A raíz del estreno de Moria, la biopic sobre Moria Casán (Netflix), se dieron a conocer varios rostros nuevos que ocuparon los roles de quienes formaron y forman parte de la vida de La One. Entre ellos, Helena Tuñón, la hija de Sofía Gala y nieta de la conductora.
La joven de 17 años, fruto de la relación entre Sofía Gala y Diego Tuñón (tecladista de Babasónicos), debutó en la pantalla chica encarnando nada más ni nada menos que a su abuela durante un momento vulnerable de su adolescencia, y aparece en el capítulo 6 de la tira de Netflix, titulado “No hablen de mí”, y también en el capítulo final.
En ese sentido, Helena es la cuarta actriz en ponerse en la piel de la Lengua Karateca después de Sofía Gala, Griselda Siciliani y Cecilia Roth.
Ahora, días después de que la serie tuviera su debut en la plataforma de Netflix, Moria le dedicó un mensaje especial a su nieta e intérprete tras haber mostrado por primera vez su talento y su potencial como actriz, siguiendo el linaje de las mujeres de su familia.
A través de su cuenta oficial de Instagram (@moria_laone), la diva compartió en historias una publicación de una entrevista que Helena tuvo luego del estreno de la serie y con mucha emoción escribió: “Bienvenida al escenario de la vida. Te amo”, junto a un emoji de corazón rojo.
La protagonista de Brujas habló recientemente sobre su nieta y su nieto Dante (hijo de Sofía Gala y el músico Julián Della Paolera). En aquella ocasión mencionó las carreras que ambos quieren encarar.
“Creo que Helena quiere seguir dirección cinematográfica y Dante quiere ser famoso. Todavía no sabemos…”, contó Casán. Su respuesta no causó sorpresa dado que ambos chicos crecieron en un ambiente artístico.
En “No hablen de mí”, el sexto capítulo de Moria (Netflix), Helena Tuñón se pone las mallas de danza y las zapatillas de punta de bailarina para encarnar a su abuela en el garaje de la casa donde se crió, mientras ensaya una coreografía de ballet.
Tras pasar por evaluaciones psicológicas por “ser diferente al resto”, la Moria adolescente es enviada por sus propios padres a un psicólogo que, a la vez, la deriva a una terapia de electroshock.
En su debut como actriz, la joven de 17 años se animó a encarar una escena cargada de desesperación y dramatismo en la que es arrastrada por los pasillos de la clínica por el personal médico mientras grita pidiendo ayuda.
La secuencia termina con una transición entre Helena, acostada en la camilla del hospital post electroshock, y Sofía, su madre, que interpreta a la versión joven de Moria que salta al estrellato.
Toda esta escena corresponde a un momento real en la vida de la bailarina y capocómica de 80 años que contó en varias ocasiones.
“Me lo hicieron a los 13 años porque tenía una cabeza diferente, era igual antes de lo que soy ahora”, relató recientemente al aire de Soñé que volaba (OLGA).
Tras detallar que la escena en la serie está dramatizada y que durante su adolescencia esta era una terapia normal, Moria contó lo que sintió en el cuerpo cuando se sometió a un electroshock: “Tuve un orgasmo”.
