Con apenas 4 años, Zorien Royce ingresó a Mensa e Intertel, dos de las organizaciones que reúnen a personas con un coeficiente intelectual excepcional. El niño, que vive con sus padres en Chicago, demostró desde muy pequeño habilidades cognitivas muy por encima del promedio para su edad.
Las personas que lo conocen no dejan de sorprenderse con su gran capacidad, lo que incluye también al psicólogo que lo evaluó para ingresar a Mensa e Intertel. Obtuvo 156 sobre 160 en la prueba de inteligencia Wechsler, lo que lo ubica como uno de los niños más brillantes de su edad en Estados Unidos. A los 4 ya leía a un nivel como el de segundo grado y aprendía fracciones.
Sus padres, Naqib Alam Ansari y Monirupa Ananya, comenzaron a notar que el desarrollo de Zorien era diferente cuando tenía apenas 18 meses.
“A los dos años ya leía libros, deletreaba palabras como ‘hipopótamo’ y ‘caimán’, y contaba de ida y vuelta hasta 100. Fue entonces cuando supimos que su futuro sería muy diferente”, recordaron.
Ante ese escenario, decidieron contactar a Mensa para recibir orientación sobre cómo estimular sus capacidades sin descuidar su desarrollo personal. Consideran que compartir actividades con otros niños de habilidades similares le permitirá desarrollarse en un entorno acorde con sus necesidades.
En 2025, Mensa anunció su incorporación a través de una publicación en Instagram. “Demostrando que la curiosidad no conoce límites de edad, este pequeño genio lee al nivel de un niño de tercer grado y contagia alegría con cada idioma que aprende“, escribió la organización.
Los padres explicaron que su principal preocupación era que Zorien no se sintiera aislado por sus capacidades. “No queríamos que sus habilidades pasaran desapercibidas ni que se sintiera fuera de lugar. Por eso recurrimos a Mensa”, señalaron.
Según contaron, la organización les brindó recursos y acompañamiento para estimular su desarrollo intelectual sin perder de vista su crecimiento emocional y social. En una de sus publicaciones, Mensa lo describió como un “genio de las matemáticas” y destacó su facilidad para aprender idiomas.
Además de su facilidad para las matemáticas y la ortografía, Zorien disfruta de actividades propias de cualquier niño de su edad. Le gusta practicar deportes, resolver acertijos, construir con bloques Lego, dibujar y leer cuentos.
Sus padres aseguran que su prioridad no es exigirle nuevos logros, sino ofrecerle un entorno equilibrado donde pueda desarrollar todo su potencial.
“Para nosotros, ser superdotado no se trata solo de números o calificaciones, sino de equilibrio. Queremos que Zorien disfrute de su infancia, juegue, ría y crezca emocionalmente al mismo ritmo que desarrolla su intelecto. Nuestro mayor deseo es que siga siendo curioso, alegre y empático”, afirmaron.
Desde muy pequeño también sorprendió por su capacidad para realizar multiplicaciones de tres cifras, comprender conceptos complejos y aplicarlos con facilidad. Sabe contar en cinco idiomas; habla inglés y bengalí con fluidez y actualmente aprende hindi, español y francés.
Cuando le preguntan qué quiere ser de grande, responde que sueña con convertirse en científico de la NASA y tener una enorme biblioteca, su “lugar favorito del mundo”.
Charles Brown, director de Marketing y Comunicaciones de American Mensa, destacó la singularidad del caso: “Solo el 5% de los miembros de Mensa tiene menos de 12 años, lo que los convierte en un grupo especial dentro de nuestro ya especial grupo”.
