En Brasil, hay casi 160 millones de electores y las mujeres componen la mayoría de este total. El voto femenino representa 52,8% de los votantes (83 millones), según el Tribunal Superior Electoral (TSE).
Esta realidad lleva a que los candidatos hablen directamente para ellas, en la búsqueda de apoyo en las urnas. Y, principalmente, en esta elección que pronostica un resultado apretado entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. La primera vuelta se realizará el 4 de octubre y hay expectativa de segunda vuelta, el 25 de octubre.
En la elección pasada, Lula llegó al Palacio de Planalto gracias al respaldo de las mujeres en las urnas. A muchas de ellas no les gustó el discurso bolsonarista de defensa de armas, las declaraciones de misoginia y las actitudes del ex presidente Jair Bolsonaro durante la pandemia.
Pero, con el hijo de Jair Bolsonaro, Flávio, se empieza a notar un cambio en el mapa del electorado femenino. En la práctica, el senador comenzó a hablar bien de las mujeres, después de una pelea pública con su madrastra, la esposa de Jair Bolsonaro, Michelle Bolsonaro. En junio, ella lo acusó en un video de maltratarla en una conversación telefónica. La interna bolsonarista ocupó la atención de la opinión pública por varios días. Hasta que él le pidió disculpas, ella las aceptó y aparecieron juntos en público.
En entrevista a Clarín, Arilton Freres, de indexa Pesquisas, confirmó que Lula viene perdiendo apoyo entre las mujeres. “Lula sigue siendo líder entre las electoras, pero hay un cambio. En la encuesta que hicimos en junio, Lula tenía 15 puntos más que Flávio Bolsonaro entre las mujeres. Hoy, este número es de apenas 7 puntos”, dijo el analista.
Freres observó que mientras Lula perdió 5 puntos entre las electoras, Flávio Bolsonaro ganó 3. “En caso de que esa tendencia siga, el voto femenino podrá tener una importancia aún mayor en una disputa que hoy está pareja (entre Lula y Bolsonaro)”, afirmó el entrevistado.
Una encuesta de la empresa Quaest, confirmó ese dato. La pregunta a las mujeres de qué tienen miedo, si la vuelta de los Bolsonaro o la reelección de Lula, bajó del 49% al 42% la primera opción y subió de 36% a 42% el miedo de la reelección del líder del PT.
Lo curioso es que los aliados del hijo del ex presidente hasta defendieron el fin del voto femenino. Un retroceso que no se recuerda en tiempos democráticos en Brasil, donde el voto de las mujeres data de 1932 y donde hoy más de la mitad de los hogares del país es liderado por una mujer.
Según datos oficiales, 41,3 millones de los hogares (51,7%) tiene como su jefe a una mujer. Un número que no para de crecer. En 2010, eran 38,7%, en 2022, eran 49,1% y el año pasado casi 52%.
A pesar de estos datos de la realidad en Brasil, en junio el bloguero Paulo Figueiredo, nieto del último presidente de la dictadura brasileña João Figueiredo y cercano a los Bolsonaro, criticó el voto femenino. “Estadísticamente, las mujeres votan muy mal, especialmente las solteras”, dijo Figueiredo.
Después de varios días en silencio sobre el tema, Flávio Bolsonaro repudió las declaraciones de su aliado, diciendo que Figueiredo no forma parte de la campaña, aunque le ayude “mucho en Estados Unidos”, donde vive. Y dijo que él mismo, Flávio, como las mujeres, se sentía ofendido por las palabras de Figueiredo. El nieto del ex dictador brasileño es definido, junto con Eduardo Bolsonaro, otro hijo de Jair Bolsonaro, como influyente en los ataques del presidente Donald Trump contra Lula.
En las redes sociales, hay una proliferación de vídeos y podcasts donde hasta algunas mujeres dicen ser contrarias al voto femenino. Pero ¿por qué la caída o la oscilación de la intención del voto de las mujeres a Lula? Uno de los principales motivos, dice el analista Arilton Freres, es el precio de los alimentos que presiona la canasta básica.
“Las mujeres en Brasil reconocen el aumento de ingresos durante el gobierno Lula, pero junto con el incremento del costo de vida”, dijo. La percepción ocurre a pesar de la baja inflación brasileña (4,22% en los últimos 12 meses) y del aumento de la generación de puestos de trabajo (la desocupación es la más baja de la historia, con 5,3%).
El otro motivo es la presencia de los juegos online (‘bets’) que deja a jóvenes y familias endeudados. Una de las razones del gobierno de Lula da Silva para prohibir las apuestas fue mirando precisamente a las urnas. Un dato importante es el aumento de casos de femicidios y la indignación de la sociedad que lo asocia a la necesidad de políticas públicas más severas para frenar la violencia contra la mujer.
