Franco Lionti: del balazo que lo dejó en silla de ruedas y casi termina con sus sueños al fenómeno Bonita, la cumbia que le devolvió la vida


Franco Lionti es un cantante y productor de cumbia de Villa Domínico que acumula canciones con casi 30 millones de reproducciones en YouTube y el reconocimiento de artistas como Luck Ra, The La Planta y Un poco de ruido. Pero detrás de ese presente exitoso hay una historia marcada por la adversidad. En 2018, un intento de robo en México terminó con un balazo que le dañó la médula, lo dejó en silla de ruedas y lo hundió en una profunda depresión.

Hoy, convertido en una de las voces emergentes del género, Franco Lionti celebra las más de 27 millones de reproducciones de Bonita. Una invitación de Luck Ra para compartir teatro y una participación en Luzu TV fueron puntos de inflexión de una historia que ahora suma un nuevo capítulo: preparar su primer disco, Otra vez una cumbia, con la colaboración y producción de Un Poco de Ruido. Con su experiencia como bandera, impulsa un mensaje de esperanza: amigarse con la propia historia y seguir luchando por los sueños.

Fran y la música siempre fueron historia de amor y rebeldía. Su padre, rockero de Villa Dominico, le había enseñado algo de teclados y hasta lo había llevado a un estudio de grabación donde tocaba con próceres como Willy Quiroga (Vox Dei) y Toti Iglesias de Jóvenes Pordioseros.

Pero a él le gustaba la cumbia, aunque su viejo no era muy amigo de esa idea. “Había algo de rebeldía en escuchar a escondidas esas letras medio zarpadas, que bajaba de Ares (un sitio web de música) y me gustaba”. Eran años en los que la Cumbia Villera empezaba a compartir escena con la cumbia base y aparecían bandas como La Base o La Champions Liga.

Franco era un caradura que entonaba, y con eso le alcanzaba. A los 18 años, armó su banda con la que hacían pequeños shows y el boca a boca iba creciendo. “Eso fue desde los 18 hasta los 23 años”, rememora.

Ese verano, organizó con sus amigos unas vacaciones a México. “Tenia un boleto de vuelta que no quería usar. Quería quedarme haciendo música ahí. Conseguí trabajo en un canto-bar. No era mucho, pero a mí me alcanzaba y estaba seguro que algún productor me iba a ver”.

La noche que cambió su vida

El sábado 18 de agosto de 2018 estaba festejando su cumpleaños 24, justo en ese bar de Guadalajara. A la salida se había quedado esperando un auto de aplicación con una amiga, cuando intentaron robarle el celular.

Franco, que reconoce que había tomado de más, se resistió y recibió un disparo en el abdomen que le perforó el estómago, el intestino y el páncreas. Quedó desangrándose en el suelo y pidiendo ayuda.

Fue operado dos veces en México, previo colecta de amigos y vecinos. Volvió a la Argentina en 2019, hundido en una profunda depresión que no sólo lo alejó de la música, sino que lo encerró en su habitación.

Franco conoce como pocos la infinita letanía de las puertas que no se abren. Las oportunidades esquivas y los caminos sinuosos. Pero también sabe cómo enfrentarlos. Y su historia muestra que las dificultades no comenzaron en el país azteca.

En 2015 fue seleccionado para el programa de televisión Elegidos entre más de 12 mil personas, pero quedó eliminado en la primera gala. Años después, cuando conoció a Luck Ra, fue invitado a compartir escenario en la calle Corrientes, pero tampoco pudo concretarse. Incluso ganó un premio económico para armar su estudio y tuvo que reclamar varias veces para cobrarlo.

“Nada me fue fácil. Creo que esas puertas que no se abrían fueron las que me impulsaron, porque sacaban mi rebeldía y me llamaban a ir siempre por más”, cuenta en el comienzo de la charla con Clarín .

