Patricia Bullrich hizo este lunes una enfática defensa del Gobierno de Javier Milei ante el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y puso el foco en uno de los aspectos que considera centrales para consolidar el cambio: la seguridad jurídica y el respeto por la independencia de la Justicia.
En ese contexto, la senadora destacó especialmente la relación del Presidente con el Poder Judicial y marcó como una virtud de la actual administración que Milei no intervenga sobre las decisiones de los jueces.
“El Gobierno tiene una virtud: el Presidente no se mete con la Justicia ni con fallos judiciales”, afirmó Bullrich sobre el cierre de la charla, cuando respondió preguntas de los presentes.
La definición fue realizada frente a abogados, en una presentación en la que también defendió la necesidad de establecer reglas estables para atraer inversiones y permitir el desarrollo de las empresas.
Entre los principales referentes del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires estuvieron Fernanda Mierez, su presidente, y socios de estudios Marval O’Farrell Mairal; Cassagne, Beccar Varela, Bomchil, Allende & Brea; Martinez de Hoz Rueda, Pagbam, Brouchou, entre otros.
La senadora sostuvo que hay cuestiones que deben permanecer más allá de los cambios políticos y económicos. Entre ellas ubicó a la seguridad jurídica.
“Hay cosas que son permanentes y cosas que cambian en un mundo que todos los días cambia y cada vez a velocidades más grandes”, explicó.
Para la senadora, la Argentina necesita construir un marco en el que las reglas no sean modificadas permanentemente y en el que se puedan tomar decisiones con previsibilidad.
Su planteo estuvo acompañado por una fuerte defensa del programa de desregulación impulsado por Milei. Bullrich sostuvo que durante décadas se construyó un modelo “estado-céntrico”, en el que el Estado fue acumulando regulaciones hasta convertirse en un actor que interviene en todas las actividades. Y en ese contextó, afirmó: “El Estado argentino ha sido el mayor infractor”.
Según explicó, el objetivo del Gobierno es dar vuelta esa lógica y avanzar hacia un Estado que se limite a intervenir cuando sea necesario, devolviendo autonomía a ciudadanos, empresas, profesionales y trabajadores.
La senadora puso como ejemplo las regulaciones que afectan a las empresas y cuestionó que los empresarios deban recurrir permanentemente a organismos públicos para modificar aspectos de sus compañías. En ese sentido, defendió una reforma que permita ampliar la autonomía de las sociedades.
Bullrich vinculó además este proceso con la apertura económica y la competencia. Comparó la transformación que atraviesa la Argentina con los cambios provocados por la Revolución Industrial y con el impacto que actualmente genera la inteligencia artificial.
Advirtió que la competencia va a generar ganadores y perdedores y que habrá “empresas que no podrán sobrevivir al nuevo escenario”, pero sostuvo que el desafío es no detener el proceso de transformación.
“Una de las cosas más importantes que tenemos que cuidar es la continuidad de un cambio, y no que el cambio muera en el intento”, planteó.
También defendió los pilares económicos de la administración Milei: estabilidad fiscal, equilibrio de las cuentas públicas y el objetivo de terminar con la inflación. Admitió que el proceso de estabilización es doloroso, pero sostuvo que mantener el esquema anterior hubiera llevado a una Argentina “cada día más pobre”.
La senadora remarcó además el rol de la Cámara alta en el proceso de designación de magistrados y defendió la necesidad de discutir todos los aspectos vinculados con la calidad institucional. También, en medio de los constantes ataques de Milei a los periodistas, reivindicó la libertad de expresión y de prensa y sostuvo que existen debates que el Gobierno no debe eludir.
