TORONTO (AP) — Estados Unidos prohibirá productos lácteos, la mayoría de las bebidas alcohólicas y motocicletas de Canadá, dijo la Casa Blanca el martes, mientras se intensifica la guerra comercial entre las dos naciones norteamericanas.
La prohibición entrará en vigor en tres semanas y se produce después de que Canadá impusiera aranceles de represalia sobre 20.000 millones de dólares en productos estadounidenses.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también tomó medidas el martes para excluir productos canadienses de grandes contratos gubernamentales estadounidenses a largo plazo, mientras entraban en vigor los aranceles de Canadá sobre bienes estadounidenses y el primer ministro canadiense Mark Carney prometía acelerar los esfuerzos para reducir la dependencia de Canadá en Estados Unidos.
Trump ordenó a la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos declarar a los productos canadienses no elegibles para esos contratos hasta que Canadá permita “reciprocidad plena y justa” para los productos estadounidenses.
Carney dijo el martes que la estrategia de Canadá consistía en volverse más independiente. “Se trata de asegurarse de que ningún país pueda tomarnos como rehenes. Y que podamos vivir como queremos vivir”.
La ruptura entre Canadá y Estados Unidos ha trastocado una de las relaciones más estrechas del mundo. El 22 de agosto, Estados Unidos impuso aranceles del 50% sobre alrededor del 5% de las importaciones canadienses, alegando que Canadá había tratado injustamente a las industrias estadounidenses de productos lácteos, bebidas alcohólicas y automotriz.
Estados Unidos y Canadá han rivalizado durante mucho tiempo por el comercio, particularmente el mercado lácteo de Canadá y sus subsidios para productores de madera blanda. Pero siguieron siendo amigos y aliados firmes.
En el gobierno de Trump, las relaciones entre Estados Unidos y Canadá se han deteriorado rápidamente. Además de imponer aranceles a bienes canadienses, Trump ha hecho repetidamente comentarios incendiarios sobre convertir a Canadá en otro estado de Estados Unidos. Carney llegó al poder en una victoria política inesperada el año pasado al prometer hacerle frente.
Algunas provincias canadienses han prohibido la venta de productos alcohólicos estadounidenses, una medida que provocó la represalia de Estados Unidos el martes.
Canadá está explorando vínculos con la Unión Europea que podrían quedarse apenas por debajo de la membresía, según un funcionario canadiense familiarizado con las conversaciones.
Las opciones podrían incluir ampliar acuerdos existentes, negociar un nuevo tratado o crear otras formas de cooperación. El funcionario indicó que Canadá ya está consultando a provincias, territorios y grupos laborales sobre cómo podría ser una relación más profunda con la UE, pero que no se ha elegido ningún modelo.
El funcionario habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a comentar las conversaciones públicamente.
Carney tiene previsto estar la próxima semana en Estrasburgo, Francia, donde asistirá al discurso sobre el Estado de la Unión Europea de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el 16 de septiembre, y se dirigirá al Parlamento Europeo al día siguiente.
Canadá mira más allá de EEUU Carney reconoció que las medidas comerciales causarían dolor a corto plazo, pero sostuvo que empujarían a Canadá a avanzar más rápido en inversión, infraestructura y diversificación del comercio.
“Era un negocio fácil, pero significaba que dependíamos demasiado de un solo socio económico”, comentó . “Ese tiempo se acabó”.
Más del 70% de las exportaciones canadienses todavía van a Estados Unidos, lo que subraya la magnitud del impulso de Carney por diversificar el comercio. Dijo que las exportaciones de Canadá a otros países están aumentando con fuerza y van camino de duplicarse durante la próxima década.
Canadá toma represalias y Trump responde Carney defendió las represalias y afirmó que Canadá no podía dejar que los bienes estadounidenses entren a Canadá sin aranceles mientras las empresas canadienses enfrentan aranceles de Estados Unidos.
Canadá no buscaba escalar la confrontación, afirmó, pero los aranceles eran necesarios para proteger a los trabajadores canadienses.
Carney dijo que el problema mayor era lo que Washington había buscado en las negociaciones fallidas.
“El asunto más fundamental es que las demandas acumuladas de Estados Unidos revelaron que querían que nos volviéramos aún más dependientes de ellos, no menos”, sostuvo. “En demasiadas áreas, querían dependencia, no una verdadera asociación económica”.
El primer ministro señaló que Washington buscaba límites a las protecciones del idioma francés y culturales, influencia sobre futuros acuerdos comerciales y condiciones que debilitarían los sectores automotriz, siderúrgico y forestal.
La forma en que termine la guerra comercial podría tener consecuencias mucho más allá de Canadá, al poner a prueba si un aliado más pequeño de Estados Unidos puede resistir la presión económica de Trump sin verse obligado a ceder.
Más temprano el martes, un funcionario canadiense dijo que Ottawa no tiene intención de cambiar de rumbo, independientemente de si Trump responde sin hacer nada o con lo que el funcionario llamó una “respuesta nuclear”. La estrategia del gobierno seguirá centrada en producir más en el país y diversificar el comercio en el exterior, indicó el funcionario.
Los aranceles afectan a cientos de productos estadounidenses, incluidos acero, aluminio, queso, electrodomésticos, ropa, cosméticos y equipo agrícola, con tasas de 15%, 25% o 50%. Cubren unos 20.000 millones de dólares en bienes estadounidenses, aproximadamente el 6% de los 333.600 millones de dólares que Estados Unidos exportó a Canadá el año pasado.
Desde que las conversaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos colapsaron el 21 de agosto, Trump y su gobierno han impuesto aranceles adicionales y emitido una serie de amenazas y ataques que presentan a Canadá como débil y dependiente.
La guerra comercial de Trump y sus reiteradas alusiones a convertir a Canadá en otro estado de Estados Unidos han generado indignación en Canadá. Los canadienses han reducido drásticamente los viajes a Estados Unidos y han boicoteado bienes estadounidenses, medidas que Carney describió como señales de determinación nacional.
El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, dijo que la provincia instalará nuevos letreros en los cruces fronterizos con Estados Unidos que dirán: “Bienvenidos a Columbia Británica, Canadá. Fuerte, orgullosa y NUNCA será el 51er estado. ¡Lo sentimos!”.
“Aunque nuestra amabilidad es una de nuestras mayores fortalezas, nunca, jamás confundan esa amabilidad con debilidad”, expresó Eby.
Ninguna de las partes tiene prisa por volver a la mesa Gabriel Brunet, portavoz del ministro de Comercio Canadá-Estados Unidos, Dominic LeBlanc, dijo que funcionarios de ambos países siguen en contacto aunque las negociaciones formales no se han reanudado.
La exfuncionaria comercial de Estados Unidos Wendy Cutler dijo que el índice de aprobación pública de Carney, que ahora supera el 70%, le da pocas razones para reanudar las conversaciones.
“Está claro que, en este punto, ninguna de las partes quiere parecer demasiado ansiosa por volver a involucrarse por temor a verse débil”, señaló.
