Dos mundos muy diferentes conviven en la mente de Delfina Veljanovich. Uno en el que manda la música, lo estético, la danza y la creatividad; y otro numérico, lógico y matemático relacionado con las ciencias exactas. Porque la porteña de 22 años, que hace unas semanas se subió a un podio en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, reparte sus días entre su carrera deportiva en el patinaje artístico y sus estudios universitarios en la UBA, donde cursa la carrera de Ingeniería Industrial. Y esas dos facetas, que a simple vista podrían parecer antagónicas, se combinan con total armonía en su día a día.
“Creo que se construyen una a la otra”, cuenta en charla con Clarín, en la previa de una jornada de entrenamiento en el estadio de la Confederación Argentina de Patinaje en el Parque Olímpico de la Juventud.
“Si bien el patinaje artístico es un deporte que combina mucho la representación de los movimientos, lo coreográfico, está bueno también entender y pensar en torno al deporte que uno hace. Y creo que las herramientas que me dio lo académico me permiten ver el deporte desde otra forma o un poco más calculado y mental de lo que podría hacer si me concentrara únicamente en el sentimiento que me genera lo coreográfico”, se explaya quien ganó un bronce en Solo Dance en los Odesur celebrados en suelo santafesino.
Y agrega: “Del otro lado, vivir momentos de mucha presión y mucha tensión en el deporte por querer rendir al máximo en un corto periodo de tiempo, quizás me permite afrontar la facultad con otra experiencia y con otras herramientas. Un examen es un examen, hay que tratar de no dramatizarlo tanto, saber que hay instancias de recuperación, que no te jugás todo en ese examen. En el patín, son tres minutos en los que ponés a prueba tus ocho meses de pretemporada y tus años de entrenamiento. Y en la carrera yo estoy en constante aprendizaje, día a día sigo descubriendo un montón de cosas que no sabía que existían. Lo que me dio el deporte de experiencia me permite afrontar la facultad con más tranquilidad y con otra representación mental de lo que implica cada cosa. Se van complementando”.
Veljanovich, vigente campeona nacional, descubrió el patinaje de casualidad, cuando en uno de los tantos días que pasó en GEBA, su club de toda la vida, pasó por la pista donde había algunas atletas entrenando y le llamó la atención lo que hacían sobre cuatro ruedas.
“Es muy loco ver a alguien patinando y querer comprender cómo hace eso con dos patines en los pies. Fue lo que me cautivó para empezar. Y también sos chica, te vas cruzando con gente más grande que vos o con otra experiencia y te atrapa ver hacer a otro algo que ni siquiera sabías que era posible. Además, es un deporte muy cautivante a la vista, porque lo tiene todo, destreza y desempeño físico y también una cuota artística de elegancia y de movimiento de todo el cuerpo en continuo que llama mucho la atención”, recuerda.
Tenía siete años cuando se puso por primera vez unos patines. Había probado cuanta disciplina se le había cruzado por delante: gimnasia artística, hockey, natación, golf y atletismo, que siguió practicando durante un tiempo junto al patín, hasta que los horarios le obligaron a elegir. Y ahí no dudó.
“Primero hice la escuelita de patín y la parte de Patines Imperiales del club, que son shows grupales recreativos para apoyar ciertas fundaciones, mientras seguía entrenando atletismo. Pero cuando empecé al parte de competencia de patín en el club, se superponían los días de entrenamientos”, cuenta.
“Siempre fue parte de mí esto de querer superarme, del desafío constante, la búsqueda de nuevos objetivos y alcanzarlos”, cuenta Veljanovich. Foto Maxi Failla – CLARIN“Yo iba al club y me enganchaba viendo las clases de las más grandes y quería probar todo lo que hacían, quería intentarlo, que me saliera, y eso me fue llevando a entregarle cada vez más tiempo, a entrenar cada vez más, porque la ambición era tan grande que necesitaba entrenar para llegar a hacer lo que quería. Siempre fue parte de mí esto de querer superarme, del desafío constante, la búsqueda de nuevos objetivos y alcanzarlos. Hubo siempre una sed competitiva dentro mío que estaba en todo.
-Arrancaste en el club haciendo varias disciplinas, Free Skating, figuras obligatorias y Solo Dance. ¿Por qué elegiste después enfocarte en esa última?