Franco Lionti, en su estudio de Villa Domínico. Se lo pudo montar con 2.500 dólares que ganó en un concurso, pero tampoco le fue fácil cobrarlos. Foto: Ariel Grinberg

Recuerda que su paso por Elegidos le enseñó a reconocer sus limitaciones. “Sabía que tenía actitud y no entonaba mal, pero había muy buenos cantantes. Entonces empecé clases de canto. Para abrir esa puerta tenía que ser mejor”.

Reiventarse desde la silla de ruedas

Esa actitud fue decisiva cuando tuvo que reinventarse tras el disparo. “Cuando volví de México estaba encerrado y deprimido. No quería ver a nadie, solo quedarme en mi pieza jugando a la Play. Hasta que conocí a unos chicos de Tres Arroyos que hacían música y uno estaba en silla de ruedas. Eso me despertó. Agarré un micro y me fui para allá. Franco estaba de vuelta, con silla y todo“.

También descubrió que tenía algo único para ofrecer. “No conozco otro cantante de cumbia en silla de ruedas. Más allá de la voz o las canciones, tenía mi historia. Empecé a hacerme amigo de ella”.

No fue sencillo. Antes del accidente era un artista que bailaba, saltaba y convertía el escenario en una fiesta. “De un día para otro la mitad de mi cuerpo, que me ayudaba a hacer eso, ya no estaba. Entonces tuve que aceptar que soy diferente y entender que eso podía jugar a mi favor”.

-Qué importante esa idea de amigarse con la situación.

-Es que si no me amigo, pasan los años y no hay otra vida. Es esta la que me toca. Y mi sueño de ser cantante sigue estando ahí. Lo que uno sueña no depende de una silla.

Cuando a Luck Ra le gustó su canción, Franco Lionti pensó: que la oportunidad que le dio fue "por mi arte y no por mi silla". Foto: Ariel Grinberg

La llegada de Luck Ra

En su peor momento apareció Luck Ra. Franco pasaba los días jugando a la Play y mirando streams. Uno de ellos era el del cantante cordobés, que recién comenzaba. Cuando anunció un concurso de talentos, pidió ayuda a sus amigos para que lo mencionaran en el chat. “Me mencionaron tanto que me llamó y empecé a cantar. Antes le conté mi historia y nos emocionamos los dos. Todo estaba muy fresco todavía”, recuerda.

Al día siguiente recibió un mensaje del cantante y una invitación para participar de su primer Teatro Broadway. Sin embargo, otra vez las cosas se complicaron. “Llegué al ensayo y no me llamaban. Después me explicaron que no podía subir con la silla por una cuestión de seguros. Y no canté”.

Lejos de frustrarse, decidió verlo de otra manera. “Luck Ra me dijo que cantaba bien y que le gustaba lo que hacía. La oportunidad era por mi arte y no por mi silla. Así que iba a volver a suceder, ahí o en otro lugar”.

Lo que para cualquiera seria la frustración de no cantar, para él fue otro impulso. Vendió la Play y con ese dinero grabó su primer videoclip, pero todavía le faltaba para destacarse en un mudo redes.

Tiempo después ganó un concurso organizado por el influencer del mundo Crypto, Mauro Stender. El premio eran 2.500 dólares para invertir en un proyecto. “Yo nunca conté mi historia para dar lástima. Expliqué que hacía música y necesitaba plata para crecer. Cuando gané, hubo una confusión y me dijeron que había ganado otro. Les reclamé porque estaba seguro y finalmente me transfirieron”.

Con ese dinero armó su estudio: monitores, placa de sonido y micrófono. “Quería tener independencia y trabajar con la mejor calidad posible”.

Hay algo que llama la atención en su relato: habla con respeto incluso de quienes le dijeron que no. Cuando se le marca eso, explica: “Siempre trato de ser cauteloso. Las oportunidades llegan cuando tienen que llegar. Con Luck Ra pasaron casi seis meses entre la invitación y el teatro. Hay que tener paciencia. Mis sueños siguen ahí, aunque yo quiera apurarlos”.

