El Road to Australia nació el año pasado con el principal objetivo de brindarles a los jugadores argentinos y de la región la chance de cerrar la pretemporada y terminar de ajustar detalles de cara al Grand Slam oceánico en un torneo de buen nivel y disputado sobre una cancha muy parecida a las del Melbourne Park. Y en su segunda edición, que se disputará entre el 16 y el 20 de diciembre en un transformado Buenos Aires Lawn Tennis, el certamen sumará una competencia novedosa y distinta, como para replicar aún más lo que ocurrirá en enero en la cita australiana: el One Point Challenger (Desafío de Un Punto), en el que tenistas amateur retarán a los profesionales en un formato diferente en el que “un punto define todo”.
Ese particular evento tendrá dos etapas. La primera será la qualy, que se realizará desde el 10 hasta el 15 de diciembre en una sede todavía no definida. Podría ser en el mismo BALTC o algunas canchas en Vicente López u Olivos.
¿Cómo se elegirán a los aficionados que jugarán esa fase? A través de las entradas vendidas. Quienes compren o hayan comprado tickets para las dos primeras jornadas -el miércoles 16 y jueves 17- quedarán automáticamente habilitados para disputarla y recibirán un mail de la organización para confirmar su inscripción. Aunque los cupos son limitados.
Los mejores 14 jugadores amateur de esa clasificación se meterán en el cuadro principal, en el que se sumarán a algunos de los profesionales que protagonizarán el Road to Australia. Esa etapa final se llevará a cabo del 16 al 20 de diciembre en las míticas canchas del BALTC, en simultáneo con el evento principal de la cita.
“Siempre buscamos evolucionar y acercar propuestas diferentes que rompan el molde tradicional. El One Point Challenge está pensado para generar adrenalina pura y darle al jugador amateur la experiencia inédita de competir en un escenario histórico, sintiendo la misma presión que los profesionales”, comentó Emiliano Serrano, CEO de We Grow, empresa organizadora del torneo.
Y reveló que el curioso desafío repartirá recompensas “muy atractivas”, aún por confirmarse. “No vamos a llegar al millón de dólares de Australia, pero estamos trabajando para conseguir buenos premios, así los competidores tienen una motivación extra”, bromeó Serrano.
Esa propuesta es una “copia” del “One Point Slam” (Slam a Un Punto) que debutó este año en la previa del Major australiano, con el mismo formato. Ese certamen coronó a Jordan Smith, un profesor de tenis de 29 años, que tras superar una qualy previa venció a grandes estrellas del circuito, entre ellas Jannik Sinner, para llevarse un cheque por un millón de dólares australianos.
En esa primera edición participaron además Iga Swiatek, Maria Sakkari, Nick Kyrgios, Amanda Anisimova, Carlos Alcaraz y Coco Gauff, entre otros. Y también el entrenador argentino Andrés Schneiter, uno de los impulsores y director deportivo del Road To Australia, quien le ganó en primera ronda al francés Corentin Moutet y perdió luego con Alcaraz.
“Sumar un formato como el One Point Challenge en medio de este gran cuadro es espectacular: es un desafío mental tremendo porque entrás a la cancha sabiendo que no tenés margen para equivocarse. Creo que esto va a contagiar una energía increíble y potenciará a todo el evento”, contó el Gringo, recordando su propia experiencia.
En la versión argentina del desafío, los mejores amateur de la clasificación podrían darse el gusto de medirse con varios jugadores top del circuito ATP, casi todos exponentes del gran momento que vive el tenis sudamericano.
Porque los siete ya confirmados para el torneo son Luciano Darderi, 23° del mundo, que nació en Villa Gesell; Tomás Etcheverry, 29°; el chileno Alejandro Tabilo, 31°; el peruano Ignacio Buse, 33°; Mariano Navone, 45° y campeón de la primera edición; Sebastián Báez, 49°; Thiago Tirante, 50°; el paraguayo Daniel Vallejo, 54°; Román Burruchaga, 62°; y Camilo Ugo Carabelli, 75°.
“El nivel de los jugadores que vamos a tener en esta edición de todo el torneo es altísimo; todos vienen teniendo un gran año”, reflexionó Schneiter. Y contó que, a diferencia de lo que ocurrió el año pasado, cuando ellos tuvieron que salir a buscar a los tenistas, para esta segunda edición hubo varios que se contactaron con la intención de jugar. “Estamos viendo quién es el 12° jugador. Hay dos top 100 que quieren formar parte del torneo”, anticipó.
El cuadro será este año más chico -de 16 a 12 jugadores- para no cargar tanto de partidos a los participantes. Los cuatro mejores ubicados en el ranking ATP arrancarán en cuartos y los ocho restantes disputarán antes los octavos de final. Al achicar la cantidad de encuentros también se apostó por un cambio de formato: serán duelos a dos sets de seis games, con un tie break definitorio si es necesario romper el empate.
El mismo sistema tendrán los duelos del cuadro femenino, con cuatro jugadores que disputarán dos semifinales y luego una final. El mayor atractivo será la presencia de Nadia Podoroska, que tras varias temporadas luchando con lesiones volvió a jugar en una gran nivel y el mes pasado fue finalista en el WTA 250 de San Pablo. Además de la rosarina, ex 36ª del mundo (hoy está 205ª) y semifinalista en Roland Garros 2020, ya le dieron el “sí” al torneo Julia Riera, 141ª y ganadora del título el año pasado, y Jazmín Ortenzi, 150ª. Falta un nombre por confirmar y, según la organización, podría ser uno que elevaría el nivel del evento.
