La diabetes es una enfermedad metabólica que se caracteriza por niveles altos de glucosa en la sangre, es decir, la hiperglucemia. Y, cuando se sostiene en el tiempo, está evidenciado que produce daño progresivo en distintos órganos, entre ellos la piel, explica la dermatóloga del CEMIC Paz Reano.
“La piel es un órgano en el que prácticamente la mitad de los pacientes diabéticos va a tener manifestaciones de la enfermedad. Incluso, en algunos casos, aparecen antes del diagnóstico”, agrega la médica.
Y afirma que por eso los dermatólogos tienen un rol súper importante: detectar estos signos para poder diagnosticar la diabetes de manera precoz.
—Hay diferentes marcadores de diabetes, uno de ellos es la acantosis nigricans. Son placas como aterciopeladas (generalmente simétricas) a nivel del cuello y de otros pliegues. Indican que hay resistencia a la insulina, un mecanismo de la diabetes.
—¿Qué otros marcadores puede haber?
—Con la diabetes también hay una alteración en la vasculatura, o sea, en los vasos sanguíneos. Estas alteraciones pueden favorecer heridas de difícil cicatrización, especialmente en los pies, y contribuir al desarrollo del llamado pie diabético. Además, los pacientes con diabetes tienen la piel seca, que en parte se debe a la neuropatía (alteración de los nervios) que se genera por la enfermedad. Por otro lado, hay alteración en la inmunidad, entonces hay mayor propensión a tener infecciones a repetición.
—¿Qué se suele hacer ante estos signos para corroborar si hay diabetes?
—Se pide un laboratorio de rutina para ver el azúcar. Se mide la glucemia en ayunas. En el caso de que se confirme que tenga diabetes, se hacen otros estudios para ver si hay compromiso de algún órgano.
Los tratamientos
Los tratamientos de estos mecanismos en la piel van a depender del diagnóstico. Aunque para la acantosis nigricans no hay uno específico. “Es controlar la diabetes. Termina mejorando con el tiempo, cuando mejora la insulinorresistencia”, comenta Reano, integrante de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).
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Con respecto a las infecciones, indica que suelen producirse principalmente por bacterias (bacterianas) y por hongos (micóticas). Y precisa: “A nivel dermatológico, lo más común dentro de las bacterianas son la foliculitis (infección del folículo piloso) y la forunculosis (infección del folículo). Y dentro de las micóticas, la candidiasis”.
Las infecciones bacterianas se tratan con antibióticos y, las que son causadas por hongos, con antimicóticos. “Se puede indicar antibióticos por vía oral o, a veces, tópicos (en crema). Va a depender del tipo de infección y de la extensión”.
—¿Sirven los polvos antimicóticos?
—No se suelen usar como tratamiento, es decir, cuando ya está la infección, pero sí a veces de forma preventiva en pacientes que las tienen a repetición, porque absorben el exceso de humedad que predispone a la infección por hongos.
—¿Aparecen en todo el cuerpo o en algunas zonas en especial?
—La foliculitis aparece en zonas donde hay folículos pilosos, por ejemplo, en las axilas. Y las infecciones por hongos suelen aparecer en las zonas de mayor humedad: los pliegues inframamarios o los inguinales. También en las axilas.
—¿Y cuál es la mejor manera de tratar la piel seca?
—Lo más importante es preservar lo que llamamos “barrera cutánea”, que es la función que tiene la piel de barrera entre el interior y el exterior. Entonces, también de forma preventiva, sugerimos duchas cortas con agua tibia y el uso de jabones cremosos para que no sean muy abrasivos. Y la importancia también de la humectación de la piel después del baño.
—¿Se recomiendan cremas para piel con diabetes?
—En las piernas y en los pies se puede aconsejar utilizar cremas que contengan mayor concentración de urea porque son más humectantes. Y las cremas comerciales que mencionan que son para diabéticos tienen estas características.
—¿Hay alguna contraindicación para quienes quieren usar cremas antiage o hacerse tratamientos estéticos?
—Para las cremas antiage no hay ninguna contraindicación, aunque obviamente deben usarse con indicación profesional. Y para los tratamientos estéticos, es importante que la diabetes esté controlada, sobre todo por el riesgo de alguna infección como complicación de algún procedimiento. Los debe llevar a cabo un médico que esté al tanto del diagnóstico.
Pie diabético
“Los pacientes con diabetes tienen alteración en la circulación (lo que se conoce como vasculopatía) y alteraciones en la inervación, que llevan a que tengan una pérdida en la sensibilidad, por lo que suelen lastimarse y tal vez no son conscientes de esas heridas”, remarca la dermatóloga de Buenos Aires Skin.
Por eso destaca la importancia del examen periódico. “Hacer el control de los pies es súper importante en los pacientes con diabetes. Son lastimaduras que demoran en cicatrizar y puede haber riesgo de infección. En los casos más severos, pueden llevar incluso a una amputación”.
—¿Hay algún tratamiento específico para el pie diabético?
—No, porque el tratamiento va a depender de la extensión que tenga la herida y la profundidad. Es fundamental el manejo integral del paciente, o sea, por un lado, el médico clínico o endocrinólogo que está siguiendo la diabetes, junto al dermatólogo. Y a veces el traumatólogo también entra en juego.
—¿En qué casos, por ejemplo?
—Si es una infección más profunda puede llegar a afectar el hueso. También en ocasiones es necesario hacer un tratamiento quirúrgico de esas úlceras (lastimaduras). Y ver que la pisada sea la adecuada, porque a veces por una mala pisada se terminan lastimando en zonas de apoyo. Es muy importante el trabajo en equipo, o sea, la comunicación entre todos los actores que están interviniendo en el seguimiento del paciente. Porque por ahí no es solamente ver desde el punto de vista dermatológico cómo cicatrizar la herida, sino que el paciente tenga controlada su glucemia, que no fume o que pise bien.
Reano destaca la importancia del autoexamen y del autocuidado. “Hay que instruir al paciente, educarlo con el control periódico de los pies, que sea consciente de que es un sitio donde pueden aparecer lastimaduras que por ahí pasan desapercibidas y se pueden complicar. Que tengan como pauta de alarma consultar frente a cualquier herida en los pies.”
Por último, recomienda hacer una consulta al dermatólogo todos los años porque la piel puede ser una puerta de entrada para diagnosticar una enfermedad sistémica como es la diabetes: “Es una de las que más frecuentemente se manifiesta en la piel, pero también hay un montón de otras enfermedades que tienen manifestaciones cutáneas. Ir al dermatólogo es mucho más que simplemente controlar lunares”.
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