Paul McCartney tenía 77 años cuando hizo una confesión peculiar sobre algunas de las canciones que llevaba décadas interpretando: todavía estaba intentando aprenderlas.
En una entrevista publicada en 2019 por su sitio oficial, mientras revisaba grabaciones del álbum Paul Is Live, explicó que seguía redescubriendo composiciones que había tocado cientos de veces.
“Todavía estoy intentando aprenderlas. Todavía estoy intentando entenderlas”, dijo sobre las canciones. Añadió que continuaba encontrando pequeños cambios: otra manera de tocar una parte, modificar ligeramente un arreglo o recuperar algo del espíritu original.
La idea no era nueva. Un año antes, durante una entrevista con The Sunday Times, McCartney había hablado de las lecciones que todavía sentía que tenía pendientes. Cuando le preguntaron si alguna vez había imaginado que llegaría a una edad en la que finalmente tendría todo resuelto, respondió que la vida no funcionaba así: siempre aparecían nuevos desafíos.
Por eso, la frase “siempre puedes aprender y crecer” funciona como síntesis de una actitud que McCartney ha expresado de manera repetida.
La actitud de McCartney puede observarse incluso fuera de la música. Durante su gira sudamericana de 2024, su página oficial contó que estudiaba expresiones locales antes de cada concierto y se reunía con traductores para aprender palabras y modismos.
El mismo bromeó con que a veces protestaba por tener que hacer “la tarea”, como si estuviera nuevamente en la escuela, pero aseguró que el esfuerzo valía la pena.
La ciencia del envejecimiento cognitivo aporta un marco interesante para esa actitud. Investigadores de la University of California, Riverside, estudiaron qué ocurre cuando adultos mayores aprenden de manera simultánea varias habilidades nuevas.
El trabajo, publicado en 2023 en The Journals of Gerontology, incluyó dos estudios en los que los participantes aprendieron al menos tres habilidades durante tres meses, entre ellas español, dibujo, composición musical y uso de tecnología.
Los participantes no solamente pudieron aprenderlas, sino que mostraron mejoras en memoria de trabajo, memoria episódica y control cognitivo. Los autores remarcaron que los resultados cuestionaban la idea de que la vejez sea demasiado tarde para enfrentarse a varias habilidades nuevas.
El estudio fue pequeño, por lo que no demuestra que aprender cosas nuevas evite por sí mismo el deterioro cognitivo. Pero sí refuerza algo más elemental: la capacidad de adquirir habilidades no desaparece simplemente porque pasen los años.
Eso es justamente lo llamativo del caso McCartney. Después de décadas de carrera y de haber escrito algunas de las canciones más conocidas del siglo XX, todavía considera que puede seguir aprendiendo de su propia música.
