Murió Daniel Melingo, ex integrante de Los Abuelos de la Nada y Los Twist, figura emblemática del rock y del tango también


¿Cuántos Melingos caben en Daniel Melingo? Se lo preguntaba este diario hablando del compositor de Chalaman, aquel himno reggae de Los Abuelos de la nada, o de la mitad perfecta de Los Twist. La triste noticia es que el músico, actor y poeta Daniel Melingo fue hallado sin vida en el interior de su vivienda por uno de sus hijos. Tenía 68 años.

Figura emblemática del rock y del tango, últimamente estaba preparando una celebración por los 30 años de Tangos Bajos. El 21 de septiembre, Día de la Primavera, iba a celebrar la presentación oficial de aquel álbum con la presencia de muchos de sus invitados.

El autor de canciones como Hulla Hulla o Cleopatra, también fue integrante de algunas formaciones de Charly García y parte también de cierta vanguardia española con los Lions in Love, banda under que conjugaba rasgos de soul y la música electrónica.

Este 2026 había vuelto a estar nominado a los premios Gardel por la canción La Guitarra con Fito Páez en la terna mejor “Mejor Canción de Tango “. Cabe recordar en el 2025 también había sido reconocido por el tema Pesar, con Pity Álvarez en los mismos premios.

Guitarra, saxo por encargo y clarinete. Esos fueron los instrumentos que pasando por sus manos. Con el tango, en los ‘90, su voz aguardentosa, tan característica, tan de bucear en los graves, a los que parece que no va a llegar y sin embargo llegaba, se convirtió en una maqueta del lunfardo.

Muchas vidas en una sola vida

Daniel Melingo vivió varias vidas hasta que en 1998 la pegó con Tangos bajos. Alejado de su primera amor, decía: “El rock es un simulacro de una música foránea, que intentamos cantar a veces un poco más en argentino y, otras veces, tratando que parezca que lo hacemos en inglés”.

Desde Los Twist, Melingo sabía lo que hacía cuando se metía con el lenguaje. Giros idiomáticos lunfardos (“Mocasín, piantá de aquí”) que luego pasaron a los tangos reos que cantaba Rivero y él hizo suyos. Hasta hoy ostentaba sus propias composiciones. Y su propio vocabulario.

Había nacido en Parque Patricios el 22 de octubre de 1957 y lo aclaraba. “¡Es al revés! El tango me llegó primero. “¡Antes que de la cuna! ¡Mi vieja cantaba tangos conmigo en la panza!“, diría.

Daniel Melingo y Pipo Cipolatti, en Los Twist. Primavera democrática y un disco inolvidable: "La dicha en movimiento".

No podía, sin embargo, escapar de los recuerdos que generaban Los Abuelos, Los Twist o metiendo su saxo en la banda de Charly García, etapa Piano Bar, por citar tres escalas rockeras ineludibles.

Melingo fue el autor de Chalamán. Chalamán es un hit de Los Abuelos de la Nada, incluido en el álbum Vasos y Besos. El discos salió a la venta allá por 1983. Los Abuelos eran la banda más popular del rock nacional de segunda horneada.

En las década del ‘80, la marihuana era algo que para los padres se inyectaba de forma intravenosa. Había poquísima información. Melingo, que también tocaba con Los Twist -le faltaban años para hacerse tanguero- logró varias cosas con ese tema: instaló un debate público que no existía y volvió radial un tema de verano. En otras palabras, habló de la marihuana para las grandes masas e introdujo el reggae a nivel popular.

Daniel Melingo, a la izquierda y con su saxo, en la formación de Los Abuelos de la nada, junto a Andrés Calamaro, Polo Corbella, Cachorro López, Miguel Abuelo y Gustavo Bazterrica.

Melingo textual: “Chalaman me bajó de algún lado. Tuve buena suerte de estar parado justo ahí cuando cayó. Es del ’81, antes de que conociera a Pipo Cipolatti y mucho antes de que Cachorro López me presentara a Miguel Abuelo. La canción me llego así y así la compuse”.

Melingo la cantaba cuando estaba con los Abuelos y En el bowling cuando tocaba con Los Twist. La letra decía: Flaca, pará un poco, tenés a todos los muchachos moqueando la nariz. Obvio pensábamos que se trataba de un resfrío. La metáfora siempre ha sido un poco cobarde.

Un disco grabado en tiempo récord

La dicha en movimiento fue el álbum debut Los Twist, editado en 1983. Su éxito resultó inmediato. No había nadie que no conociera todas sus canciones. Un éxito rotundo que se convirtió en las burbujas de la Primavera Democrática. El rock se volvió divertido gracias a Los Twist.

Daniel Melingo. Sus últimos años fueron captados por el tango. Foto: Ariel Grinberg

Había sido producido por Charly García. “En tres días hicimos todo. Les pedí que tocaran todo el repertorio de corrido, un tema atrás del otro. Una vez que terminaron, les dije ‘váyanse’. Ahí lo mezclé, llamé a los que hacían falta. Yo puse un tecladito, alguna viola. Fabi (Cantilo) cantó divina. Les censuré un par de cosas: en el último tema metían algo de chilenos, judíos. Era medio heavy, por eso lo saqué”.

Vendió 120.000 copias. Incluye Cleopatra, la reina del twist y El primero te lo regalan, el segundo te lo venden, entre otros. Pensé que se trataba de cieguitos, canción incluida en el álbum, se convirtió en una de los temas más emblemáticas: puesto 56 en el ranking de los 100 mejores temas del rock argentino por la revista Rolling Stone. Se grabó en 29 horas y media.

En 1986 Melingo viajó a España, donde colaboró con el grupo Los Toreros Muertos. Luego armó Lions In Love, banda con la que grabó dos álbumes: Lions in love (1989) y Psicofonías (1992).

La hora del tango

A partir de 1997 Melingo se volcó al tango. Se puso varonil al mango. Nada quedó de ese look andrógino que acompañaba las presentaciones de su histórico hit.

“Fui perfeccionando mi lenguaje general de la música, del tango en sí, no del idioma verbal, acercándome cada vez más a mí mismo. Ahí me di más manija y llegué a lo que llegué”.

En 2017 ganó el Premio Gardel como mejor Album de Tango Alternativo, con Anda y como mejor videoclip por el tema En un Bosque de la China, dirigido por Luis Ortega. Dijo en una de las tantas notas que dio: “Los que quedamos en carrera somos sobrevivientes”.

Daniel Melingo ganó varios premios Gardel por su música. Foto: Ariel Grinberg

Había estudiado en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla y en la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires en la Cátedra de Musicología, Etnomusicología y Composición, cursando armonía, composición e interpretación.

En 1980 sumó su juventud a Los Abuelos de la Nada, banda liderada por Miguel Abuelo y Andrés Calamaro. Ahí había empezado toda esta historia.



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