Las relaciones privilegiadas que se establecieron entre el gobierno de Javier Milei y el de Donald Trump sirvieron de argumento a la polémica desatada esta semana por unos ejercicios combinados que están llevando a cabo en Tierra del Fuego fuerzas de la Armada Argentina con los Marines de los Estados Unidos.

El punto es que coinciden con los anuncios de Javier Milei de que va a impulsar una mayor presencia militar en el Atlántico Sur, de donde Estados Unidos quiere alejar a China.

También se conocen en paralelo al anuncio de que van a impulsar la construcción de la Base Naval Integrada en la provincia más austral de la Argentina y con el endurecimiento de la política libertaria hacia el Reino Unido y las Malvinas.

Es una zona visitada en los dos últimos años por funcionarios estadounidenses civiles y militares. Y el viernes pasado la recorrieron el ministro de Defensa Carlos Presti, el canciller Pablo Quirno y los jefes del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare y el de la Armada, Carlos Romay.

Pero los ejercicios entre los infantes de marina argentinos y los marines estadounidenses no son los primeros ni serán los últimos: se pactaron hace nueve años. Tampoco es la única fuerza extranjera que hace entrenamiento conjunto con militares argentinos en zonas estratégicas.

Pero es la primera vez que, al llegar al aeropuerto de Ushuaia, se ve cómo los emblemáticos efectivos estadounidenses desplegaron sus modernos equipos, pertrechos. Hubo un despliegue militar en suelo nacional como sólo se ven en las películas, lo que generó polémica y críticas en redes sociales. También, pedidos de explicación en la oposición argentina.

Marines de Estados Unidos, entrenando en la nieve en Tierra del Fuego.

Uno de ellos fue el intendente de Río Grande, el peronista kirchnerista Martín Pérez. “La presencia de personal militar de una potencia extranjera en Tierra del Fuego es preocupante. ¿Tienen aprobación del Congreso como exige nuestra Constitución Nacional? El Poder Ejecutivo Nacional debe informar con precisión la situación denunciada por el medio Agenda Malvinas”, expresó el funcionario en medios locales.

El sitio Agenda Malvinas fue el primero en informar que habían “grupos de entre 20 y 30 efectivos vinculados al Cuerpo de Marines y al Comando Sur de Estados Unidos entrenando en los valles, montañas y glaciares”.

Las redes sociales explotaron y los medios de la provincia abordaron el tema. En cambio, mantuvo la cautela el gobernador Gustavo Melella, que en 2024 había rechazado recibir a la ex jefa del Comando sur, la generala Laura Richardson. Ahora, este radical K mantiene un intenso diálogo con el Gobierno nacional a raíz de la promesa de que, al lado de la Base Naval Integrada de la Armada, la provincia podrá levantar a anhelado Polo Logístico Antártico.

La respuesta de la embajada

Tras la consulta de Clarín, este martes, la oficina de prensa de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina informó: “Como parte de nuestra sólida asociación de cooperación, nuestras fuerzas armadas realizan ocasionalmente visitas recíprocas -por invitación y con el pleno consentimiento del país anfitrión- para llevar a cabo actividades rutinarias de colaboración en materia de defensa, tales como ejercicios de entrenamiento, intercambios entre expertos, conferencias y visitas a puertos”.

Y agregó: “Estas visitas son, en su mayoría, de corta duración e involucran a delegaciones reducidas centradas en el intercambio de conocimientos especializados, la mejora de nuestra capacidad de operar conjuntamente, la ampliación de nuestro entendimiento colectivo, el fortalecimiento de nuestros estrechos vínculos y el logro de objetivos compartidos”.

Tras días de consultas en el Ministerio de Defensa, fue la Armada la que normalizó este martes el canal de comunicación. Y en la Gaceta Marinera se publicó que “integrantes del Batallón de Infantería de Marina N° 4 y unos ocho infantes de la Marina de los Estados Unidos estaban realizando un intercambio de expertos en zonas de clima frío”.

Se agregó, además, que el ejercicio se lleva a cabo “desde el martes 8 de septiembre y se extenderá hasta el martes 22, para compartir experiencias y técnicas en forma teórica y práctica”: técnicas de baja montaña y frío extremo, con procedimientos tales como el uso de crampones, raquetas, cordadas, esquí alpino y maniobras de autodetención. Hay adiestramientos relacionados con técnicas de supervivencia y movilidad en este ambiente geográficos.

Y dijo la Armada que estos ejercicios se realizan desde 2017 sobre la base de acuerdos bilaterales.

El antecedente con el kirchnerismo

Vale recordar que durante el gobierno kirchnerista los ejercicios combinados internacionales, sobre todo los que comandaba Estados Unidos, se suspendieron o se redujeron. Algunos se retomaron con el gobierno de Mauricio Macri y volvieron a menguar con el gobierno de Alberto Fernández, pero sobre todo debido a la situación internacional por la llamada “pandemia” del coronavirus.

Milei los retomó y ahondó los que se realizan con Estados Unidos en la región, incluso con presencia en el Mar Argentino. Todo ello sin contar una serie de compras militares que se venían conversando desde hace años y se concretaron bajo la administración Joe Biden y Trump: los 24 aviones F16 para la Fuerza Aérea que son estadounidenses aunque comprados a Dinamarca (llegaron hasta ahora seis). Hay intención, además, de comprar vehículos blindados y los helicópteros Black Hawk para el Ejército. Más fusiles a Israel, el otro aliado.

En cuanto a los pasos formales para la cooperación, como el Gobierno consideró que la oposición no iba a aprobar los ejercicios en el Congreso, Milei recurrió a los decretos de necesidad y urgencia para aprobar los ejercicios militares, que incluyen la entrada y salida de tropas nacionales y extranjeras.



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