En las llanuras que se extienden entre Fort Worth y Abilene, Texas, un rancho muestra cómo una tierra castigada por años de pastoreo puede recuperar buena parte de su riqueza natural. Mike y Mary Terry compraron la propiedad en 2008 y desde entonces transformaron sus campos hasta crear un sistema que combina ganadería sostenible, conservación y protección de la fauna.
Hoy, el rancho MT7 abarca 19.300 acres restaurados. Antes de la intervención de la familia Terry, los pastizales estaban sobreexplotados y tenían poca vida silvestre. Las codornices y los pavos, que ahora aparecen con frecuencia, casi no se veían ni se escuchaban.
Apenas seis meses después de adquirir el establecimiento, los Terry vendieron el ganado que allí se encontraba para permitir que los pastos recuperaran su fuerza. En 2015, cuando la vegetación y la fauna habían regresado, volvieron a introducir animales y crearon una explotación ganadera sostenible. En la actualidad, el rancho mantiene un promedio de 400 cabezas de ganado Red Angus.
El agua tuvo un papel central en la recuperación. Un arroyo atraviesa la propiedad y los propietarios conservaron o incorporaron más de 200 lagos y estanques. Esos ambientes ofrecen agua y refugio a aves acuáticas, águilas calvas, castores, nutrias de río, ciervos de cola blanca, palomas, pavos y otras especies.
La población de pavos registró uno de los cambios más llamativos, según informó Texas Park and Wildlife Magazine. El rancho pasó de tener menos de 50 ejemplares a contar con más de 500. Una pareja de gansos canadienses también encontró allí un hábitat adecuado durante su migración hacia el sur. Desde entonces, más de 80 gansos permanecen en la propiedad.
Las codornices también recibieron atención especial. Los Terry crearon 55 áreas de manejo, con superficies de entre 10 y 100 acres. Allí se siembran franjas con granos y hierbas que producen semillas en distintas épocas y ofrecen refugio a los insectos, una fuente esencial de alimento para estas aves.
El esfuerzo llevó a los Terry y al rancho MT7 a recibir el Premio Leopold de Conservación de Texas 2024. El reconocimiento distingue a propietarios que realizan aportes excepcionales a la gestión de la tierra, el agua y la vida silvestre.
“Recuperar la tierra y su estado natural, así como fomentar la vida silvestre, son principios fundamentales para la gestión y la ética del territorio”, afirmó Mike Terry, según Texas Park and Wildlife Magazine.
MT7 funciona como un aula al aire libre para estudiantes, investigadores, organizaciones y otros propietarios. Su programa de prácticas recibió a más de 100 estudiantes, muchos de los cuales luego trabajaron en conservación o en la actividad ganadera.
Cada año, además, más de 100 alumnos de quinto grado del Distrito Escolar Independiente de Breckenridge visitan el establecimiento. Allí pueden pescar, conocer plantas y observar animales en su hábitat.
El futuro del proyecto también está ligado a las nuevas generaciones. “El futuro del rancho gira en torno a mis hijos y nietos”, afirmó Terry. “Cada vez que estoy con ellos, intento enseñarles a cuidar la tierra”.
