Durante décadas, introducir peces en lagos y arroyos de las Montañas Rocosas fue considerado una manera de mejorar las posibilidades de pesca. Millones de ejemplares fueron liberados en ambientes donde algunas de esas especies no existían naturalmente. Más de un siglo después, los responsables del Parque Nacional de las Montañas Rocosas, en Colorado, trabajan para revertir parte de aquel proceso.

Entre 1886 y 1968 fueron sembrados más de 20 millones de peces en las aguas que posteriormente quedaron dentro del parque. Entre ellos había especies no nativas que consiguieron establecer poblaciones y competir con los peces propios de la región.

En 2026, equipos del National Park Service (NPS) intervinieron 14,3 millas -unos 23 kilómetros- de cursos de agua para eliminar peces no nativos. El objetivo es preparar esos ambientes para recuperar poblaciones de greenback cutthroat trout, una trucha degollada de lomo verde propia de Colorado que permanece protegida bajo la Ley de Especies en Peligro de Estados Unidos.

La transformación comenzó antes de la creación del propio parque, establecido en 1915. A fines del siglo XIX y durante buena parte del XX, organismos públicos y particulares introdujeron peces en numerosos lagos y arroyos para ampliar las oportunidades de pesca recreativa.

La práctica continuó durante décadas. El problema es que especies como la trucha de arroyo (brook trout), la trucha marrón (brown trout) y la trucha arcoíris (rainbow trout) podían competir, depredar o reproducirse con las truchas nativas, modificando comunidades acuáticas que habían evolucionado sin su presencia.

El National Park Service terminó con la siembra rutinaria de peces en el parque en 1968. Para entonces, el impacto acumulado era considerable: millones de ejemplares habían sido liberados durante aproximadamente ocho décadas.

La política actual tiene prácticamente el objetivo inverso: retirar determinadas poblaciones introducidas para permitir el regreso de peces nativos.

Durante el verano boreal de 2026, los especialistas trabajaron sobre 14,3 millas de cursos de agua dentro del parque. Para eliminar peces no nativos utilizaron rotenona, un compuesto empleado en manejo pesquero que resulta tóxico para los peces al interferir con la respiración celular.

El tratamiento se realiza en sectores cuidadosamente delimitados y requiere neutralizar el compuesto aguas abajo para evitar que continúe avanzando fuera del área seleccionada.

Antes de comenzar, los equipos también retiraron ejemplares nativos que debían ser protegidos durante la intervención. Una vez comprobado que los peces introducidos fueron eliminados, el objetivo es restablecer poblaciones nativas en esos ambientes.

El trabajo forma parte de un proceso de restauración que puede extenderse durante años, ya que una sola intervención no garantiza que desaparezcan todos los ejemplares no deseados.

La greenback cutthroat trout (Oncorhynchus clarkii stomias) tiene una historia especialmente compleja. Es la trucha estatal de Colorado y está considerada una especie amenazada bajo la legislación federal.

Durante mucho tiempo se creyó que había desaparecido. La pérdida y modificación de su hábitat, la explotación pesquera y, especialmente, la introducción de otras especies de truchas redujeron sus poblaciones.

Su recuperación se volvió todavía más complicada cuando análisis genéticos demostraron que algunos peces que durante años habían sido considerados greenback cutthroat pertenecían en realidad a otros linajes.

Las investigaciones permitieron identificar poblaciones genéticamente compatibles con la trucha histórica de la cuenca del río South Platte. A partir de esos ejemplares se desarrollaron programas de reproducción y reintroducción destinados a recuperar la especie en sectores de su distribución original.

El cambio ocurrido en el Parque Nacional de las Montañas Rocosas refleja también una transformación en la manera de administrar las áreas protegidas.

Durante buena parte del siglo XX, incorporar peces para la pesca deportiva era una práctica habitual. Actualmente, la prioridad en determinados sectores es recuperar las comunidades acuáticas nativas y reducir la presencia de especies introducidas.

Eso no significa eliminar todos los peces no nativos del parque. Las autoridades concentran los esfuerzos en lugares donde existen condiciones adecuadas para restablecer poblaciones nativas y donde barreras naturales o construidas pueden impedir una nueva invasión.

Así, los mismos cursos de agua que recibieron millones de peces durante décadas atraviesan ahora el proceso contrario: retirar especies introducidas para intentar devolver espacio a una trucha que habitaba Colorado mucho antes de que existiera el Parque Nacional de las Montañas Rocosas.



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