La coyuntura azulgrana es dramática. Los días se suceden y San Lorenzo no deja de coleccionar problemas. Con un pasivo de 67 millones de dólares, cuatro técnicos en apenas cuatro meses y un punto de los últimos nueve con Ruben Darío Insua, dos situaciones marcaron la semana camino a un choque clave, el domingo a las 14.45 contra Deportivo Riestra en el Nuevo Gasómetro: el despido de Guillermo Franco, el manager había asumido a fines de mayo, y otro embargo, esta vez por una deuda con Francisco Fydriszewski. Con tanta puntería que no pudieron cobrar completa la primera cuota por Orlando Gill, arquero paraguayo y figura del Mundial, transferido al Lille de Francia.
Franco llegó al club con Marcelo Culotta, elegido el 30 de mayo tras ganar las elecciones para continuar con el mandato del destituido Marcelo Moretti. Nacido en Corrientes y nacionalizado mexicano, inició su camino como futbolista en San Lorenzo, donde jugó desde 1995 a 2002. En ese interín, fue campeón local.
“Vuelvo a casa desde otro lugar, con otra experiencia, con otra mirada y con la misma pasión de siempre”, había dicho en su llegada. Lo acompañó Martín Saric para conducir el fútbol profesional. Todavía estaba Gustavo Alvarez, quien terminó renunciando porque los dirigentes lo obligaron a reincorporar a los diez jugadores que había apartado. Después, llegó Néstor Gorosito, que duró 8 partidos, un interinato de Walter Perazzo, coordinador del fútbol, y la contratación de Insua, que terminó por colapsar la relación de Franco con la cúpula directriz.
El ex jugador que disputó los Mundiales de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 no estaba de acuerdo con el regreso de Insua. Sin ir más lejos, no estuvo en la presentación del entrenador y se fue a México. Volvió esta semana y aunque en el club hablaron de “común acuerdo”, la decisión fue tomada por la dirigencia tras la goleada que San Lorenzo sufrió en Florencio Varela (3 a 0) ante Defensa y Justicia. Además, percibía un alto salario. Según pudo averiguar Clarín, no habrá un reemplazo en su cargo y continuará Saric al frente de la gestión del fútbol.
El otro problema surgió cuando Lille giró el pago del 50% del pase de Gill. La Justicia francesa retuvo 800 mil dólares del pago de 2.250.000 que realizó el club donde ataja el número uno guaraní por un reclamo de Fydriszewski, quien apenas jugó 4 partidos en San Lorenzo y picó un penal que no solo erró; también, terminó con el ciclo de Leandro Romagnoli.
El delantero había iniciado una demanda por una deuda de 1.468.504,32 dólares. Había un acuerdo entre el jugador y Moretti, que incluía un pago preliminar de 100 mil dólares y dos cuotas de 400 mil cada una. Solo se cumplió con la primera erogación y Sergio Costantino, presidente interino, no cumplió con las siguientes obligaciones.
Al embargo del ex centrodelantero se sumó el de hecho Damián Ayude, entrenador despedido por Costantino, por $415.614.932, más $124.000.000 de intereses. Además, incluye 48.558 dólares de capital y 14.600 dólares de intereses. Hoy dirige Barracas Central.
Ni hablar del reclamo de Ignacio Piatti, que obliga a pagarle al ex volante campeón de América una suma total de 4.369.889,11 dólares. San Lorenzo propuso abonarle un monto importante en efectivo, un porcentaje de las futuras ventas de jugadores y la cesión de derechos de TV. Nacho lo rechazó y aunque sigue abierto el canal de diálogo, la situación podría derivar en el remate de la sede de Avenida La Plata.
