en su camino. Y otra vez, como si estuviera escrito, aparece un Verón en el centro de la escena.



Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *