En el frio y ventoso territorio de la Patagonia, un enigmático cánido habitó en Tierra del Fuego hasta principios del siglo XX junto a los pueblos yaganes y selk’nam.
El perro yagán, también conocido como perro fueguino o patagónico, fue una especie de cánido que fue domesticado por los pueblos originarios para cazar pequeños mamíferos y calentarse mientras dormían.
Luego del exterminio de los yaganes y los selk’nam y la colonización de la región a finales del siglo XIX, la especie desapareció misteriosamente y no se volvió a tener registro alguno de un perro yagán en la región.
Los perros yaganes ayudaban a los aborígenes a combatir el frio
Si bien no hay una descripción científica de estos canes, gracias a los registros de exploradores y naturalistas se sabe que el perro yagán tenía características muy similares al culpeo (una especie de zorro que habita en la Patagonia).
El ingeniero argentino Julio Popper, considerado como uno de los principales responsables del exterminio de los indígenas en Tierra del Fuego, describió en una conferencia en el Instituto Geográfico Argentino en 1887 que el perro fueguino era muy parecido a los zorros ya que tenía las orejas erguidas y la cola gruesa.
Los perros yaganes medían aproximadamente entre 80 a 90 centímetros (incluyendo la cola) y pesaban en promedio entre diez a quince kilos.
Los perros yaganes tenía un pelaje grueso y oscuro que los protegían del frio y la humedad. Su color era mayoritariamente negro y marrón aunque algunos podían presentar manchas blancas.
Una investigación liderada por los ecólogos chilenos Fabián Jacksic y Sergio Castro publicada en el año 2023 en Springer nature señaló que las tribus indígenas se acurrucaban junto a estos perros por las noches para combatir el frio y así utilizarlos como calentadores corporales.
Además, destacaron que el animal tenía una fisonomía ágil que le servía para moverse fácilmente en los terrenos rocosos y montañosos de la región.
Los pueblos originarios adiestraban a los perros para cazar nutrias. Foto: D. público/WikipediaEl famoso naturalista Charles Darwin escribió en 1893 en su libro The Voyage of the Beagle que los pueblos originarios utilizaban a esta especie para capturar nutrias.
Darwin contó que un niño indígena mató a una nutria de un flechazo y que este, había adiestrado a uno de estos perros para que la capturara.
Pero lo que más le sorprendió al naturalista era que en tiempos de hambruna, estos pueblos preferían comerse a las ancianas de la población antes que a los perros. Cuando le preguntaron al niño por qué hacían esto este le contesto: “Los perros cazan nutrias, las ancianas no”.
El exterminio de los indígenas: la causa de su extinción
La desaparición de los perros yaganes coincidió con el proceso de colonización de Tierra del Fuego que terminó con el exterminio de los pueblos originarios a mediados del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Los selk’nam cazando junto a dos perros yaganes: Foto: D. público/WikipediaLa llegada de los primeros misioneros, balleneros y colonos europeos entre los años 1850 y 1860 introdujo nuevas enfermedades como la tuberculosis, el sarampión y la viruela que debilitaron a los pueblos yaganes y redujo drásticamente su población.
La introducción de grandes estancias para el pastoreo de ovejas en Tierra del Fuego en 1880 inició un periodo de exterminio hacia los selk’nam, ya que estos comenzaron a ser acusados por los estancieros de cazar a sus ovejas.
El genocidio finalizó a comienzos del siglo XX con la población de los selk’nam colapsada y reducida a unos pocos sobrevivientes.
Los perros yaganes se fueron extinguiendo a medida que iban desapareciendo las comunidades con las cuales convivían.
Además, los colonos despreciaban a estos perros ya que los consideraban “feos y peligrosos para su ganado”, por lo que comenzaron a introducir perros domésticos provenientes de Europa en la región.
Julius Popper fue uno de los responsables del exterminio de los selk’nam. Foto: D. público/WikipediaLa desaparición de los perros yaganes fue tan silenciosa y pasó tan desapercibida que, cuando el misionero silesiano Martin Gusinde visitó a los pueblos yaganes en 1919, observó que ya no convivían más con perros.
Gusinde quería estudiar al animal por lo que acudió a varias estancias con la esperanza de encontrar algún perro fueguino que aún estuviera con vida, pero para ese entonces, el animal había desaparecido.
El debate sobre si fue un perro o un zorro
El perro yagán nunca tuvo un nombre taxonómico oficial ya que se extinguió antes de que un zoólogo pudiera realizar una descripción científica del animal.
Algunos exploradores del siglo XIX describieron al animal como una especie de zorro domesticado.
El culpeo habita la Cordillera de los Andes y es asociado al perro yagán. Foto: Charles J. Sharp CC BY-SA 4.0Una investigación publicada en el año 2013 en la revista Quaternary International utilizó muestras de pelos de un supuesto ejemplar conservado en un museo de Tierra del Fuego.
Los investigadores compararon las muestras con varios cánidos que habitan la Patagonia y con perros domésticos.
El resultado reveló que el perro fueguino se parecía en un 97,5% al culpeo (una especie de zorro que habita en la Patagonia) y en un 88,9% a los perros domésticos actuales.
Sin embargo, los ecólogos Fabián Jacksic y Sergio Castro argumentaron que no era correcto afirmar que el perro fueguino era un culpeo, ya que el ejemplar analizado tenía un origen incierto y no es posible verificar si convivió o no con los pueblos originarios.
Por eso, Jacksic y Castro insisten en la necesidad de analizar otros ejemplares históricos para sacar una conclusión certera acerca del verdadero origen de estos perros.
Mas de cien años después de su ultimo avistamiento, la desaparición del perro yagán continua siendo una incógnita. La escasa evidencia arqueológica y las pocas investigaciones realizadas extienden el misterio sobre la identidad de uno de los canes más enigmáticos de Sudamérica.
