Esta vez, el VAR estuvo del lado de River. Después de una semana cargada de polémicas por el arbitraje del Superclásico ante Boca, el equipo de Leonardo Ponzio encontró en la tecnología a un aliado inesperado durante su visita a Aldosivi en Mar del Plata.

Fueron dos intervenciones determinantes y las dos terminaron favoreciendo al conjunto de Núñez: primero, para anular un gol del equipo local que había nacido de un blooper entre Santiago Beltrán y Nicolás Otamendi; después, para sancionar un penal por una mano de Andrés Vombergar que le abrió a Lucas Beltrán la posibilidad de cortar su sequía goleadora.

El primer episodio llegó con River en problemas. Una desinteligencia entre el arquero Santiago Beltrán y el experimentado Otamendi terminó con la pelota en poder de Santiago Moya, que aprovechó el regalo y convirtió lo que parecía ser un gol para Aldosivi. Sin embargo, el festejo del conjunto marplatense quedó interrumpido por la revisión del VAR. La conquista fue anulada y River respiró aliviado después de un error que pudo costarle muy caro.

La segunda intervención resultó todavía más trascendente porque le dio al Millonario una oportunidad para convertir. Sebastián Driussi ejecutó un tiro libre y la pelota impactó en una mano de Andrés Vombergar dentro del área. La jugada no terminó inicialmente con un penal, pero desde la cabina del VAR en Ezeiza apareció José Carreras para advertirle al árbitro Bryan Ferreyra sobre la infracción.

La intervención de Carreras terminó con la sanción de la pena máxima. Fue una oportunidad inmejorable para Lucas Beltrán, que venía arrastrando una racha sin goles -no había convertido desde su regreso al Millonario- y necesitaba reencontrarse con el arco rival.

Las dos situaciones adquirieron una dimensión especial por el contexto. River había llegado a Mar del Plata todavía con las heridas abiertas por la derrota ante Boca en la Bombonera, un partido marcado por las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel y por los fuertes cuestionamientos al arbitraje de Nicolás Ramírez y a la intervención de Silvio Trucco desde el VAR.

La bronca había sido tan grande que el propio Ponzio protagonizó un cruce con los árbitros al terminar el Superclásico, mientras que desde la dirigencia de River también se habían multiplicado las críticas por las decisiones que consideraron perjudiciales para el equipo.

Cuatro días después, el escenario fue diferente. En el estadio José María Minella, River pasó de sufrir por un gol que terminó invalidado a disponer de un penal gracias a otra intervención de la tecnología.

Una semana después de quedar en el centro de los cuestionamientos por lo sucedido en la Bombonera, el VAR volvió a convertirse en protagonista de un partido de River. Solo que esta vez sus decisiones le jugaron a favor.



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