La victoria ante Independiente, otro clásico en el haber de una campaña que asoma sobrenatural, fortificó el ánimo de cara a la semana más caliente. Es cierto que Boca tiene cinco objetivos que pueden derivar en esas anheladas vueltas olímpicas. Sin embargo, el duelo con River es un campeonato aparte.

La frase que acuñó el periodismo de la vieja escuela, remasterizada en la previa de un nuevo enfrentamiento, no deja de estar vigente. Y en ese sentido, la hoja de ruta azul y oro tiene seis días en los que no habrá otra cosa más relevante. Con un plus, a la espera del choque entre Argentinos Juniors e Independiente Rivadavia en La Paternal: el equipo xeneize puede quedar a un paso de la consagración en la Tabla Anual si vence su rival de banda roja.

Ya lo dijo Rodolfo Arruabarrena, el técnico que en apenas cuatro meses le devolvió a Boca la esperanza de ganar un título después de tres años: “Con culo no se gana”. Lo hizo en Avellaneda en ocasión de su centésimo partido como entrenador azul y oro, metiéndose en el top 10, detrás de Carlos Bianchi (349), Mario Fortunato (259), Juan Carlos Lorenzo (234), Oscar Washington Tabárez (167), Rogelio Domínguez (146), Miguel Russo (128), Guillermo Barros Schelotto (115), Alfredo Garasini (114).

El plan del Vasco comenzó con el lunes libre, un descanso necesario para lo que viene. A partir de este martes, llegarán los trabajos más exigentes. Aunque el técnico ya lo dijo hace tiempo, con su ciclo incipiente: “Soy un seleccionador”. En este contexto, Arruabarrena administrará las cargas y pondrá lo mejor que tiene, como hizo este domingo en el Libertadores de América. Incluso, al propio Leandro Paredes, que había ido al banco contra Vasco Da Gama y se suponía que no iba a jugar de entrada frente a Independiente.

Sin embargo, el capitán no se quiere perder ningún partido. “Gracias a Dios, pude jugar los noventa. Estaba pensado otra cosa, pero por suerte salió bien. No era lo recomendado por los médicos jugar todo el partido, pero me sentí bien y ganamos, que es lo importante”, declaró post victoria. Y será de la partida el 1° de noviembre, está claro.

Para Arruabarrena, más allá de la presión que habrá en los próximos 40 días, es una tranquilidad disputar un encuentro por semana. Se vienen River, el próximo domingo, y Defensa y Justicia, el 8 también en la Bombonera, por el Torneo Clausura; Banfield, el 14 en Mendoza por la semi de la Copa Argentina, y Atlético Mineiro, el 21 en Barranquilla por la final de la Sudamericana. Los octavos del campeonato local arrancarán el mismo fin de semana que el conjunto azul y oro se enfrentará con los brasileños, por lo que recién jugaría el miércoles 25. Claro que, a esa altura, podría llegar con dos títulos, la Liga y el trofeo continental.

El Vasco, de todos modos, no piensa mucho más lejos que en el choque por venir. “Hay que vivir el presente, no pensar tanto en el futuro, gastás energías en algo que aún no va a ocurrir, es partido a partido, tengo jugadores inteligentes, con ganas y hambre, esperamos poder conseguir algo para el hincha y el club que lo necesita, y para escribir nuestra historia”, enfatizó tras el triunfo ante Independiente. Y agregó: “Después podemos charlar, mucho elogio, todo muy lindo, pero restan dos meses y esperamos pelear algo el 19 de diciembre”. Esa fecha se jugará el Trofeo de Campeones. Espera Belgrano, campeón del Torneo Apertura.

Hubo una autocrítica de Arruabarrena, ya pensando en lo que viene. “Hemos tenido un desgaste mental y tomamos decisiones apuradas”, dijo del desarrollo del partido. Y añadió: “Se gana con el trabajo, la concentración, no tantos días libres, viajes, eso es fruto del trabajo y de tener un grupo muy bueno de jugadores”.

El técnico hizo descansar a Lautaro Blanco, que jugó 23 de los 25 partidos de su segundo ciclo en Boca. El rosarino, clave por su profundidad y asistencias, será titular ante River. ¿Será el único cambio? Aunque es muy prematuro, habrá que ver si juega Alan Velasco, quien arrancó contra el Rojo, o Villa se mete entre los once. El colombiano ingresó en el segundo tiempo y fue clave por el córner que desembocó en el gol de Jagger Herrera. No se avizoran más variantes.

Eso sí, para la recta final podría recuperar a Tomás Aranda, quien se fracturó el peroné de la pierna derecha, y a Adam Bareiro, que se operó en la zona lumbar. Serán refuerzos, en definitiva. Otros que están en la enfermería son Marco Pellegrino y Camilo Rey Domenech, ambos desgarrados.

Boca tiene un partido especial, que no pasa inadvertido para sus hinchas por esa rivalidad que se inició a principios de 1900, cuando su cancha y la de River estaban separadas por algunas pocas cuadras. Y aunque no se trata de una estrella para bordar en el escudo, como todos esos títulos que puede llegar a ganar de aquí a fin de año, ganar tiene un impacto único. Y eso es todo lo que hoy importa a orillas del Riachuelo.



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