En medio de la cuerda floja sobre la que hace equilibrio Eduardo Coudet tras la eliminación de River en la Copa Sudamericana, apareció un actor totalmente inesperado para echarle más leña al fuego. Cuando el clima pedía paños fríos en un Monumental caliente, Ricardo Centurión irrumpió en las redes sociales para darle un golpe bajo al entrenador, a través de un posteo que se explica desde el rencor y que puede leerse en clave de venganza.
Apenas se consumó la tanda de penales que dejó al Millonario fuera del certamen continental a manos de Independiente Santa Fe, el extremo de último paso por Racing de Córdoba utilizó su cuenta de Instagram para disparar munición gruesa. “Todo vuelve. Cuánto tiempo esperando esto jajajajajaja“, escribió Ricky. Un dardo venenoso que, aunque no tenía nombre ni apellido, llevaba un destinatario claro.
La misteriosa explicación se entiende a partir de lo que parece ser una herida que nunca cicatrizó. Para eso hay que retroceder el hasta el 10 de febrero de 2019, cuando la relación entre ambos protagonistas estalló por los aires cuando coincidieron en Racing.
Justamente durante un clásico ante River, en el que la Academia caía por 2-0 en el Monumental, el DT decidió mandar a la cancha a Centurión cuando la historia ya estaba prácticamente liquidada (y con el antecedente reciente de un cruce previo del jugador con Enzo Pérez en la Copa Libertadores 2018). Pero de un momento al otro, todo se descontroló cuando las cámaras captaron al atacante empujando a Coudet delante de todo el estadio.
Tiempo después, el propio futbolista contaría que el DT lo habría provocado en la línea de cal. “Hizo dos cambios en el partido y yo sentía que iba a ser el tercero. Cuando voy con la mejor, me dice: ‘¿Qué estás cagado?’. No me lo preguntó bien, no me lo dijo en buen tono“, confesó Ricky años atrás, agregando que debió intervenir Leonardo Sigali para frenar la situación.
Si bien Coudet logró contener su enojo en ese instante y volvió a sentarse en el banco, el veredicto puertas adentro fue lapidario: marginó al jugador del plantel, lo mandó a entrenar con la Reserva y, meses más tarde, debió armar las valijas para irse a préstamo al Atlético San Luis de México.
Hoy, siete años después de aquel cortocircuito, el atacante demostró que no olvida y aprovechó el peor momento del ciclo de Coudet en Núñez para cobrarse aquella vieja factura, dejando en claro que, para él, la revancha es un plato que se come bien frío.
