Javier Milei mantiene sus planes de viajar a Londres en el medio de las repentinas tensiones de su gobierno con el Reino Unido por el endurecimiento de la política libertaria en torno al conflicto por la soberanía de las Malvinas.
Fuentes oficiales confiaron que el mandatario mantiene su deseo de viajar y que recibió una invitación para dar una charla en la prestigiosa Universidad de Oxford, entre el 23 y el 24 de octubre próximo, y que es su deseo confirmarlo.
El Presidente quiere viajar a Gran Bretaña desde el inicio de su gobierno, cuando la política respecto a Malvinas era otra con acercamientos a las empresas británicas. Incluso durante una visita que le hizo a la Casa Rosada el ex primer ministro Boris Johnson -que ahora reclamó refuerzos militares para Malvinas- Milei le pidió gestiones para conocerlo a Mick Jagger. Y al diario The Telegraph le dijo también que viajaba este año.
Más aún, en el Gobierno no descartan contactos con la administración de Andy Burnham en Londres y con políticos del ámbito conservador, entre ellos el ultraderechista Nigel Farage, para posibles bilaterales. El problema es que todos esos vínculos están ahora resentidos por los anuncios de Milei en su cadena nacional del jueves y por el avance de los mismos, que encontrará a los ministros Carlos Presti (Defensa) y Pablo Quirno (Exteriores) haciendo una demostración de soberanía el viernes con su viaje a Tierra del Fuego.
Pero a diferencia de lo que habían dejado trascender desde la Cancillería en un principio, en el viaje de Milei a Londres no se prevé una Argentina Week -Semana Argentina para el fomento de inversiones- porque está muy cercana en el tiempo a la que se va a hacer en París, del 30 de septiembre al 2 de octubre. En estos preparativos están Quirno y el embajador Ian Sielecki. Antes, el 23 de este mes, tiene que dar su discurso ante las Naciones Unidas, en Nueva York. Y a mediados de diciembre, en Mar a Lago, con los líderes de G20, incluyendo a Donald Trump y Andy Burhham.
La invitación de la Universidad de Oxford ya está trabajándose en la Presidencia de la Nación.
Pero queda por resolver cómo se va compatibilizar eso con los anuncios presidenciales del jueves pasado: una batería de sanciones a empresas que mantengan negocios con las Islas -lo que es considerado ilegal por Argentina- y que apunta especialmente al sector hidrocarburÍfero, sobre la base de una ley que ya había sido sancionada durante el kirchnerismo.
Con su giro respecto al Reino Unido, Milei se “subió” a declaraciones del presidente Donald Trump que -en tren de presionar a los británicos por otros asuntos- sugirió que podía revisar la política de neutralidad diplomática de los Estados Unidos en el conflicto por Malvinas.
Así también anunció que dará mayores recursos al Ministerio de Defensa, y a los servicios de inteligencia de la SIDE. Dispuso una mayor presencia en el Atlántico Sur con presupuestos especiales para las Fuerzas Armadas y dijo que dará impulso a la construcción de la llamada Base Naval Integrada que se proyecta construir en Tierra del Fuego desde 2022. También le dio más poder a la Cancillería para impulsar sanciones y creará un llamado Consejo de Seguridad Nacional para proteger el territorio nacional, y las telecomunicaciones.
Entonces todo el arco político británico, conservador y laborista, salió al cruce del gobierno argentino aunque a este martes, la tensión había bajado mucho y los políticos de Londres estaban re enfocados en el choque del gobierno Burnham con el de Benjamín Netanyahu al que les están reclamando que de una vez por todas acepte la existencia de dos Estados, uno para Israel y otro para Palestina. Y también criticaron fuertemente la violencia de los colonos israelíes -a el canciller británico llamó “terroristas”- contra la población palestina de Cisjordania.
Pero internamente hay mucha confusión. El viernes pasado hablaban de sanciones contra 45 empresas y ejecutivos que tengan actividades con Malvinas. La lista, supo Clarín era mucho mayor, e incluía bancos y financieras, algunas de origen estadounidense.
En Economía, la cartera de Luis Caputo, el anuncio de sancionar empresas no cae con simpatía, según supo este diario de las más altas fuentes. También generó una movida de la Embajada de Estados Unidos, que pidió conocer la lista de empresas y sujetos sujetos a sanciones por parte de Argentina. Así la lista se fue reduciendo, también la cantidad de ejecutivos. Todo bastante difuso.
Lo cierto es que también en Argentina, hay un enredo interno en el endurecimiento de la protesta contra la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, que anunciaron explotación de petróleo en las Malvinas para 2028. Eso será histórico, cambiará la configuración del Atlántico Sur.
