La definición por el último descenso de la Primera Nacional escribió su capítulo final con sabor a revancha. Catorce años después de aquella Promoción donde Chicago ascendió condenando a Chacarita, el destino invirtió los roles: en un San Martín colmado, el Funebrero consumó su venganza despachando al Torito por 2-0, asegurando la permanencia y mandando directo al descenso a los de Mataderos. A su vez, desató festejos a cientos de kilómetros: Patronato, que igualó sin goles con Atlético de Rafaela, celebró la mano del Tricolor, salvándose de jugar un partido desempate. Tras 12 años, Chicago vuelve a la B Metropolitana.

Mientras que en la Zona A ya habían perdido la categoría San Miguel y Acassuso, y en la Zona B había corrido la misma suerte Güemes, esta última jornada obligó a estar pendientes de las calculadoras para definir el cupo restante. Chacarita llegaba con 39 puntos, sabiendo que el empate le bastaba para salvarse. Chicago (37 unidades) necesitaba ganar para superar a su rival. En simultáneo, Patronato (también con 37) dependía de sí mismo al visitar a un Atlético de Rafaela ya salvado. Si el Torito y el Patrón perdían o empataban sus respectivos partidos, el reglamento forzaba un desempate a todo o nada, pero la contundencia funebrera rompió las matemáticas.

El desarrollo en San Martín estuvo marcado por la fricción propia de una final. Luego de una primera mitad en la que Chacarita manejó los hilos y Chicago lució tímido e incapaz de generar situaciones de gol acordes a su urgencia, todo se rompió tras el descanso. Buscando evitar el desempate, la visita salió a jugar el complemento asumiendo mayores riesgos y desarmando su línea de cinco defensores. Sin embargo, ese atrevimiento recibió un rápido nocaut del que el equipo jamás logró reponerse.

A los 5 minutos, Meléndez entró en soledad al área y conectó un pase atrás de Domínguez para estampar el 1-0. Fue un desahogo que el propio autor del gol resumió luego del encuentro poniéndole palabras al morbo de la tarde: “Me saco el sombrero con los chicos. Pudimos salvarnos y mandar a Chicago a la B. Es venganza de 2012, todo vuelve. Ahora a disfrutar”.

El golpe de gracia llegó apenas cinco minutos después: a los 10′, Tomás Pantaleone ganó de arriba y metió un cabezazo letal para el 2-0. Esa ráfaga dejó a Chicago en la lona: en lo que restó del partido no mostró reacción alguna y se quedó deambulando a la espera de un milagro desde Santa Fe.

Ese final tuvo una cuota de dramatismo impensada. A los 37 minutos del complemento, el partido en San Martín debió detenerse por casi 10 minutos debido a que un colaborador de Chicago se desmayó en el banco de suplentes. Esta extensa demora provocó que el encuentro en Rafaela terminara primero.

Allí, Patronato sufrió hasta el último suspiro: la Crema estrelló un tiro en el palo sobre la hora que casi condena a los de Paraná. Finalmente fue 0-0, y el Patrón quedó esperando el cierre del Tricolor. Al reanudarse el juego en San Martín, Chicago disputó el tiempo adicionado ya sabiendo que Rafaela no le había dado esa mano salvadora.

Con los cupos sentenciados y un histórico como Chicago volviendo a pisar la tercera categoría tras la temporada 2013/14, la Primera Nacional ahora se prepara para la gloria. A partir del fin de semana del 14 de noviembre comenzará a disputarse el Reducido y la gran final por el primer ascenso a la Liga Profesional, que medirá a Godoy Cruz (ganador de la Zona A) frente a Tristán Suárez (líder de la Zona B).



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