A las 7 de la mañana, Rodrigo Miranda ya está desayunando antes de salir a trabajar en Zaragoza. Vive en España con su mujer y su hijo y, desde hace varios meses, sostiene una rutina que muchas veces termina de madrugada.

Durante el día trabaja como transportista y comercial. Por la noche cambia de actividad: atiende como camarero en un bar del centro de la ciudad y aprovecha el turno para aprender a preparar cócteles.

Rodrigo Miranda, el argentino con dos trabajos en España: “Soy feliz de pagar impuestos porque las cosas funcionan”

“¡Es la idea!”, respondió Miranda cuando un usuario le señaló que debía tener en cuenta los impuestos derivados de sus ingresos. Después explicó por qué el tema no le generaba rechazo.

“Tienen un país ordenado, limpio y funciona todo. Si me cobran impuestos, feliz de pagarlos amigo”, escribió el argentino.

La frase apareció después de mostrar un día completo de trabajo en Zaragoza. Su primer turno comienza temprano en Aquaservice, una empresa española dedicada a la distribución de agua embotellada con dispensador.

Miranda trabaja allí como transportista y comercial. Visita clientes que probaron el servicio, comprueba si quieren mantenerlo y, cuando aceptan, explica precios y condiciones para cerrar la contratación.

Uno de los días que registró terminó con un resultado concreto: cerró tres contratos. “Tres clientes felices”, contó antes de dar por finalizada esa parte de la jornada.

Pero todavía le quedaban varias horas de trabajo. “Cuando crees que el día está terminado, arranca el segundo round”, anticipó antes de dirigirse a su otro empleo.

El segundo turno de Rodrigo Miranda empieza alrededor de las 22. Trabaja como camarero en Taller Clandestino, un local ubicado en el centro de Zaragoza.

Además de atender a los clientes, cuenta que está aprendiendo a servir cócteles. Es un trabajo diferente al que realiza durante el día y que extiende considerablemente su jornada laboral.

El propio Miranda reconoce el desgaste. “El día es bastante largo”, explicó al mostrar la sucesión de actividades que realiza desde que sale de su casa por la mañana.

Tampoco intenta presentar tener dos trabajos en España como una fórmula sencilla para progresar. A las horas acumuladas se suma una situación habitual entre quienes emigran: buena parte de su familia quedó a miles de kilómetros.

En ese escenario, su pareja ocupa un lugar central. El video comienza incluso con un detalle doméstico: antes de salir encuentra preparado el desayuno y agradece públicamente el gesto.

Miranda vincula directamente su esfuerzo laboral con la vida que intenta construir para su familia. Su objetivo, contó, es darle a su hijo oportunidades y también dejarle un ejemplo.

Ese proyecto explica mejor su rutina que cualquier discurso sobre trabajar en el exterior. Hay días que empiezan a las 7, recorridos comerciales, contratos que cerrar y un segundo empleo cuando buena parte de la ciudad ya terminó su jornada.

España también aparece en su relato desde aspectos cotidianos. Cuando surgió la discusión sobre Hacienda, Miranda puso en la balanza los impuestos frente a aquello que observa desde que se instaló en el país.



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