El Gobierno digiere con cautela la dura derrota de los republicanos en las elecciones legislativas en Estados Unidos que deja a Donald Trump sin el control de las dos cámaras del Capitolio. El presidente argentino -hiperactivo en redes- y en viaje a España para participar de la Cumbre de Iberoamericana esta vez no se apuró a tuitear. Tampoco lo hizo su compañero de comitiva el canciller Pablo Quirno.
Santiago Caputo, que se adjudica contactos por vías paralelas más veloces que los oficiales con la Casa Blanca, fue el primer libertario en referirse a la performance demócrata y a su impacto en la política local. “A medida que se analicen los datos (y el sistema americano es maravilloso en materia de transparencia de datos para analizar) se podrán esbozar hipótesis más o menos razonables de lo que pasó hoy (ninguna de ustedes que son idiotas). En este momento y a esta hora el único dato inobjetable es que festejan el Partido Demócrata, el kirchnerismo, remanentes de la Coalición Cívica, Rusia, Irán, Hezbollah, y el Partido Comunista Chino”, escribió en X pasadas las 2 AM.
En la Casa Rosada y en el Ministerio de Economía no se sobregiraron. Destacan que los movimientos del mercado en los días previos, que incluyeron presión sobre el dólar y el alza del riesgo país, ya descontaban una derrota, pero solo restaba conocer el tamaño.
El rebote del riesgo país, que bajó, y de las acciones argentinas que subieron junto a las bolsas internacionales, fue un bálsamo, pero nadie prevé que la volatilidad se termine pronto.
En las últimas semanas, hubo nuevos gestos de respaldo de Washington a la administración de Milei. En Balcarce 50 sostienen que necesario habrá más ayuda de Scott Bessent en 2027 si resulta necesario. El Exchange Stabilization Fund (fondo de estabilización) para la Argentina no necesita luz verde del Capitolio, pero la debilidad política puede complicar la autonomía de Trump para ayudar a su principal aliado en el cono sur. El Gobierno busca despejar las dudas del mercado sobre la capacidad de pago o el poder de fuego para enfrentar una corrida cambiaria.
El vocero Adrián Ravier negó en la conferencia de prensa del martes que la solidez del programa macroeconómico dependiera de las elecciones intermedias en Estados Unidos. “Estamos interesados, pero hemos hecho todo en materia macroeconómica para que la solidez macro no dependa de una elección legislativa en los Estados Unidos. Dicho esto, nuestra relación con los Estados Unidos no depende de una elección legislativa, no depende tampoco de quién sea presidente”, señaló el portavoz que también sinceró que no esperaba una derrota republicana en la Cámara Alta.
Karina Milei también está pendiente. Envió a dos de sus hombres de máxima confianza, Eduardo “Lule” Menem e Ignacio Devitt a Washington como veedores. Su agenda en la capital estadounidense es una incógnita.
Más que la economía local, en los últimos 10 días, lo que se dañó más fue el relato libertario. La estela triunfalista de Milei para apoyar aliados en la región se frenó en Brasil. “Tengo un jefe que, de la nada, llegó a presidente de la Nación y, en dos años y medio, cambió la forma de votar de un continente entero. Todo muy normal. ¿Quién no podría haber hecho lo mismo?”, escribió Luis Caputo el 7 de octubre.
Desde entonces, Flávio Bolsonaro y Trump perdieron: una situación que se agrava si se tiene en cuenta que Benjamin Netanyahu -el otro aliado incondicional de Milei- tampoco logró formar gobierno en Israel. Milei, hasta entonces, en términos de resultados, solo había errado al respaldar al autócrata húngaro Víktor Orban, principal financista de la CPAC.
Los gestos de pragmatismo político de Milei, desde el fallido artículo para gravar con Ganancias los Cedears hasta la suspensión de embargos a las pymes también erosionan el discurso oficial libertario.
La estela de la derrota republicana siguió a Milei a España, que a fin de mes celebrará elecciones. El presidente de gobierno español Pedro Sánchez festejó la victoria demócrata. “Ocurrió en Brasil. Acaba de ocurrir en EEUU. Y ocurrirá pronto en España. La ola ultra a la que pretenden subirse Feijóo y Abascal ya no crece: se desmorona”, escribió el líder del PSOE.
El mandatario argentino no tiene pensado levantar el pie del acelerador y en la tarde de este miércoles tiene previsto reunirse con el jefe de VOX Santiago Abascal. “Javier es así. No especula. Lo mismo hizo con Brasil cuando apoyó a Bolsonaro sin pensar que le convenía que ganara Lula. No va a cambiar”, destaca como si fuera una virtud un integrante de la mesa política.
