Las toallas forman parte de la rutina diaria y, con el paso del tiempo, pueden perder suavidad y capacidad de absorción. Un lavado incorrecto, el exceso de detergente o la humedad acumulada pueden afectar su calidad. Para conservarlas en mejores condiciones, expertas en limpieza recomiendan prestar atención al tipo de tejido, separar los colores y evitar algunos productos habituales.

Maria Mooney es una experta en limpieza y directora de marca de Truly Free que explicó todos los cuidados y las pequeñas rutinas que se pueden establecer en casa para cuidar de este producto de higiene personal. En el portal de la reconocida Martha Stewart, Mooney explicó el paso a paso.

La mayoría de las toallas puede lavarse con agua tibia en un ciclo normal. Sin embargo, antes de ponerlas en la lavadora conviene revisar las instrucciones de la etiqueta, ya que las fibras pueden variar según el producto.

También es preferible lavar las toallas por separado para evitar que la pelusa se adhiera a otras prendas. Las toallas nuevas requieren un cuidado especial antes del primer uso, porque sus fibras pueden tener residuos de suavizante que reducen su capacidad de absorción.

Para el primer lavado, los expertos recomiendan:

  • Lavar las toallas nuevas antes de utilizarlas.
  • Añadir media taza de vinagre blanco al ciclo de enjuague.
  • Separar las toallas de otras prendas.
  • Revisar siempre las instrucciones de la etiqueta.

Las toallas oscuras necesitan un cuidado que permita conservar sus tonos. El agua tibia ayuda a mantener los colores y a eliminar las bacterias. Para las manchas difíciles también puede utilizarse un blanqueador apto para ropa de color.

Lo recomendable es lavar juntas las toallas de tonalidades similares, sobre todo durante los primeros lavados, para reducir el riesgo de que los colores se transfieran.

En las toallas blancas se aconseja utilizar agua caliente para ayudar a mantener su brillo. El lavado puede acompañarse con la cantidad recomendada de detergente y un blanqueador sin cloro con potenciador de oxígeno.

Un punto fundamental consiste en no sobrecargar la lavadora. El exceso de toallas puede impedir que queden completamente limpias y también puede afectar el funcionamiento del tambor.

Además, los expertos aconsejan evitar los suavizantes y las toallitas para secadora, ya que pueden reducir la capacidad de absorción de las fibras con el paso del tiempo.

“Remoja las toallas en vinagre blanco destilado”, el truco para quitar el olor a humedad

El vinagre blanco puede ayudar a combatir las manchas y el olor a humedad. Una recomendación consiste en dejar las toallas en remojo durante tres minutos antes de colocarlas en la lavadora.

Sin embargo, existe una regla fundamental: nunca se debe mezclar vinagre con lejía.

La combinación produce gas cloro, por lo que ambos productos deben utilizarse por separado. En ese sentido, la firma Garnet Hill también recomienda lavar las toallas después de tres o cuatro usos. La frecuencia, de todos modos, puede variar según las preferencias y necesidades de cada persona.

El proceso no termina con el lavado. Las toallas deben retirarse de la lavadora de inmediato para evitar que acumulen olor a moho.

Los expertos recomiendan:

  • Sacudir las toallas después de retirarlas de la lavadora.
  • Secarlas en la secadora a temperatura media.
  • Retirarlas apenas estén completamente secas.
  • Evitar doblarlas si todavía conservan humedad.
  • Guardarlas en un lugar seco.

El secado al aire libre puede dejar las fibras más rígidas y ásperas. Para mantener una textura más suave, la secadora ofrece un resultado diferente.

Una vez secas, las toallas pueden doblarse para facilitar su almacenamiento. Para colocarlas en el baño, una opción consiste en doblarlas en tres partes a lo largo y luego colgarlas en una barra.

Para guardarlas en un armario, se pueden seguir estos pasos:

  • Doblar la toalla por la mitad a lo largo.
  • Doblar hacia abajo un tercio desde la parte superior.
  • Llevar esa parte sobre el tercio inferior para formar un rectángulo.
  • Guardarla en un espacio seco para evitar la humedad.

Las bolas de lana para secadora también pueden ayudar a reducir los grumos de fibras y la electricidad estática, una alternativa para quienes buscan mantener las toallas suaves sin recurrir a suavizantes.



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