A poco más de un mes de los sismos que sacudieron a Venezuela -de 7,2 y de 7,5-, un terremoto de magnitud 7,4 en Colombia volvió a sembrar preocupación en la región. La proximidad entre ambos países llevó a especular sobre una posible vinculación directa entre los episodios. Sin embargo, desde el ámbito científico explican que los dos procesos ocurrieron bajo contextos geotectónicos muy distintos.

Este lunes a las 7.34 (9.34 de la Argentina) el terremoto sorprendió a la gente de ciudades como Cali, Pereira y Manizales, e incluso se sintió en Ecuador y Panamá. El Servicio Geológico de Colombia informó que la profundidad de este sismo se aproximó a los 103 kilómetros.

En diálogo con Clarín, Eduardo Malagnino, doctor en Ciencias Geológicas, explica qué originó este sismo en Colombia y por qué no se puede trazar ninguna relación con lo que pasó previamente cuando Venezuela fue epicentro.

Marcó la diferencia entre placas tectónicas. Por un lado, el territorio colombiano está sobre una zona en donde la Placa Sudamericana entra en contacto con la Placa de Nazca, que está del lado del Océano Pacífico.

“En el caso de Colombia el fondo del Océano Pacífico se está metiendo debajo de la Placa Sudamericana. Se llama subducción en geología. Eso hace que empiece una fricción importante de la placa oceánica. Se empieza a acumular energía elástica, hasta que se vence la resistencia que tiene la roca y ahí se produce el sismo”, explica Malagnino.

Dice que el sismo que se produce en este caso varía de acuerdo a dónde se produjo el epicentro, pero en general es más profundo.

La comparación lo demuestra: en Colombia la profundidad del sismo superó los 100 kilómetros, mientras que en Venezuela los dos terremotos sucedieron muy cerca de la superficie (uno a 22 kilómetros y otro a 10 kilómetros).

El geólogo, que es profesor de la Universidad de Buenos Aires con especialidad en Glaciaciones, Peligro Geológico y Geología Ambiental, explica que el tipo de sismo ocurrido en Colombia suele ser “más destructivo”.

“Este tipo de movimiento de subducción genera, por ejemplo, en el caso de la misma Placa de Nazca, pero a la altura de Chile, sismos de hasta 9.5, que fue el máximo que se registró. El nivel de destrucción que pueda alcanzar va a depender mucho de la característica que tenga la urbanización, la edificación, por ejemplo, en los sitios donde se produce este tipo de sismicidad”, agrega.

Aunque también aclara que la profundidad aligera la intensidad con la que el sismo impacta finalmente en la superficie. Mientras más profundos, más pérdida de energía hasta llegar a la superficie.

El terremoto sacudió la mayor parte del país y dejó una cifra parcial de 111 muertos. Foto: EFE

Por otro lado, los sismos de Venezuela ocurrieron por otro proceso. Está en la zona de contacto entre la Placa Sudamericana y la Placa del Caribe.

“La Placa del Caribe tiene parte de fondo oceánico y parte de fondo continental, y está del lado del Océano Atlántico. Está en contacto con una falla de desplazamiento lateral llamada Falla de Boconó, en movimiento con la placa continental sudamericana. La relación que tiene hace que cuando se mueva una con respecto a la otra se acumule energía elástica en la zona de la falla hasta que se vence la fricción, se produce el sismo. Eso pasó en Venezuela”, analiza Malagnino, marcando la diferencia.

Las horas post-terremoto en Colombia

Durante la mañana la posibilidad de tsunami fue descartada por el Servicio Geológico colombiano. Ya hay al menos 111 muertos y el Gobierno decretó el estado de “desastre nacional”.

Las réplicas registradas más tarde provocaron derrumbes de edificios en distintas ciudades, al menos 20 muertos y pánico en la población. En Panamá se sintió por la transmisión de las ondas sísmicas generadas en el sismo de Colombia.

“En general cuando vos tenés este tipo de movimiento, cuando se empieza a acumular esta energía elástica en las rocas y se libera, se produce un rebote elástico. Por ejemplo, rebota toda la zona continental, pega un golpe hacia arriba y eso transmite ese movimiento al agua del océano y cuando llegás a la parte superior de ese movimiento, se genera un tsunami”, explica el experto al respecto de la formación de tsunamis en relación con los movimientos de la Placa de Nazca.

Aunque señala que ese proceso es inmediato, es decir, “si en los primeros minutos u horas no se produjo ningún evento de esa naturaleza, ya se descarta totalmente que se vaya a producir”.

En medio de todo esto el volcán Puracé, en el departamento colombiano del Cauca (suroeste) hizo una emisión de cenizas y gases en coincidencia con el terremoto.

En esta línea, el geólogo destaca que en los procesos tectónicos de subducción cuando el fondo oceánico se mete por debajo de la masa continental arrastra depósitos marinos y mucha agua. Eso hace que el agua y los depósitos hidratados se fundan bajo las presiones que hay en esa zona.

“Al fundirse se forma magma y el magma empieza a subir por las mismas fracturas que se forman durante el sismo. Eso, con el tiempo, llega a la superficie y genera vulcanismo, vulcanismo de tipo explosivo”, añade Malagnino.

Esto no quiere decir que es directa la relación, pero sí que “es probable que un sismo genere nuevas fracturas en áreas donde hay cámaras magmáticas próximas a la superficie o volcanes que están en un estado activo y se desencadene en ese momento un episodio de esta naturaleza. Porque hay una vinculación entre la zona de subducción y el vulcanismo”.



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