Errores en formularios migratorios o una vieja infracción de tráfico pueden bastar para que jóvenes protegidos por DACA, que llegaron a Estados Unidos siendo niños y han construido allí sus vidas, terminen enfrentando un proceso de deportación pese a haber cumplido con las leyes migratorias estadounidenses.
“Tengo mucho temor, no sé qué va a pasar con mi futuro, yo he cumplido con la ley, con todo lo que me pidieron y sin embargo ahora estoy en peligro de que me deporten y me envíen de regreso a un país que dejé junto con mis padres cuando tenía 18 meses de nacido”, dijo a EFE Roberto Navarro Valenzuela.
El inmigrante mexicano, de 24 años y estudiante de mecánica espacial en la Universidad de Arizona, en Tucson, cuenta que en mayo pasado recibió “la peor” noticia de su vida: Inmigración rechazó su petición para regularizar su situación migratoria y obtener la residencia legal a través de su matrimonio con su esposa estadounidense.
El estudiante cuenta además una solicitud del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) aún pendiente, un programa creado en 2012 por el entonces presidente Barack Obama para proteger temporalmente a jóvenes que llegaron a Estados Unidos indocumentados cuando eran niños.
Pero esa solicitud, presentada en 2021, quedó en un “limbo” legal debido a una orden de una corte federal que frenó el programa e impidió que nuevas solicitudes fueran procesadas.
“Yo traté de seguir la ley, yo me casé por amor con mi esposa, llenamos los formularios con la esperanza de terminar con esta pesadilla y seguir con nuestras vidas”, subraya Navarro Valenzuela.
Recordó que su vida no ha sido fácil. No pudo salvar la vida de su hermana menor, quien murió de cáncer, pese a que él fue su donante de médula ósea.
“Me da miedo, ahorita no tengo ninguna protección”, dijo entre lágrimas.
El estudiante tiene programada una audiencia migratoria en septiembre para intentar evitar su deportación. Hasta ahora, la razón que le han dado para rechazar su solicitud es que supuestamente firmó de manera incorrecta el formulario de cambio de estatus migratorio.
Ahora tendría que iniciar nuevamente el proceso, aunque esto no suspende la orden de deportación.
Asegura que una deportación destrozaría por completo su vida y sus sueños, así como el trabajo de toda una vida de estudios y esfuerzos para conseguir un futuro mejor para él y para su familia.
En una situación similar se encuentra Myndy Valencia Sánchez, quien actualmente está protegida por el programa de DACA, que expira en enero próximo.
Sin embargo, recientemente recibió una carta en la que le notificaron que su caso estaba en proceso de deportación debido a una infracción de tráfico que cometió hace más de 15 años por conducir sin licencia.
“Desde entonces no tengo ninguna infracción, con el DACA obtuve mi licencia, mi récord de manejo está limpio, no he cometido ningún crimen y sin embargo ahora me quieren deportar”, dijo Valencia Sánchez.
La inmigrante mexicana, de 29 años, llegó a Estados Unidos cuando tenía siete años y asegura que le resulta muy difícil pensar en regresar a un país que le es completamente desconocido.
“Hemos cumplido con la ley. Cuando nos dieron la oportunidad de DACA, cumplimos con todos los requisitos, con los chequeos de antecedentes penales, de escuela, de trabajo, pagamos impuestos, llenamos formularios, pero aun así no es suficiente”, dijo a
