Lo mejor siempre está por venir. Es un viejo truco de la psicología política. La utopía futura actúa como un artilugio discursivo para tratar de hacer más leves las penurias cotidianas. Javier Milei, que no se considera ni es un político tradicional, lleva varias semanas apelando a aquella lógica. La fomenta con promesas desmesuradas, cada vez más desmesuradas. Ha dicho que solo es cuestión de esperar hasta 2028 para que el país tenga el mejor año económico de su historia y los argentinos lleguen, al fin, a la ansiada tierra prometida. Así se lo planteó a los empresarios y a los trece gobernadores que lo acompañaron en la Argentina Week de París. Atrás quedaron los postulados, también exorbitantes y recurrentes a lo largo de los casi tres años de gestión, sobre un crecimiento inminente. Ahora el Presidente pide paciencia. Literal.



Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *