Este verano europeo puede convertirse en una pesadilla para quienes tengan que entrar o salir del espacio Schengen de libre circulación que comparten la mayoría de los 27 países de la Unión Europea.
La entrada en vigor del Sistema Europeo de Entrada y Salida (EES, en sus siglas en inglés), basado en un registro biométrico de los viajeros extra-comunitarios como medida de seguridad pero sobre todo para luchar contra la inmigración irregular, está provocando importantes retrasos en muchos aeropuertos europeos justo cuando empieza la temporada alta de turismo estival.
Quienes durante años entraron con un trámite más o menos rápido, británicos, estadounidenses, canadienses, japoneses, australianos, buena parte de latinoamericanos, entran ahora después de pasar horas en la fila.
Los aeropuertos y las líneas aéreas protestan, pero por ahora la Comisión Europea y los gobiernos nacionales no se mueven y aseguran que ha habido tiempo de sobra para prepararse.
En algunos aeropuertos, los más concurridos de países como España, Portugal, Italia, Grecia y Bélgica, las colas son de horas en la fila de los viajeros que no residen dentro del espacio Schengen. Algunos viajeros han pasado hasta cinco horas esperando por el control. Los aeropuertos más señalados por ahora son Palma de Mallorca, Tenerife Sur, Lisboa, Roma y Bruselas.
El EES es un sistema que sustituye al tradicional sellado manual del pasaporte por un registro digital que guarda la fotografía de la cara, las huellas dactilares y los datos del documento con el que viaje cualquier ciudadano no residente legal en la Unión Europea que vaya a pasar hasta 90 días en el espacio Schengen.
Más allá de 90 días es necesario un permiso de residencia. El sistema busca alimentar una base de datos común para los países participantes.
El problema en los aeropuertos es que el proceso de copiar de forma digital todos los datos es más lento que el antiguo proceso de sellar el pasaporte y la eventual visa para quien la necesitara. Sobre todo si es el primer viaje del pasajero en cuestión y nunca había sido registrado en Europa.
En ese caso se lo debe fotografiar y tomar las huellas dactilares para ser digitalizadas. Si por alguna razón no funciona, hay que pasar a un control manual que ralentiza aún más el proceso.
Las aerolíneas llevan meses advirtiendo a la Comisión Europea que el sistema no estaba preparado para entrar ya en vigor. Alegan que falta personal y que en los quioscos de registro automáticos hay continuamente problemas técnicos.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (AITA, la gran asociación mundial de aerolíneas) pidió incluso a la Comisión Europea que aplazara la entrada en vigor del nuevo sistema o que permitiera suspender temporalmente los controles cuando las filas de pasajeros son demasiado largas.
El viajero puede completar parte del registro en su celular antes de llegar al control, pero a debe detenerse igual porque necesita hacerse una fotografía y verificar sus huellas dactilares.
La Comisión Europea sigue rechazando la suspensión. El brazo ejecutivo de la Unión Europea asegura que no habrá suspensión generalizada y que el EES es un instrumento esencial para la seguridad europea.
Además, recuerda que ya se registraron más de 100 millones de movimientos fronterizos y se detectaron varias decenas de casos de incumplimiento de las normas de estancia.
La inmensa mayoría son casos de personas que pasaron más de los 90 días de estancia máxima para turistas. La Comisión sí reconoce que en unos 20 pasos fronterizos hay problemas mayores, pero recuerda que el sistema ya permite excepciones específicas en algunos casos.
Además de en los aeropuertos, hay problemas en algunos puertos, como el británico de Dover para registrarse para viajar hacia el continente europeo. Y en el Eurotúnel, el tren que cruza bajo tierra el Canal de la Mancha entre la ciudad francesa de Calais y la inglesa de Folkestone.
Los ciudadanos de la Unión Europea no están sujetos a estos registros, por lo que las filas son sólo para quien no tiene residencia legal en la Unión Europea.
La Comisión Europea pide tiempo. Fuentes comunitarias explican que los problemas se irán solucionando en cuanto los sistemas informáticos se corrijan y el personal en los puestos fronterizos vaya tomando experiencia con el nuevo sistema de control.
Mientras tanto, la recomendación es ir al control fronterizo varias horas antes de lo habitual y chequear la información que publican en sus sitios webs los aeropuertos.