Franco Lionti colaboró con Luck Ra y piensa en un clip junto a Un poco de ruido. Foto: Ariel Grinberg

La oportunidad en Luzu TV

Un día y sin previo aviso, su novia subió un video contando que Franco hacía música y algo de su historia. El video empezó a viralizarse y llegó a Luzu TV, el popular canal de streaming. Los productores se comunicaron con él y pactaron una entrevista por video llamada.

Franco recuerda ese video de su novia con mucha emoción y remarca la importancia de que “alguien crea en uno, incluso más que uno mismo”. El caso es que la nota salió tan bien que Occhiato lo invitó a tocar en el estudio. “Me preguntó si tenía banda y le dije que sí, pero era mentira. Desde 2018 no tenía una”, reconoce.

Y completa: “Ese mismo día me puse a crear una banda. Llamé a amigos que tocaban en La nueva luna, La champion Liga y la TYM, que habían seguido por sus sueños mientras yo estaba guardado”.

Sólo con un ensayo previo, la banda de Franco fue al programa. Hicieron cinco canciones entre las que estaba Bonita, que sería su máximo hit. “A Nico le encantó y dijo: ‘Este tema va a ser el tema del verano’. Ahí pasó algo muy importante para mí: sentí que valoraban mi música y no solamente mi historia”.

El crecimiento fue inmediato. Pasó de 17 mil a 70 mil seguidores en un día en su Instagram y comenzó a sonar en boliches y streams. Entre los nuevos seguidores apareció Nico Choca, cantante de The la Planta “En ese momento, ellos ya sonaban en todos lados”, recuerda Franco, que siempre despierto, hizo un video ofreciéndole hacer un remix de Bonita.

“Me respondió al toque -dice- y unas semanas después estábamos otra vez en Luzu para hacer la canción y grabar el video. El tema es que cuando me quise dar cuenta estaba en el programa de internet más visto del país, con referentes del género, siendo parte de una fiesta hermosa y hacía unos meses no podía ni salir de mi habitación”.

Pero la historia todavía guardaba otro capítulo. Junto a Román, un amigo y músico también en silla de ruedas, compuso Bailalo y mencionó a Un Poco de Ruido dentro de la letra. “No los etiquetamos ni buscamos nada -recuerda-. Pero la canción empezó a circular, a ellos les gustó y nos invitaron a su programa”.

Franco estaba en lo que hoy es la meca de cualquier chico que hace cumbia: Llegar a la mesa de Pinky, Damos y Pipo, los integrantes de Un poco de Ruido. Lionti hizo su tema y ante el “Oaaa”, característico, los conductores lo invitaron a producir su canción y participar del video clip, proyecto que seguramente se materializará en los próximos meses.

"Otra vez cumbia", el mensaje de Franco Lionti. Foto: Ariel Grinberg

Mirar atrás, todavía sin creerlo

Esa madrugada de Guadalajara, con la sangre a borbotones y la vida apagándose, vuelve a su mente: “Hubo un momento en el que pensé que todo había terminado. Tenía 24 años y sentía que mi vida se había acabado justo cuando estaba por empezar. No lo podía creer -y agrega-: Después, encerrado en mi habitación durante la pandemia, sentía que el mundo seguía sin mí, no es fácil levantarse de eso”.

Cuando se le pregunta si alguna vez se peleó con aquel joven impulsivo que era antes del accidente, responde: “Lo que me pasó me hizo más sabio, pero no siento que antes fuera un tarado. Era un pibe. Y creo que ese Franco también me dejó la semilla para superar todo esto”.

Ya sobre el final, y ante la pregunta sobre qué le diría a ese Franco que sentía que su vida se extinguía con apenas 24 años resume: “Si pudiera volver a aquella noche en México y hablar con ese chico que pensaba que todo había terminado, le diría solamente que se quede tranquilo. Las cosas se acomodan. Era una frase que repetíamos con un amigo, en México, cuando nada parecía salirnos: las cosas se acomodan. Le diría que tenga paciencia, porque va a volver a hacer lo que ama”.

Y sonríe antes de cerrar con una certeza que parece resumir toda su vida: “Siempre va a haber una cumbia (otra vez)”.



Source link

About The Author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *