La falta de relevo generacional en los oficios manuales se ha convertido en una de las principales preocupaciones del sector de la construcción y las instalaciones. Empresas y asociaciones profesionales llevan años alertando de las dificultades para encontrar fontaneros, electricistas, carpinteros o albañiles cualificados, mientras una parte importante de la plantilla se acerca a la jubilación. Esta escasez de profesionales ha incrementado la demanda y ha contribuido a mejorar las condiciones económicas de algunos oficios, aunque el trabajo sigue exigiendo una elevada especialización y un importante esfuerzo físico.

En paralelo, las redes sociales han contribuido a cambiar la percepción de estas profesiones. Cada vez son más los creadores de contenido que muestran el día a día de los oficios técnicos y desmontan algunos estereotipos, aunque también advierten de que los elevados ingresos que a menudo se atribuyen a estas profesiones no reflejan el sacrificio, la inversión y las largas jornadas que hay detrás.

En este contexto, Joan Pascual, fontanero valenciano con más de 18 años de experiencia, divulga contenido sobre instalaciones y reformas en Instagram, TikTok y YouTube. En uno de los últimos vídeos publicados en su perfil de Instagram reflexiona sobre la creciente popularidad de los oficios y lanza un mensaje para rebajar las expectativas de quienes creen que se trata de una forma rápida de ganar mucho dinero.

El fontanero reconoce que la demanda de profesionales atraviesa uno de sus mejores momentos, pero considera que se está transmitiendo una imagen demasiado optimista del sector. “Llevo varios días viendo muchos vídeos en los que se dice que los oficios están de moda, que se gana una pasta y que todo el mundo nos busca y, en parte, tienen razón. Tenemos trabajo por encima de nuestras posibilidades y además somos el futuro, pero que no os vendan la moto”. A continuación, insiste en que los buenos ingresos solo llegan tras años de esfuerzo y aprendizaje.

Joan explica que ejercer como fontanero implica mucho más que acudir a una obra y cobrar por una reparación. A su juicio, detrás del oficio hay madrugones, jornadas largas, formación continua y una importante inversión en herramientas y materiales. “Los fontaneros no vamos en Mercedes a la obra. Puedes ganar mucho dinero, pero antes te tocará madrugar, romperte la espalda y echar muchas horas. Si quieres ganar dinero, tienes que ser bueno; y para ser bueno tienes que formarte, comprar herramientas y asumir toda esa inversión”.

El creador de contenido también critica algunos mensajes que, a su juicio, generan falsas expectativas entre quienes se plantean incorporarse al sector.

En este sentido, asegura que los salarios elevados no son habituales al comienzo de la carrera profesional y que requieren años de experiencia. “Si trabajas para una empresa, no vas a empezar ganando 2.000 euros el primer día como suelen decir las academias porque la realidad es otra; eso te lo vas a tener que ganar tú con el tiempo y con mucho tiempo”.

Joan recuerda además que quienes trabajan por cuenta propia deben dedicar muchas horas a tareas administrativas que no siempre se tienen en cuenta cuando se habla de los ingresos del sector. “Si trabajas por tu cuenta, prepárate para currar horas y horas y, cuando acabes, echa un par de horitas más en el ordenador para todo el papeleo. Y el mes que te creas que has hecho caja, viene Hacienda”.

Pese a las dificultades, el fontanero defiende la profesión y sostiene que sigue siendo una buena opción laboral para quienes disfrutan del trabajo manual. “Sí hacen falta los oficios y es precioso serlo. Vas a poder vivir muy bien, pero vas a pagar un precio alto por ello y, sobre todo, te tiene que gustar, porque como no te guste la obra vas a estar jodido”.

Más allá de la vocación o de las oportunidades laborales, los organismos públicos recuerdan que los oficios manuales requieren prestar especial atención a la prevención de riesgos. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) señala que los trastornos musculoesqueléticos, especialmente los que afectan a la espalda y las extremidades superiores, constituyen el problema de salud laboral más frecuente en España. Por ello recomienda adaptar las tareas, evitar las posturas forzadas, alternar posiciones de trabajo y reducir la manipulación manual de cargas siempre que sea posible para prevenir lesiones a largo plazo.



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