Lo que menos reina en la concentración de Inglaterra es la tranquilidad. A 24 horas del cruce frente a Noruega por los cuartos de final del Mundial, la delegación británica vivió un inesperado episodio de seguridad luego de que un hombre irrumpiera armado con una llave inglesa en uno de los edificios utilizados por el seleccionado en Kansas City.

El incidente ocurrió en el centro de prensa KC Parks, ubicado a escasa distancia del Swope Soccer Village, complejo que Inglaterra utiliza como búnker y lleva adelante sus entrenamientos desde el inicio de la Copa del Mundo. Según trascendió en medios británicos, el individuo ingresó al recinto portando la herramienta mientras gritaba y evidenciaba un comportamiento alterado, lo que generó preocupación entre los presentes.

En ese momento había integrantes de la Federación Inglesa de Fútbol (FA), periodistas acreditados y miembros del cuerpo técnico, además de futbolistas que se preparaban para participar de la conferencia de prensa previa al compromiso frente a Noruega.

Sin embargo, la rápida intervención del personal de seguridad evitó que la situación pasara a mayores. El hombre fue reducido, desarmado y posteriormente detenido por la Policía de Kansas City cuando intentaba abandonar el lugar, tras advertir la llegada de los patrulleros.

Aunque el episodio encendió las alarmas, las autoridades descartaron que existieran amenazas directas contra los jugadores o el cuerpo técnico y confirmaron que ninguna persona resultó herida. El hecho tampoco modificó la planificación del conjunto inglés, que mantuvo sin alteraciones su cronograma de trabajo antes de viajar este viernes a Miami, sede del encuentro por los cuartos de final.

Como si el incidente de seguridad no fuera suficiente, Inglaterra también atraviesa una previa cargada de problemas desde lo futbolístico. El entrenador Thomas Tuchel ya sabía que no podría contar con Jarell Quansah, suspendido por dos partidos tras la expulsión sufrida frente a México, ni con Marc Guéhi, que continúa recuperándose de molestias musculares. Sin embargo, en las últimas horas el foco de preocupación se trasladó a Declan Rice, quien está seriamente comprometido para enfrentar a Noruega.

El volante del Arsenal, subcapitán del seleccionado inglés por detrás de Harry Kane, arrastra desde hace varios días una infección vírica que, según la prensa británica, sería una gastroenteritis. La situación es tan delicada que el cuerpo médico decidió aislarlo del resto de sus compañeros para evitar un brote que deje diezmado al plantel.

Además del cuadro viral, Rice también presenta una sobrecarga en los isquiotibiales y molestias en la zona lumbar, inconvenientes que le impidieron entrenarse con normalidad durante las dos últimas prácticas y ponen seriamente en duda su presencia en el próximo partido. De confirmarse su baja, Tuchel se verá obligado a improvisar un reemplazo para una pieza clave.

A esta lista de inconvenientes se suma la baja definitiva del volante Jordan Henderson, que quedó descartado para lo que resta del Mundial luego de sufrir una fractura en el brazo izquierdo de una manera insólita: se lesionó al tropezar con una valla publicitaria mientras celebraba junto a los hinchas ingleses la clasificación conseguida frente a México.

Así, entre problemas físicos, suspensiones y un inesperado incidente de seguridad, Inglaterra intentará dejar atrás una semanas de alto voltaje para concentrarse en hacerle frente a la Noruega de Erling Haaland.



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