Mucho antes de convertirse en una figura televisiva conocida en todo el mundo, Steve Irwin ya trabajaba junto a su esposa, Terri, en la conservación de la fauna australiana. En 1994, ambos impulsaron un proyecto con una premisa concreta: proteger a los koalas requería conservar y reconstruir también el ambiente del que dependen.

Ese año, Australia Zoo compró 3.500 acres –unas 1.416 hectáreas- en Blackbutt, Queensland, sobre la Gran Cordillera Divisoria. La propiedad fue bautizada Ironbark Station y comenzó a ser restaurada con un objetivo prioritario: recuperar el hábitat de una población de koalas que estaba disminuyendo.

Una de las primeras grandes intervenciones fue plantar 44.000 eucaliptos, árboles fundamentales para estos marsupiales porque sus hojas constituyen la mayor parte de su alimentación. Con el tiempo, el área protegida sumó otros 1.630 acres y actualmente alcanza los 5.130 acres, equivalentes a unas 2.076 hectáreas.

El trabajo en Ironbark Station fue más allá de aumentar la cantidad de eucaliptos. Para que un área degradada vuelva a funcionar como hábitat, los árboles jóvenes necesitan desarrollarse y conectarse con sectores de vegetación existentes.

La fragmentación representa un problema especialmente importante para los koalas. Cuando los bosques quedan divididos en pequeñas áreas aisladas, los animales deben desplazarse por espacios abiertos o intervenidos para buscar alimento, refugio o pareja, aumentando su exposición a diferentes riesgos.

Por eso, en Ironbark Station también se trabajó sobre malezas y plantas invasoras que dificultaban el desplazamiento de la fauna nativa. Parte del terreno presenta además condiciones de acceso complejas, por lo que las tareas requirieron maquinaria especializada y un mantenimiento prolongado.

El proyecto terminó beneficiando a muchas más especies. Wildlife Warriors describe actualmente la propiedad como un refugio para numerosos marsupiales y otros animales australianos, no solamente para los koalas que motivaron inicialmente la restauración.

La expansión de Ironbark Station elevó su superficie desde los 3.500 acres originales hasta 5.130 acres. De acuerdo con Wildlife Warriors, esas 1.630 acres adicionales fueron incorporadas exclusivamente con fines de conservación de la vida silvestre.

El dato permite dimensionar cómo una iniciativa iniciada hace más de tres décadas pasó de una plantación de árboles a la protección permanente de una extensa superficie de bosque australiano.

La recuperación del hábitat también responde a uno de los principales problemas que enfrenta la especie. La pérdida, degradación y fragmentación de los bosques reduce las áreas disponibles para alimentación y reproducción y puede dejar poblaciones separadas unas de otras.

Steve Irwin murió en septiembre de 2006, a los 44 años, después de ser herido por una raya mientras filmaba un documental en la Gran Barrera de Coral. Su familia continuó posteriormente los proyectos de conservación vinculados con Australia Zoo.

Ironbark Station pasó así a formar parte de una red mucho más amplia administrada por Australia Zoo y Wildlife Warriors. Según Australia Zoo, esas organizaciones protegen actualmente más de 450.000 acres de hábitat en Queensland.

Entre esas propiedades se encuentra la Steve Irwin Wildlife Reserve, en la península de Cape York. Con unas 330.000 acres, conserva ambientes que incluyen selvas tropicales, humedales y sabanas.

Más de 30 años después de aquella compra en Blackbutt, Ironbark Station conserva el principio con el que nació: no limitar la protección a rescatar animales individualmente, sino garantizar que dispongan de un territorio donde puedan alimentarse, desplazarse y reproducirse.

Los 44.000 eucaliptos plantados al comienzo fueron apenas el primer paso de un proyecto que terminó protegiendo más de 5.000 acres de naturaleza australiana.



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