Estudia chino e inglés al mismo tiempo. Tiene una disciplina estricta hace años: camina todos los días en la cinta y en su momento también supo disfrutar de clases particulares de yoga. Se cuida con las comidas. Se levanta temprano y lee las noticias políticas locales e internacionales. Después, habla con sus dirigentes más cercanos. No ha perdido, ni aun presa, su interés por el PJ. Enciende la tele, se informa de lo que ocurre, y hasta disfruta de consumir las breaking news del prime time. En sus momentos de distracción se capacita sobre Inteligencia Artificial, temática que ha llamado su atención. Estudia y lee mucho.

Así pasa gran parte de sus días Cristina Kirchner en San José 1111, lejos de las redes sociales, donde hace un mes no postea nada. Su último mensaje en X fue el 29 de julio y es un video con la presentación completa que hicieron sus abogados ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Dura una hora y hasta hoy tiene 62.800 reproducciones. Ese mismo día publicó el link que dirige a su página web personal junto con la carta abierta con su pedido a la ONU.

Se trata de una comunicación individual para denunciar que, durante el proceso de la causa Vialidad, la Justicia argentina vulneró garantías como el debido proceso, la imparcialidad judicial, la igualdad ante la ley y sus derechos políticos. En paralelo, su defensa pidió como medidas provisionales que se suspenda la inhabilitación perpetua que le impide ejercer cargos públicos, que se revisen las condiciones de su prisión domiciliaria y que se complete la integración de la Corte Suprema.

La expresidenta pasa sus días, también, esperando el fallo del organismo internacional. Busca que se determine que existieron violaciones a sus derechos y utilizar un eventual pronunciamiento favorable para impulsar la revisión de su condena en la Argentina.

Está con muy poca participación en redes este año. Ha utilizado su cuenta de X en diferentes ocasiones para expresar su condolencia a las personas que murieron, como Taty Almeyda, el Indio Solari y Sandra Mendoza. Solo publicó 11 tweets en 2026. Lejos quedaron los posteos con críticas y con catarsis personales. En el caso de Instagram fueron solo tres publicaciones.

A diferencia de otros años, casi no interviene públicamente sobre temas coyunturales. Es más, en lo que va del 2026 no dio entrevistas en los medios. Se trata de un silencio que aturde a sus discípulos. “Lo que está pasando con su redes es una decisión en el marco de su encierro y parte de lo que está viviendo ella. Se refleja que está presa”, explicó una persona de su entorno.

Si bien no apareció públicamente, la ex presidenta se mantiene muy activa políticamente en el marco de las restricciones que le impuso la Justicia: seis visitas y cuatro horas semanales. Pero sí tiene aún su teléfono encendido. Habla con todos los dirigentes del peronismo. En el último tiempo mantuvo conversaciones con Juan Manuel Olmos, Sergio Massa, Ricardo Quintela, entre otros.

“Su espíritu es unir las partes, como hizo en 2017 y 2019”, comentaron sus allegados en relación a la reunión del peronismo que tuvo lugar en el Hotel Emperador y en la que, después de la derrota electoral de octubre de 2025, volvieron a verse las caras Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Massa. Cristina cree que todavía es muy pronto para hablar de nombres o de candidatos presidenciales. Según su lógica el objetivo es ganar, no que se instale un nombre propio.

Sigue de cerca, también, la situación económica. Analiza con sus economistas amigos cómo está el país. Sostiene desde diciembre de 2023 que al presidente Javier Milei le va a ir mal en ese terreno y le preocupa, según dicen, que cada vez son más los locales que cierran y la gente que se endeuda para llegar a fin de mes. De todos modos, reconoce que a pesar de eso el Presidente aún conserva un número sólido de apoyo popular.

También mira con detenimiento el crecimiento de la izquierda en las encuestas, en particular el de Myriam Bregman. La ex presidenta no se olvida que cuando comenzó a cumplir su arresto domiciliario la líder de la izquierda fue a visitarla. Admite puertas adentro que es una dirigente que por el ámbito parlamentario tiene diálogo con Máximo y otros peronistas, pero que es un error considerarla candidata solo por su imagen.

Además, fuentes de su entorno aseguran que tuvo injerencia en la eliminación del capítulo de ‘Ley de Tierras’. “Que no tenga escena pública no significa que no esté trabajando para que las cosas salgan”, afirman.

Esta semana, por ejemplo, dicen que se enteró por los principales medios que María Soledad Calle, dirigente de la UOM vinculada a La Cámpora, quedó bajo investigación judicial tras la compra del departamento de 252 metros cuadrados ubicado en el piso de abajo suyo.

La propiedad fue escriturada a nombre de Calle el 20 de agosto de 2025 por US$189.000, dos meses después del inicio de la prisión domiciliaria de la ex presidenta, en una operación cuyo monto quedó bajo sospecha por estar por debajo de los valores de mercado de la zona. La Justicia investiga el origen de los fondos y su eventual relación con maniobras vinculadas a USEM SA, una empresa ligada al manejo de aportes de afiliados del gremio. Calle negó haber comprado el inmueble y atribuyó las acusaciones a una interna sindical.

Desde el entorno de la ex presidenta negaron que exista algún vínculo entre ambas más allá de alguna foto o algún café en su despacho. También negaron que la dirigente le haya tocado el timbre, la haya visitado o le haya comunicado que se iba a mudar al piso de abajo.

Si Cristina quisiera salir de su departamento a visitarla eventualmente, por ejemplo, no puede ni acercarse al ascensor porque dicen que está ubicado a un metro y medio de la puerta de entrada y que ya suena la alarma de su tobillera electrónica. Es más, si este verano quisiera usar la terraza de uso común del edificio tendría que avisar antes y subir con un aparato que permite que no se altere la alarma en la central que controla a rajatabla su detención.



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