Se sabe que la semana pasada la senadora por Mendoza de La Cámpora Anabel Fernández Sagasti pidió autorización a las autoridades de la Cámara alta para poder participar de una sesión -y votar- de manera remota desde su provincia a raíz de que cursaba la semana 32 de embarazo y sus médicos le aconsejaron que no viajase a Buenos Aires.

Lo que se desconocía es que el movimiento de la legisladora camporista fue hecho sin consultar con el bloque Justicialista, que integra y del que fue autoridad hasta el año pasado.

La senadora, cuentan, se movió de manera completamente impulsiva y sin tener en cuenta el “peligroso” horizonte político que se podía abrir con su solicitud para sesionar por Zoom.

“Cometió una torpeza política”, coincidieron en tres sectores de la bancada del PJ.

Fernández Sagasti, que es una leal alfil de Cristina Kirchner en el bloque y por decisión de la ex presidenta integra el Consejo de la Magistratura, hizo el pedido a través de una nota a la vicepresidenta Victoria Villarruel.

El día que envío la solicitud en el peronismo vislumbraban un final abierto para la votación del polémico capítulo de extranjerización de las tierras que integraba el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.

Ese día, los poroteos indicaban que la votación se encontraba 34 a 34. Eso motivó a a que pidiera sesionar de forma remota: entendía que con su voto, la oposición se acercaba a voltear la iniciativa impulsada por Javier Milei y su ministro de Desregulación Federico Sturzenegger.

Pero en el bloque Justicialista la acusan de no haber previsto las consecuencias políticas de su “acción individual e inconsulta”, según la descripción de una senadora.

Lo que sostienen es que de haberse habilitado su participación remota por Zoom habría quedado el antecedente. Y que en un Senado con números tan ajustados, el oficialismo hubiera podido recurrir a ese recurso cuando necesitara reunir el quórum para una sesión y algunos de sus legisladores o aliados estuvieran de viaje o con problemas de salud.

Impedir sesionar a través del quórum es una herramienta parlamentaria legítima, que sirve a la oposición pero también al oficialismo.

Por eso, Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza, estuvo de acuerdo con su par de la bancada Justicialista, José Mayans, en enviar a comisión el pedido de Fernández Sagasti. Dicen que el pedido quedará freezado en comisión porque a nadie le conviene.

“Apenas después del pedido de Sagasti un radical también pidió que lo dejaran sesionar desde su provincia (el catamarqueño Flavio Fama) por una cuestión de salud. Eso confirma que aprobar su pedido era abrir una caja de Pandora”, dicen en el peronismo.

La nota había sido enviada por Villarruel para que la tratase el cuerpo. Eso enojó a Bullrich porque -de aprobarse- la oposición dura sumaba un voto contra el proyecto de Tierras. La ex ministra celebró que no se haya autorizado porque además le torció el brazo a la vicepresidenta.

Finalmente, el oficialismo retiró ese capítulo de la ley. La oposición no necesitaba el voto de Sagasti para frenar el proyecto.



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