Las caminatas suelen asociarse con parques, calles o plazas, pero durante el verano existe otra alternativa que gana cada vez más reconocimiento entre los especialistas: caminar dentro del agua. Ya sea en el mar, una piscina, un río o un lago, esta práctica combina actividad física con un menor impacto sobre las articulaciones y ofrece beneficios para la circulación, la musculatura y el bienestar general.
Los expertos coinciden en que no hace falta realizar ejercicios intensos para aprovechar las ventajas del medio acuático. Una caminata con el agua hasta las pantorrillas o algo más arriba puede convertirse en una opción accesible para personas de distintas edades y condiciones físicas, siempre que no existan contraindicaciones médicas. Eso sí, recomiendan proteger la piel del sol con protector solar y sombrero, incluso cuando parte del cuerpo permanece dentro del agua.
Jesús Vázquez, especialista en salud y nutrición, dijo a InStyle que uno de los errores más frecuentes es permanecer muy poco tiempo dentro del agua. “El error que comete casi todo el mundo cuando va a la playa es salir del agua demasiado pronto. No te bañes solo cinco minutos. Si puedes, quédate unos 30 minutos. Durante ese tiempo tu cuerpo está trabajando mucho más de lo que parece”.
Durante ese tiempo, el organismo realiza un esfuerzo que muchas veces pasa desapercibido. Según dijo Vázquez a InStyle, el agua extrae el calor corporal con mayor rapidez que el aire, por lo que el cuerpo necesita gastar energía para mantener su temperatura. “Además, aunque creas que estás quieto, las olas y la resistencia del agua hacen que piernas, abdomen y espalda trabajen constantemente para mantener el equilibrio”, dijo el experto.
El especialista también destacó un efecto sobre la circulación. Explicó que la presión del agua funciona como una especie de media de compresión natural, una condición que favorece el retorno venoso y el drenaje linfático. Ese beneficio puede resultar especialmente útil para quienes suelen presentar piernas hinchadas o retención de líquidos.
“Bañarte en el mar no adelgaza. Pero sí que esos 30 minutos hacen que tu cuerpo trabaje más de lo que imaginas mientras tú simplemente disfrutas del agua. Y no solo ocurre en el mar. También pasa si te bañas en un río o en un lago”, concluyó.
El neumólogo Camilo Rodríguez también destacó las ventajas del ejercicio acuático. Según explicó a InStyle, “caminar en el agua es uno de los ejercicios más seguros y eficaces para personas con EPOC, artrosis, secuelas neurológicas u obesidad. La flotación reduce hasta el 90% del peso corporal, disminuye el dolor, libera el tórax y permite moverse sin miedo”.
Además, recordó que la evidencia clínica muestra mejoras en la fuerza inspiratoria y espiratoria, una mayor movilidad del tórax, una reducción de la sensación de falta de aire y un incremento de la capacidad para realizar ejercicio.
Otra recomendación llegó de la esteticista y especialista en medicina estética Marta García, quien aconsejó caminar por la orilla con el agua hasta las pantorrillas. “Combina movimiento, resistencia y activa a nivel muscular, aprovecha la compresión natural del agua y trabaja mucho las piernas con muy poco impacto. Al caminar activamos la musculatura del pie y de los gemelos, que funcionan como una bomba y ayuda a mejorar la circulación de retorno y a impulsar la sangre hacia arriba”, dijo la experta según InStyle.
Caminar descalzo sobre la arena también aporta un estímulo adicional. La superficie inestable obliga a trabajar con mayor intensidad los músculos del pie, los dedos y el tobillo, mientras que la resistencia del agua incrementa el esfuerzo de piernas y glúteos sin exigir tanto a las articulaciones como una caminata sobre suelo firme.
García aclaró que esta práctica puede dejar una sensación temporal de piel más lisa y menos hinchada gracias al agua fresca y a la mejora de la circulación, aunque no reemplaza un tratamiento dermatológico. “Puede ser agradable y dejar una sensación temporal de piel más lisa y descongestionada, sobre todo por el efecto del agua fresca, el movimiento, y por la ayuda que hace para que el cuerpo regule la temperatura y la disminución de la hinchazón. Pero no actúa como un tratamiento de piel como tal”, dijo.
Después de la caminata recomienda enjuagar la piel con agua dulce, secarla sin frotar, aplicar una crema hidratante y mantener el uso de protector solar para evitar los efectos de la radiación ultravioleta.
