Las medusas forman parte del verano en muchas playas españolas y, aunque la mayoría de sus picaduras no pasan de una reacción dolorosa y molesta, actuar mal durante los primeros minutos puede empeorar los síntomas.
Miguel Ángel Sánchez Arrocha, responsable nacional de los dispositivos de riesgo previsible de Cruz Roja Española y con una larga trayectoria vinculada al salvamento acuático, advierte de que todavía persisten remedios caseros y reacciones instintivas que conviene evitar.
El fenómeno, además, no es extraño para los equipos de salvamento. Sánchez explica que durante la campaña pasada se registró “un aumento de asistencias sanitarias debido al contacto de las medusas con las personas” y asegura que este verano están especialmente atentos por si vuelven a producirse situaciones similares.
Entre los factores que pueden favorecer su presencia menciona “el calentamiento del mar y la disminución de depredadores naturales”, junto con la contaminación y el exceso de nutrientes en el agua, circunstancias que, según explica, alteran el equilibrio del ecosistema marino y pueden generar condiciones favorables para su desarrollo.
Agua de mar, frío y nada de frotar
Cuando se produce una picadura, la primera recomendación es que, si la playa dispone de servicio de salvamento, conviene acudir directamente a los profesionales.
A partir de ahí, Sánchez insiste en una pauta que suele generar dudas entre los bañistas. “Debemos lavar la zona que ha estado en contacto con la medusa con agua de mar”, explica. El motivo es que utilizar agua dulce puede provocar justo el efecto contrario al que se busca: “Activa las células urticantes que queden en contacto, aumentando el dolor, escozor e inflamación”.
Tampoco conviene rascarse ni frotar la piel, aunque el picor resulte intenso, pues también activa esas células urticantes y agrava los síntomas.
A esa lista añade otros remedios que todavía se utilizan con cierta frecuencia y que Cruz Roja desaconseja: “No utilizar amoníaco ni alcohol, no aplicar vendajes a presión y, como norma general, no utilizar calor local en la zona afectada”.
Si quedan restos de tentáculos adheridos a la piel, tampoco deberían retirarse directamente con las manos. “Debemos quitarlos protegiendo nuestras manos con guantes y/o pinzas”, indica, porque esos restos continúan siendo urticantes durante un tiempo.
Después puede aplicarse frío local de manera indirecta durante unos minutos para aliviar las molestias.
Hay un detalle que Sánchez considera especialmente importante y que a menudo se desconoce, y es que una medusa no deja de ser peligrosa en cuanto muere. “La capacidad tóxica de una medusa persiste después de su muerte durante bastante tiempo”, explica. Por ese motivo tampoco recomienda sacarlas del agua ni manipularlas cuando aparecen cerca de la orilla.
No hay que tocar o manipular a las medusas en la orilla. Foto: Adobe“No hay que retirar del agua las medusas porque con la manipulación pueden activarse las células urticantes”, señala, y añade que tampoco deberían dejarse en la arena, ya que “sus restos siguen siendo urticantes por un tiempo”. Por ello, la recomendación es avisar siempre a los equipos de salvamento y dejar que ellos se encarguen.
Cuándo una picadura deja de ser una simple molestia
La reacción no es igual en todas las personas ni tampoco depende únicamente del contacto con el animal. Sánchez recuerda que los efectos “dependen de la capacidad urticante de la medusa y de la sensibilidad de cada persona”, por lo que conviene observar la evolución de los síntomas durante los minutos posteriores.
La mayoría de los casos pueden quedarse en dolor, picor o inflamación local, pero hay determinadas señales que requieren atención médica. Sánchez enumera “cansancio, ansiedad, náuseas, vómitos, calambres musculares, temblores, diarrea, convulsiones o dificultad respiratoria” entre los síntomas que deben hacer saltar las alarmas.
“Si aparece cualquiera que nos haga sospechar gravedad, debemos acudir de inmediato a un centro sanitario”, insiste.
Cuando se detectan medusas hay que avisar al personal de la playa. Foto: ArchivoMás allá de cómo actuar después de una picadura, también hay una forma sencilla de reducir el riesgo cuando se detectan medusas en el agua. Sánchez recomienda informar al personal de la playa para que pueda valorar la situación y, si el bañista se encuentra ya dentro del mar, evitar movimientos bruscos.
“Ante un encuentro con medusas en el agua, hay que nadar pausadamente y salir sin movimientos bruscos”, sentencia.
Joel Sáez, La Vanguardia.
