El ex ministro del Interior y Transporte de la Nación Florencio Randazzo declaró hoy en el juicio por los cuadernos de la corrupción que durante su gestión nunca recibió “una instrucción política para beneficiar a una empresa por subsidios” y que siempre tuvo el apoyo de la ex presidenta Cristina Kirchner, una de las acusadas en la causa, para hacer cambios en el área de transporte

“Me tocó ser ministro durante ocho años y me he sentido siempre apoyado en la gestión. Todas las decisiones vinculadas a los cambios siempre fueron avalados. Y lo dice alguien que hace 10 años no habla con ella y he tenido muchas diferencias políticas”, dijo Randazzo al declarar como testigo ante el Tribunal Oral Federal 7 que juzga el esquema de pago de sobornos de parte de empresarios a funcionarios públicos para obtener obras públicas durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

“No me consta eso. Si hay alguna anormalidad está la justicia para actuar”, contestó el ex ministro cuando le preguntaron si vio “alguna actividad oscura” en la relación entre empresarios y funcionarios. Tampoco que los empresarios Aldo Roggio y Gabriel Romero, donde de los que declararon como arrepentidos, le hayan dicho que tuvieron que pagar sobornos.

Randazzo, quien declaró cerca de dos horas, contó que asumió en diciembre de 2007 como ministro del Interior del gobierno de Cristina Kirchner. En junio de 2012, tras la tragedia ferroviaria de Once en febrero de ese año en la que un tren de la línea Sarmiento chocó y mató a 52 personas, sumó el área de transporte que entonces estaba bajo la órbita del ministro de Planificación Julio De Vido, otro de los acusados. Randazzo contó que esa fue una decisión política. “La presidenta decide darle mayor jerarquía”.

En el esquema de corrupción que se juzga en la causa, uno de los tramos se vincula con las coimas que se pagaban en el área de transporte de los ferrocarriles.

El ex funcionario relató la historia de los trenes en el país -“los ferrocarriles muestran la tragedia argentina”- y cuáles fueron los cambios que hicieron en el área: la compra de 1.400 coches, la implementación definitiva de la tarjeta SUBE, la renovación de vías, la aplicación de tecnología, entre otras.

Randazzo señaló que la gran discusión siempre fueron los subsidios que el estado nacional le daba a las empresas. “Si se congela la tarifa naturalmente el subsidio va a aumentar”, señaló y recordó que de 2002 a 2008 las tarifas estuvieron congeladas y que del 2088 al 2014 aumentaron un 80 por ciento pero con una inflación del 400 por ciento y un incremento de salarios de los empleados de los ferrocarriles del mil 1.000 por ciento.

“Eran tarifas a mi criterio demasiado bajas. Era una discusión con Cristina Kirchner y el Ministerio de Economía porque había una discusión sobre cómo se controlaba la inflación. Pero cualquier aumento no era preponderante con la baja de subsidios que podíamos producir”, sostuvo y recordó que la proporción era de un 90 por ciento de subsidios y un 10 de tarifa.

También relató que en su gestión le dieron de baja a varias empresas que concesionaban los ferrocarriles por el mal servicio y que todas las semanas se reunía con los empresarios, entre ellos Roggio y Romero, para abordar distintos temas.

“Mi relación era directa con la Presidenta de la Nación. Nunca recibí una instrucción política para beneficiar a una empresa por subsidios. Siempre me sentí apoyado por la Presidenta de la Nación”, sostuvo Randazzo y negó cualquier hecho de posible corrupción que haya conocido.

De hecho, Germán Castelli, uno de los jueces del Tribunal Oral, le preguntó si conociendo la causa podía aportar alguna información. “He tratado de venir acá como testigo aportando todas las preguntas que me formularon. Lamentablemente uno de los problemas que tiene este país también es la justicia. Pasaron 12 años y hay cosas que uno recuerda menos y puede aportar mucho menos de lo que hubiera aportado si la cosa hubiese sido mucho antes”, contestó Randazzo.

Al ex funcionario también le preguntaron por su vínculo con otros acusados de la causa. De De Vido dijo que tuvo “poco contacto” porque eran de diferencias áreas y que nunca tuvo problemas. Y sobre los ex funcionarios Ricardo Jaime, José López, Juan Pablo Schiavi y Roberto Baratta que los conoció poco o que no tenía relación.



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