-Cuando me hice un poco más grande me empecé a destacar más en esa disciplina, empecé a competir en la categoría World Skate, que es la que te permite representar a tu país, y opté por especializarme. Free es también superlinda, pero me gusta mucho conectar con la música, con lo artístico, con la coreografía y Solo Dance reúne todas esas cualidades. Libre por ahí no pone tanto foco en eso, sino más en la ejecución de los saltos y los trompos.
Delfina cuenta que el entrenamiento del día a día incluye trabajo físico, con foco especial en “flexibilidad, baile y cosas que nos construyen al patinaje”, pero principalmente mucho tiempo en pista. “Tres horas diarias de lunes a sábado con los patines puestos, repitiendo las coreografías y secuencias y haciendo ejercicios para mejorar ciertas cualidades”. Y que también se trabaja la cabeza, parte fundamental a la hora de salir a competir.
“Trabajo mucho en la concentración porque es un deporte en el que todo lo que entrenaste se representa en tres minutos de coreografía. Y cualquier segundo o microsegundo de salirse de foco puede generar que lo que está milimétricamente calculado se pierda o se corra o provoque que algo no se ejecute del todo bien. Entonces es importante estar presente en cada movimiento que uno hace. Pero no busco anticiparme a lo que está por venir, sino poner la cabeza en cada paso que voy ejecutando, una cosa a la vez. Porque, si no, uno ya está pensando en el elemento que sigue y no está dando el cien por ciento en el que está haciendo”, explica.
Y continúa: “En la preparación previa a la competencia usamos mucho la visualización y la música, me pongo los auriculares, repaso la coreografía en zapatillas, entro bien en calor, porque es muy breve el momento en el que uno compite y tiene que tener todo listo para rendir lo mejor que puede. Y también hay una cuota de preparación estética que tenemos para competir. Peinarnos, maquillarnos, estar impecables con el vestuario. Hay todo un ritual de preparación que, a medida que uno va compitiendo, se vuelve parte de la competencia y de sentirse presente en el momento”.
-¿Tenés un psicólogo deportivo para ayudarte con toda esa carga mental?
-Sí y trabajo mucho con él. Cuando era más chica, me costaba mucho el tema de la autoexigencia y poder competir tranquila. Yo entraba a la pista siempre sintiéndome mal. El día de la competencia me levantaba con dolor de estómago, antes de entrar estaba que me doblaba del dolor, pero entraba, competía y estaba perfecta, se me había ido todo. Y sentía que se me caía el mundo cuando algo no salía bien. Era un derrumbe emocional. Claramente, tenía un componente psicológico que tenía que trabajar. Desde que empecé el psicólogo deportivo a los 15 me cambió sustancialmente la manera de competir y de disfrutar el deporte. Hoy lo veo desde otra perspectiva. El patinaje me encanta, me apasiona y dedico gran parte de mis días a entrenar y perfeccionarme. Pero la vida es mucho más que una competencia, que un deporte y que el rendimiento que uno pueda tener un día en tres minutos. Mi vida es un conjunto de muchas cosas.
Una de esas “cosas” que forman parte de la vida de Delfina es la universidad. Está cursando el tercer año de la carrera de Ingeniería Industrial en la UBA gracias al Programa para Estudiantes Deportistas de Alto Rendimiento, que le permite cursar sin descuidar el deporte.
“Me permite compatibilizar lo académico con lo deportivo, porque me da la posibilidad de que, en caso de perder algún examen por estar compitiendo en un torneo, tener después esa instancia disponible. O a la hora de inscribirme a las materias tener prioridad de elegir los horarios, para poder entrenar también. Es fundamental porque si no, no podría. Y es una de las razones por las que estoy estudiando en la UBA. Yo tenía la creencia de que en una universidad privada iba a tener más acompañamiento en lo deportivo y me di cuenta de que no, al contrario”, explica Veljanovich, que además de la beca de la Secretaría de Deportes y el apoyo de la CAP, tiene una marca de patines que la sponsorea.
-¿Por qué elegiste una carrera tan diferente al deporte que te apasiona?
-Durante la pandemia, cuando no sabía bien qué hacer con mi tiempo porque no tenía que estar dedicándome al entrenamiento, arranqué orientación vocacional y empecé a pensar en el futuro. Estaba en cuarto año y me interesaba mucho todo lo que es el análisis de los procesos, la toma de decisiones, la organización, siempre me gustaron las matemáticas. Fui descubriendo posibilidades y la Ingeniería Industrial me llamó la atención. Me atrapó. Es una carrera difícil, sobre todo en los primeros años porque por ahí ves más las bases en realidad, física, química, análisis matemático, toda la matemática más dura, no la aplicación del ingeniero en una industria. Simplemente ves números y se hace un poco duro, un poco cuesta arriba. Pero a medida que fui avanzando en la carrera me fui dando cuenta de que me encanta.
