El hombre que durante años enseñó a millones de espectadores cómo sobrevivir en desiertos, selvas, montañas heladas o islas remotas asegura que no hace falta machacarse para mantener un físico sano y atlético. A sus 51 años, Bear Grylls mantiene desde hace décadas una rutina sencilla basada en ejercicios básicos como las flexiones o las dominadas, disciplina y constancia. “No necesito un gimnasio sofisticado; necesito seguir moviéndome cada día cuando sale el sol”, resume el aventurero británico.
Aun sin redes sociales, Grylls se convirtió en un fenómeno mundial gracias a El último superviviente (Man vs. Wild), el programa emitido entre 2006 y 2011 donde aparecía atravesando glaciares, consiguiendo beber agua en condiciones imposibles o alimentándose de insectos, plantas y animales salvajes para mostrar técnicas de supervivencia extrema.
Antes de su estrellato en la televisión, había servido en las fuerzas especiales británicas (SAS) y había sobrevivido a un grave accidente de paracaidismo en África que le provocó varias fracturas vertebrales. Apenas dos años después logró convertirse en uno de los británicos más jóvenes en coronar el Everest, lo que precipitó su fichaje por Discovery Channel y el posterior liderazgo de un nuevo formato de aventura que marcó una época.
Sus aventuras fueron posibles, en gran parte, por un físico privilegiado. En una reciente conversación en el pódcast estadounidense High Performance, el británico sorprende con una rutina de ejercicios muy sencilla que lo mantiene en plena forma a los 51 años. “Llevo décadas empezando el día con 25 dominadas, 50 flexiones, 75 sentadillas y 100 abdominales. Al principio no podía hacer ni tres dominadas, pero la constancia lo cambia todo”, ha explicado.
Lejos de entrenamientos interminables, Grylls defiende sesiones relativamente cortas y sostenibles. “Mucha gente entrena demasiado y termina lesionándose. El secreto no es destruirte cada día, sino mantenerte constante durante años”, ha afirmado durante la entrevista. La sesiones de Bear Grylls, según revela él mismo, duran entre 30 y 45 minutos y priorizan la recuperación.
El aventurero británico reconoce que con el paso del tiempo ha cambiado completamente su manera de entender el ejercicio. Si antes priorizaba la intensidad extrema, ahora apuesta por la regularidad y por escuchar más al cuerpo. “Me hago mayor, claro, pero sigo queriendo poder moverme bien, escalar, correr y sentirme fuerte. Quiero llegar a los 95 años y seguir siendo capaz de colgarme de una barra”, ha señalado.
Grylls asegura que sigue entrenando al aire libre y descalzo, incluso en invierno. “Cuando entrenas fuera con frío o nieve recuerdas que la disciplina no depende del clima ni de las ganas”, sostiene. Grylls también relata que detesta empezar el día mirando el móvil, ya que le provoca una entrada directa a un estado de estrés y sobreestimulación. “Es una decisión cómoda, pero para mí la peor,si mantienes hábitos positivos durante suficiente tiempo dejan de ser una obligación y pasan a formar parte de quién eres”, sentencia.
Entre sus rituales también aparecen las duchas frías, una rutina que lleva a cabo de manera religiosa después de cada entrenamiento. Esta práctica acumula cierto respaldo científico en estudios como el publicado en la revista Arthroscopy, Sports Medicine, and Rehabilitation, que señala que la inmersión en agua fría puede contribuir a reducir el dolor muscular tardío y favorecer la recuperación tras esfuerzos intensos. Es habitual entre futbolistas, ciclistas, jugadores de baloncesto y, en general, deportistas sometidos a cargas de trabajo continuadas.
También defiende la importancia de hacer cosas incómodas de manera voluntaria. “El miedo nunca desaparece; simplemente aprendes a convivir con él. Cada pequeña incomodidad te hace más resiliente”, ha explicado. Seguramente ese espíritu fue el que empujó a Grylls a buscar agua en una cueva llena de murciélagos gigantes, zarpar en una balsa en medio del océano o beber agua exprimiendo excrementos de camello, gestas inverosímiles en una época en la que aún no existían infinidad de youtubers subiendo video blogs de viajes o retos virales.
