Durante la vejez, suele ser habitual la hiponatremia, es decir, que disminuya la concentración de sodio en sangre. Y esto, por supuesto, genera diversas consecuencias.

“El organismo está formado fundamentalmente por agua. Y el sodio es un mineral (los médicos lo llamamos catión) que hace que el agua que tenemos esté dentro de los vasos. O sea que el sodio es importante porque regula la distribución del líquido”, comienza explicando Gabriela González, médica de planta de la División Nefrología del Hospital de Clínicas de la UBA.

Y agrega: “De hecho, podemos tener una concentración de sodio total global dentro del organismo que sea normal e igual tener hiponatremia. Por lo tanto, la que la define no es solo la cantidad total de sodio, sino cómo se regula la concentración de agua. Si hay más agua, se diluye”.

La médica comenta que también hay dos hormonas en el riñón encargadas de regular el movimiento del agua: la antidiurética y la vasopresina. “Por lo tanto, la hiponatremia no solo se debe a la pérdida de sodio, como puede pasar cuando alguien vomita o tiene diarreas, sino que puede ocurrir por cambios en estas dos hormonas”.

—¿A qué se deben estos cambios?

—Nosotros empezamos a envejecer alrededor de los 35 años y va decreciendo la funcionalidad de todos los órganos. Entonces, el adulto mayor pierde la capacidad de diluir la orina y de mover el agua. Además, elimina menos líquido y como la secreción de la hormona vasopresina tiende a aumentar, retiene agua. Esto diluye el sodio y, como dijimos, produce hiponatremia.

—¿Qué otras causas hay de hiponatremia?

—Hay un concepto general de que se debe tomar mucha agua. Socialmente todo el mundo cree que son 3 litros por día. Y una cosa es que los tome alguien que tiene los mecanismos para regular el sodio intactos (como ocurre en la juventud) y otra en el adulto mayor que estos mecanismos los tiene más frágiles. Por eso ese concepto y el de “no hay que comer con sodio”, a veces son peligrosos. Esto en un adulto mayor que no regula el movimiento del agua puede devenir en hiponatremia.

Más causas de hiponatremia

González, directora de la carrera de Médico especialista en Nefrología y Medio Interno de la UBA, menciona luego otras causas de hiponatremia en la vejez.

“El adulto mayor, generalmente, está polimedicado y hay medicamentos como los antidepresivos y los diuréticos que actúan sobre la hormona antidiurética y, por lo tanto, favorecen la retención de agua y la dilución del sodio. Y los anticonvulsivantes también pueden dar hiponatremia”.

Además puede producir hiponatremia la insuficiencia cardíaca, habitual en la tercera edad. En estos casos, la indicación médica suele ser tomar diuréticos para eliminar agua y comer sin sal para no hincharse.

“Muchas veces esa combinación de restringir el sodio y dar un diurético hace que ese paciente, si no elimina la suficiente agua, tenga hiponatremia”, sostiene la nefróloga.

Y agrega: “En la insuficiencia renal también se tiende a tenerla. Las enfermedades respiratorias y el ACV, pueden afectar la hormona antidiurética. Hay múltiples causas, por lo que es algo frecuente en el adulto mayor”.

Luego manifiesta que, si este mineral -que es el que mantiene bien el agua-, está bajo, el agua sale, entra a la célula cerebral y produce cierto grado de edema cerebral, que genera mareos, desconcierto y trastornos cognitivos. “Entonces, si un adulto mayor empieza a estar más confuso, más aletargado o tiene más caídas, se debe pensar en el sodio”.

Para confirmarlo, el médico suele indicar un análisis de sangre. Y si se diagnostica hiponatremia, lo siguiente es evaluar si hay mucha o poca agua en el cuerpo. “Es decir, si el paciente está hinchado o deshidratado; si es que perdió sodio o es que distribuyó mal el agua”, explica la especialista. Y cuenta que se corrobora mediante el examen físico: revisando, tocando la piel, viendo si hay edemas en las piernas.

En busca de un equilibrio

“Si el paciente presenta criterios de hospitalización, hay otros estudios que ya los dejamos para casos más severos”, sostiene la la presidenta de la Asociación Nefrológica de Buenos Aires (ANBA). Y comenta que el tratamiento va a depender de la causa. “Si el paciente tuvo pérdidas de sodio, es reponerlo. Si le sobra líquido es restringirlo, es decir, que tome menos agua”.

Además, indica que se debe evaluar la necesidad de aumentar un poco la ingesta de sal y controlarlo. “Ahora, si tiene una hiponatremia sintomática, es decir, presenta confusión, está muy aletargado o tiene convulsiones, eso requiere la reposición endovenosa en internación”.

—¿Cómo se busca un equilibrio entre el líquido y la sal que se necesitan?

—A los pacientes que tienen insuficiencia cardíaca en general se les indica consumir 2 g de sodio diarios, o sea, una dosis estandarizada. No es decirle “prohibido el sodio”, es determinar qué cantidad va a ingerir. Y eso nosotros lo podemos controlar midiendo el sodio que tiene en orina, porque si un paciente come muy poco sodio, como el organismo tiene mecanismos para regularlo, va a tener muy poco en la orina. Entonces, podemos controlar si el paciente está cumpliendo esa dieta midiendo un sodio urinario. Para eso se le pide que recolecte orina de 24 horas. También pesamos al paciente, evaluamos si tiene edema en las piernas, líquido en los pulmones y evaluamos el sodio en la sangre.

—¿Qué medidas se toman si tiene bajo el sodio en la sangre?

—Si está usando diuréticos, la medida más importante es restringir la ingesta de líquidos para no diluir tanto el sodio y no tener que usar tantos diuréticos. Entonces, si un paciente puede restringir lo que toma, yo no tengo que forzar lo que va a orinar con diuréticos. Por eso es un equilibrio muy fino. Como tiene insuficiencia cardíaca, no funciona bien el corazón y se afecta el riñón. Además, los mecanismos regulatorios del agua disminuyen. Entonces hasta el 20% de los adultos mayores podrían tener hiponatremia.

—¿Y qué sucede con los antidepresivos?

—Hay que rotarlos porque lo que hacen estos medicamentos es interactuar con la hormona antidiurética y eso es algo que si ocurre no hay manera de modificarlo. Por lo tanto, hay que cambiar el fármaco por otro que actúe sobre la conducta.

Por último, la profesional hace hincapié en la importancia de la consulta médica para realizar un análisis de sangre, evaluar los cambios de conducta o si hay caídas. Y sostiene que nunca hay que automedicarse y que los dichos populares médicos no son aplicables a todas las poblaciones. “No todo el mundo debe tomar 3 litros de agua por día ni tiene que comer sin sodio”, concluye.

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