“El patinaje artístico tiene destreza y desempeño físico y también una cuota artística de elegancia que atrapa”, afirma Veljanovich. Foto Maxi Failla – FTP CLARIN“Veljanovich se dedica de lleno a esas dos facetas tan diferentes, que considera igualmente importantes para su desarrollo personal. Aunque hoy tiene claro que su prioridad es el patinaje. Y proyectando el futuro, no duda qué le gustaría lograr como atleta, más allá de los resultados deportivos.
“En este deporte, a partir de los 19 años empezás a competir en la categoría senior, en la que te encontrás con gente con un montón de experiencia, muy posicionada, y tenés que ir haciéndote tu lugar. Creo que hoy estoy en la construcción de una identidad deportiva que me caracterice. El patinaje te permite conectar mucho con los demás a través de la historia que podés contar en la coreografía o de lo que uno quiere transmitir a la hora de competir. Eso es muy especial y por ahí no se encuentra en todos los deportes. Creo que es importante poder llevar el deporte como un conjunto global y no solamente rendir en lo técnico o ser una buena patinadora técnicamente, sino poder transmitirles algo a los demás. Vengo construyendo eso, mi lugar en el patinaje artístico, pero creo que en el deporte no hay techo, uno mismo se lo puede poner cuando se siente limitado. Entonces mi búsqueda personal es ir haciéndome mi lugar y construyendo mi identidad deportiva como patinadora. Y sobre todo disfrutar. Porque haciendo esto, hoy soy feliz”.
De los Suramericanos a los World Skate Games
Cuando llegó a la categoría World Skate, que la habilitaba para empezar a competir internacionalmente representando al país, Delfina se dio cuenta de que lo suyo con el patinaje artístico era algo serio y que se “moría de ganas” de ponerse la malla argentina. “Era un sueño muy grande que quería lograr”, cuenta quien con 14 años disputó su primer torneo sudamericano. En 2022 fue plata en los Odesur de la Juventud de Rosario y quinta en el Mundial Junior. El año pasado finalizó sexta en el Mundial de mayores. Y en este 2026 se dio el gusto de llevar la celeste y blanca en dos de las citas más importantes de su deporte.
“Los World Skate Game son ‘el evento’ de mi deporte. Uno va construyendo toda la temporadas para llegar al mundial”, afirma Veljanovich. Foto Maxi Failla – CLARINLa primera fueron los Suramericanos de Santa Fe, un evento inolvidable para ella, en el que ganó la medalla de bronce. “Fue la mejor experiencia deportiva que tuve en mi carrera por la magnitud del evento y por la cantidad de gente que se acercó a compartir con nosotros desde la tribuna o en general. Me pasó que cuando entramos a hacer el calentamiento en pista, me ponía a llorar, me emocionaba la gente, los gritos de aliento y tuve que reunir fuerzas para mantenerme concentrada lo más posible. Igual a mí ese entorno me enciende muchísimo, me moviliza y me hacen rendir mejor. Todo fue inmenso. Pudimos rendir muy bien en lo deportivo y me fui muy satisfecha con todo lo que hice en pista, pero también porque no fue algo que podamos vivir todos los días”, cuenta.
La segunda cita fueron los World Skate Games de Asunción, su sexto campeonato mundial, en los que culminó en el undécimo lugar entre 31 participantes. “Es el mundial de los deportes sobre ruedas y combina distintas disciplinas. Es un torneo súper importante para nosotros y para nuestro deporte. Dentro del patinaje artístico, es ‘el evento’. Tenemos todos los años un torneo mundial, que a veces es solo de patinaje artístico y a veces junta muchos disciplinas, que son los World Skate Games, donde la escala de lo que se vive es mayor, más gente, más deportistas, más publicidad, más movimientos. Tiene un peso importante. Es como la cúspide en el año competitivo, generalmente cerramos la temporada con el mundial. Uno va construyendo su camino con los entrenamientos de todos los días y con todas las competencias de las temporadas para llegar al Mundial“, explica sobre la competencia que culmina este domingo.
